¡Pilas que llegó el trineo!

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Se habla de riendas reventadas, renos lesionados y de un hombre panzón, de rojo hasta los pies vestido, que lanzaba por los aires un talego. Lista de “traídos”.

Sí. Antes de tiempo y cargado de regalos. Aterrizó en una pista destapada, dando tumbos y expulsando paquetes para aligerar la carga. Y sin que ninguna autoridad se hubiera percatado. Sólo uno que otro lugareño y los saqueadores de rigor. (Muy familiar la escena). Se habla de riendas reventadas, renos lesionados y de un hombre panzón, de rojo hasta los pies vestido, que lanzaba por los aires un talego, minutos antes de tocar tierra. Buena parte de la mercancía desapareció, como suele suceder. (Vaya si lo sabemos). Verdad o mentira, está por verse. Se dicen tantas cosas en este país convulso, polarizado y, según estudio reciente de Transparencia Internacional, corrupto hasta los huesos, que a estas alturas los pastorcitos de Belén –nosotros, los del montón- ya no le creemos a nadie. (El que traga entero, se ahoga). Porque si algún letrero lleva Colombia pegado en la frente, no es el de tierra de promisión, que bien pudiera serlo; es el de paraíso de las verdades a medias. Aquí los mentirosos se dan silvestres. Así que de lo único que puedo dar fe, es de los “traídos” que quedaban en el talego. Los vi, los toqué, y leí las tarjetas.

Les comparto algunos de mis hallazgos, tomados al azar:

Para Roy y Armandito: Un par de disfraces de Halloween: sacolevas con colas largas, muy largas. Como de lagartos.

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Para María Fernanda Cabal: Un tapabocas reforzado. Haga de cuenta un bozal.

Para el Presidente Duque: Una lista de pendientes para un gobernante elegido por voto popular, no para un presentador televisivo de ocasión.

Para el ministro de Salud: Betún negro para el pelo y unos boxers rojos. Estilo Superman. (De lejos, es mi personaje. El ministro.)

Para la Señora Blum: Un libro: “Cómo ser canciller y no desaparecer en el intento” y la serie completa de “Los locos Adams”, con ella en el rol estelar de Morticia.

Para el expresidente Santos: Una mesa de juego que le facilite las movidas por debajo.

Para el expresidente Uribe: Valeriana. Mucha valeriana. Mucha.

Para el expresidente Samper: Un calzón de tela anti inflamable. Los rabos de paja prenden fácil. Uy, qué tal.

Para el expresidente Gaviria y Simoncito: Un block de planas para llenar con esta frase: el-par-ti-do-li-be-ral-no-nos-per-te-ne-ce.

Para el expresidente Pastrana: Una motico azul, bien titina ella, para que no ande por ahí como rueda suelta.

Para Carlos Holmes: Un entrenador personal que le ayude a bajar de peso a su afán por acomodarse en el solio de Bolívar.

Para Martha Lucía: Un prendedor multiusos, que diga off. De apagado.

Para Petro: Una edición de “Aladino y las buenas maneras” y un diseño de sonrisa – ¿con Marlon Becerra podría ser?, al fin y al cabo comparte peluquero con su álter ego, Gustavo Bolívar- para que cuando sonría no parezca una hiena.

ETCÉTERA: La mayoría de los aguinaldos encontrados en el talego de marras, no quedaron registrados aquí, por falta de espacio. Y son buenísimos, qué pesar. ¡Feliz Navidad, queridos lectores!

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