A comienzos de los años noventa, surgieron en Japón empresas con las cuales se pueden contratar los servicios de actores, para que desempeñen el rol de familiares, amigos, compañeros de trabajo y otra variedad de papeles. Desde una familia entera, hasta todos los invitados a una boda, sea de parte del novio o de la novia, son susceptibles de alquilar.
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Ya fuera por la necesidad de guardar las apariencias o por el nivel de aislamiento y soledad de la sociedad nipona, el modelo de negocio floreció y fue adaptado en otros países.
Inspirada en esas empresas y en su propia vivencia, la directora de cine Hikari nos trae la película Familia en Renta (Rental Family es su título en inglés), que está actualmente en cartelera.
Su protagonista, Brendan Fraser, había demostrado en La Ballena (The Whale), que era capaz de interpretar roles serios al ganar el Oscar a la mejor actuación en 2023, saliéndose del estereotipo que lo catapultó a la fama por su papel en la trilogía de La Momia.
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Siempre que veo una buena película, me gustaría que todo el mundo la viera, y nada más salir del teatro, comienzo a recomendarla a mi círculo más cercano. Esto me ocurrió recientemente con Familia en Renta.
Escenificada en Tokio, aborda la experiencia de un actor que es contratado en una de esas empresas (siendo ésta una descripción breve, con el ánimo de no arruinar la experiencia para quienes no la hayan visto). Aparenta ser una trama muy simple, pero la forma en que es desarrollada hace que uno se involucre de tal manera con la película, que me atrevo a calificarla como un bálsamo para el alma.
De manera sutil, la producción te lleva a recorrer Japón, con sus verdes bosques, las grandes moles de cemento de Tokio, pero también sus estrechas calles con los pequeños restaurantes, en los que, entre quienes atienden y los clientes, se forjan lazos de amistad.
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En una época en la que abundan los cursos, seminarios y propuestas para que las personas encuentren su propósito de vida, Phillip (el personaje interpretado por Brendan Fraser), nos muestra que ese propósito puede hallarse de una manera simple e inesperada, donde el servicio y la consideración hacia los demás, ayudarán en ese camino de búsqueda constante, en el que a veces pensamos que estamos ayudando a otros, cuando en realidad son ellos quienes nos están ayudando a nosotros.
La banda sonora de la película (ya disponible en Spotify), transmite una calma que se quisiera conservar aún después de salir del teatro.
La película te deja con un interrogante (que hace parte del diálogo en una de las escenas): si tuvieras que recurrir a los servicios de estas empresas, qué rol alquilarías?
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Recomiendo ver esta película como una buena manera de comenzar el año, el cual trae un pronóstico convulsionado, por lo que sería útil arrancarlo con un poco de calma, esperanza y con una sonrisa en el corazón.





