Un sábado cualquiera en la mañana, cuando me ocupaba leyendo uno de los libros de turno (The new map) me encontré con un párrafo que hablaba sobre lo que en 2017 China había declarado que iba a suceder en 2025. El párrafo decía que en su estrategia “Made in China 2025”, este país sería líder en al menos 10 high techs. Justo una semana atrás, China había lanzado Deepseek, su LLM (large language model) que competía con las soluciones de OpenAI (compañía creadora de Chat GPT en USA) a un costo mucho menor y con una eficiencia aparentemente superior lo que generó que se estremeciera el mercado accionario de tecnología de USA. Esto incluso, sin hablar de otros hechos, como el ser el principal exportador de vehículos eléctricos que superan en autonomía a grandes marcas de otras latitudes y sin profundizar en su conquista del sur global.
Fue tan sorprendente para mí leer esto que había sido declarado por el gigante asiático 8 años atrás, y que se estaba cumpliendo en cierta medida en el año que lo prometieron, que lo publiqué en mi IG. Minutos más tarde, uno de mis amigos, con quien tengo conversaciones filosóficas de sábado por la mañana por ese medio, me escribió: “¿No te pasa que la IA es abrumadora?”. Esa pregunta ya había sido tratada en otro espacio durante semanas anteriores, después de que varios conocidos asistieran a una de las ferias más importantes de electrónicos que se lleva a cabo en Las Vegas (CES consumer electronics show), y en la que el denominador común era la IA en todo lo que existiera. Dándole vueltas a la pregunta, mi respuesta fue: “Yo lo asumo como si estuviera en un juego, cuando te invitan a jugar, lo que hay que hacer es eso, jugar, si te invitan y no lo haces, te aburres, pierdes tu tiempo allí, no aprendes, te terminan sacando y lo peor de todo, no te vuelven a invitar”.
Finalmente, cuando pensamos en tecnología, es algo a lo que estamos acostumbrados, solo que muchas de las tecnologías no sabemos que lo son, porque ya nadamos con ellas como pez en el agua, porque nacimos cuando ya existían o nos enseñaron desde bebés. El lenguaje es tecnología, el vestuario lo es, muchos de los alimentos que hoy comemos lo son, tal vez lo único que no involucra tecnología (al menos no tecnología desarrollada por el hombre) es lo que se toma directamente de la naturaleza tal cual ella lo fabrica; pero, querer entender o replicar cómo ella lo hace, es en sí mismo tecnología. Para terminar la historia, no solo jugar es importante, también lo es el no perder la noción del juego; es decir, ¿qué pasa con el ser humano cuando la tecnología falta?, mi respuesta sería, queda el ser humano en su estado original y en un universo que ya no reconocería y al que tendría que volver a adaptarse. Fin de la historIA.