Jorge Montoya encontró el corazón del tiple

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El músico Jorge Montoya dedicó gran parte de su vida a investigar sobre el tiple, un instrumento que amó sin abandonar su ser de roquero.

Desde pequeño Jorge Montoya sintió una singular pasión por la música. Era algo que nacía desde lo más profundo de su ser. Lo recuerda Luz María, su hermana, en el prólogo del libro Nuestro tiple. Historia y técnica del instrumento, que publicó recientemente el Fondo Editorial de Eafit. Un volumen que Jorge no alcanzó a ver, pues murió en 2018, pocas semanas después de saber la feliz noticia de que su investigación se publicaría, lo que significó, tal vez, su última gran alegría.

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Editado de manera cuidadosa, contiene además de la investigación, la partitura de Bendita aflicción, obra para tiple colombiano, violonchelo, cuarteto de cuerdas, flauta y clarinete, con música, arreglo y orquestación a cargo de Jorge. Además, siguiendo el enlace ubicado al final de esas páginas, se puede acceder al documental titulado Jorge Montoya salió del grupo, sobre la vida y obra de este compositor e intérprete, que, con acompañamiento de Luz María Montoya, fue dirigido y producido por Ojo de Tigre, empresa audiovisual fundada por Pilar Mejía y Juan Carlos Urrego.

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A pesar de lo especializado, el libro resulta un gusto, también, para los lectores que no conocen el tema. Escrito de manera amena y muy clara, permite descubrir distintas facetas del tiple colombiano. Su historia, su fabricación, su interpretación, los retos que impone, y algunas curiosidades. Jorge sumerge al lector en ese mundo tan particular y hace una radiografía de un instrumento que él quiso poner de nuevo en la escena, sacarlo de su nicho, para que fuera interpretado por las jóvenes generaciones. 

Un rockero tocando tiple

A muchos les pareció extraño que este músico, representante del movimiento del rock en español en Colombia, se dedicara al tiple como un proyecto de vida. Jorge nació en Medellín el 20 de abril de 1959 y murió en Rionegro el 19 de junio de 2018. Estudió periodismo en la Universidad Pontificia Bolivariana, carrera que eligió a pesar de que en su alma habitaba una partitura. Comenzó a estudiar piano a los cuatro años, luego llegaron la batería y los sintetizadores, hasta encontrar parte de su esencia en el tiple. Fundó y fue baterista de bandas que se convirtieron en un hito, como Judas, Carbure y Clímax. En 1990 creó el estudio de grabación Ensamble Midi Track, que produjo para Teresita Gómez y Mauricio Mejía, entre otros. Vivió en Europa y en Estados Unidos. Sus últimos años los pasó en La Ceja, municipio del Oriente antioqueño, dedicado a una verdadera pasión que lo llevó a darle vida al grupo Tiptrío. Su casa era como una especie de santuario y en medio de una soledad profunda, siguió los sinuosos caminos del tiple y la música andina colombiana.

Jorge Montoya encontró el corazón del tiple

Investigación, composición, interpretación y enseñanza hicieron parte de su camino. En las presentaciones en las que vimos a Jorge interpretar el tiple, escuchamos sus composiciones y los sorpresivos arreglos de canciones originales de las clásicas bandas de rock

En el libro hay rigor y análisis. Las búsquedas bibliográficas y las entrevistas realizadas le permitieron al autor elaborar una propuesta personal, única en su género, lo que convierte este texto en un documento esencial para los intérpretes y compositores y para los maestros e investigadores del tiple en escuelas de música y universidades. No hay que perder de vista el prólogo titulado Sin la música de Dios no tendríamos sentido, en el que Luz María Montoya nos presenta un perfil del músico que resulta magistral y en el que la cronista incluye algunas confesiones de Jorge que nos lo presentan en su plenitud espiritual y serena bondad.

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Un instrumento “marginal”

Al inicio del libro, Jorge Montoya Hoyos afirma: “El tiple colombiano es un instrumento de cuerda pulsada original de Colombia, concebido, desarrollado y perfeccionado por los pobladores de su región Andina. Más de trescientos años le ha tomado para llegar a ser tal y como es hoy. Apenas en el primer lustro del siglo XXI se le reconoce oficialmente como auténtico ´patrimonio cultural y artístico de la nación´, reconocimiento que le fue otorgado por la Ley 997 del año 2005, la cual a su vez ´lo exalta como instrumento autóctono nacional´ y lo declara ´símbolo y expresión de nuestra música y folclor´. Un reconocimiento tardío, pero justo, porque con ley o sin ley el tiple colombiano es esto sin lugar a duda”.

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Claudia Ivonne Giraldo, directora del Fondo Editorial de Eafit, señala que fueron varias las razones que inspiraron esta publicación. El conocimiento previo del trabajo musical de Jorge y su dedicación y entrega a un instrumento un poco “marginal” como es el tiple. “Que una persona que había sido un gran roquero en su juventud se dedicara a estudiar el tiple y su historia y a la enseñanza de ese instrumento, a mí me pareció sumamente importante, y a pesar de que no pertenecía a la academia, en la Universidad fue muy bien evaluado y por eso también nos decidimos a publicarlo”. La escritora y editora lamentó la temprana muerte de Jorge, antes de ver el libro publicado. Fue un dolor, y, al mismo tiempo, un honor. De alguna forma el libro se convierte en un homenaje.

Jorge Montoya encontró el corazón del tiple

Nuestro tiple. Historia y técnica del instrumento será presentado a finales de mayo. Además de la Universidad, seguramente participará Cortiple. Sería un maravilloso homenaje que en ese momento se interpretara una de las tantas composiciones de Jorge Montoya, quien en este libro hace un llamado para que como colombianos nos apropiemos más del tiple y de nuestros ritmos. “En la medida en que el tiple y los ritmos andinos y colombianos se toquen y se compartan más se fortalecerán nuestros lazos, los que nos ligan como ciudadanos y los que nos unen como personas pertenecientes a un mismo país…”, dice el autor.

Documental

Jorge Montoya salió del grupo, dirigido y producido por Ojo de Tigre, empresa audiovisual fundada por Pilar Mejía y Juan Carlos Urrego.

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