*Por: Juan Pablo Giraldo Muñoz
La Organización Mundial de la Salud recomienda que un adulto duerma entre siete y ocho horas diarias. Sin embargo, el doctor Jorge Montoya, magíster en Sueño, Fisiología y Medicina de la Universidad de Murcia, en España, explica que esta cifra no debe convertirse en una obsesión. “El promedio está entre siete y ocho horas, pero hay dormidores cortos que funcionan bien con seis y dormidores largos que necesitan nueve. Lo más importante no es el número exacto, sino la sensación del despertar”, señala.
El especialista advierte que la ansiedad por cumplir una meta rígida —alimentada incluso por aplicaciones que miden el descanso— puede alterar el sueño. “No se puede volver una obsesión cuantificar las horas. Las tres D son fundamentales: dormir, descansar y despertar bien”.
“No es una obsesión por las horas, es la calidad del despertar lo que define un buen sueño”, doctor Jorge Montoya Muñoz.
Dormir adecuadamente impacta de forma directa la salud cardiovascular. En Colombia, las enfermedades del corazón tienen una cuota significativa en las causas de muertes anuales. La falta de descanso aumenta el riesgo de hipertensión, arritmias y accidentes cerebrovasculares. “No dormir bien incrementa hasta en un 25 % el riesgo de un accidente cerebrovascular y favorece la aparición de enfermedad coronaria y alteraciones metabólicas como la diabetes”, explica Montoya.
7 a 8 horas diarias es el tiempo promedio de sueño recomendado para un adulto sano, de acuerdo con organismos internacionales de salud.
En el corto plazo, las consecuencias también son evidentes: mayor accidentabilidad, irritabilidad, ansiedad y “neblina mental”, esa dificultad para concentrarse y tomar decisiones. A nivel emocional, el insomnio puede ser tanto síntoma como desencadenante de trastornos depresivos.
25 % es el riesgo de aumento de accidente cerebrovascular en personas que no duermen bien de forma crónica, según señala el experto en sueño.
En las personas mayores, el sueño no necesariamente disminuye, pero sí puede volverse más superficial. “Es un mito que el adulto mayor deba dormir menos. Puede que se reduzcan algunos minutos, pero lo que cambia es la profundidad y la tendencia a despertares nocturnos”, aclara el especialista. Además, en mujeres, la menopausia incrementa el riesgo de apnea y ronquido.
66,3 % de los colombianos afirma haber enfrentado algún problema relacionado con su salud mental, una condición que puede agravarse cuando el descanso no es adecuado.
La clave está en la higiene del sueño: horarios regulares, un ambiente tranquilo y evitar la automedicación. “El manejo debe ser interdisciplinario. No se trata solo de tomar pastillas, sino de identificar el tipo de trastorno y tratarlo adecuadamente”, concluye.

Según el doctor Jorge Montoya, estos son hábitos clave para dormir mejor:
- Identificar cuántas horas necesita realmente cada persona.
- Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse.
- Crear un ambiente adecuado: oscuro, silencioso y confortable.
- Respetar el dormitorio como espacio exclusivo para descansar.
- Evitar la automedicación.
- Consultar al especialista si hay señales de trastorno del sueño.
- Prevenir antes que trabajar sobre la enfermedad.
Dormir bien no es un acto pasivo. Es una decisión diaria que impacta el corazón, la mente y la calidad de vida. Dormir para vivir es, en esencia, una forma de autocuidado.





