46 aves víctimas del tráfico de fauna silvestre ya están protegidas

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En una vivienda ubicada en el barrio Guayabal, sur de Medellín, la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, Meval, incautó 46 individuos de fauna silvestre. 

Se trata de aves víctimas del tráfico de fauna silvestre, que ahora se recuperan en un centro de protección.

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Según información de la Meval, se logró la captura en flagrancia del infractor, por el “ilícito aprovechamiento de los recursos naturales, tras el allanamiento de una residencia, donde se almacenaba y comercializaba a estas especies”.

El Grupo de Protección Ambiental y Ecológica de la Policía Nacional, en su primer informe, reveló que las 46 aves permanecían en el lugar con signos de maltrato, desnutrición y heridas sin curar, entre otros padecimientos más.

Diana Montoya Velilla, subdirectora Ambiental del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, comentó la importancia que tiene para la entidad, como autoridad ambiental, contar con un aliado como la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, “que nos acompaña en la tarea de reducir y mitigar la tenencia, comercialización, caza y tráfico de especies silvestre en nuestro territorio metropolitano”, señaló ella.

También, la funcionaria aprovechó para invitar a la ciudadanía a no participar en la cadena de tráfico de fauna silvestre, que inicia con la compra de estas aves. 

“Los animales en cautiverio no pueden cumplir con funciones biológicas y ecológicas, tan importantes como el control de insectos, la polinización y la dispersión de semillas para la conservación de nuestros bosques”, describió Montoya Velilla.

Es importante destacar que, los animales silvestres tienen comúnmente cargas virales, bacterianas o parasitarias altas, que pueden generar perjuicios para la salud de los humanos y de ellos mismos. Por tanto, dejarlos en su hábitat natural es la mejor opción.

Los ciudadanos que necesiten denunciar el tráfico de fauna silvestre se pueden comunicar con la línea de emergencia: 3046300090​.

Un refugio, tras la incautación

Las aves fueron recuperadas en un procedimiento de allanamiento realizado por la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, como se informó previamente.

Luego, estos indefensos animales incautados fueron recibidos por personal médico veterinario del Área Metropolitana del Valle de Aburrá y, posteriormente, trasladados al Centro de atención y Valoración de Fauna Silvestre – CAV, de Barbosa.

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Se destaca que dentro de los individuos recibidos por el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, se encontraban dos aves de la especie cardenal guajiro (Cardenalis phoeniceus), clasificada como vulnerable (VU) por el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. Esto quiere decir que es una especie que está enfrentando un riesgo de extinción alto en estado de vida silvestre. 

Pero, además, los 46 individuos recibidos se distribuyen, por especie, de la siguiente forma: 10 cascabelitos (Forcus cospicilatus).

  • 2 cardenales guajiros (Cardenalis phoeniceus).
  • 1 tangara (Euphonia cyanocephala).
  • 1 arrocero buchicastaño (Sporophila angolensis).
  • 2 arroceros piquigruesos (Sporophila funérea).
  • 6 tangaras reales (Tangara cyanicollis).
  • 3 canarios costeños (Sicalis flaveola). 
  • 2 tangaras cabecirrufas (Tangara girola).
  • 1 semillero cariamarillo (Tiaris oliveaceus).
  • 3 pinches (Zonotrichia capensis). 
  • 3 espigueros grises (Sporophila intermedia).
  • 2 eufonias (Euphonia lanirostris).
  • 2 semilleros pechirufus (Sporophila minuta).
  • 2 espigueros negriblancos (Sporophila luctuosa).
  • 2 jilgueros ventriamarillos (Spinus xanthogastrus).
  • 1 espiguero capuchino (Sporophila nigricolis).
  • 1 picogrueso negriazul (Cyanoloxia cyanoides). 
  • 2 Sporophila.

Informe de la valoración

En el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre, ubicado en Barbosa, se realizó un examen clínico a los individuos recuperados. 

Se informó a medios que tras la valoración, se detectaron signos evidentes del deterioro de la salud en algunos animales.

Tal es el caso de un ejemplar de eufonía (Sporophila lanirostris) con laceraciones en el cráneo, pérdida del globo ocular, condiciones corporales delgadas, malnutrición y deterioro en su plumaje.

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No obstante, otras acciones se seguirán desarrollando con las aves en el CAV, como exámenes comportamentales, nutricionales y, en caso de ser necesario, se iniciarán tratamientos clínicos. 

Con la evolución que presente cada individuo se podrá determinar si estas aves cumplen con los criterios técnicos para ser liberadas tras su recuperación, en una zona de distribución para su especie y en compañía de individuos de la misma especie, para así facilitar su reintroducción y probabilidad de supervivencia en el medio silvestre.

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