Hace unos días llegó a mi consultorio María, 32 años, con una lista de síntomas que parecía interminable: fatiga constante, libido inexistente, kilos que no bajaban ni con dieta, problemas digestivos y una tristeza profunda. “Doctora, me siento apagada”, me dijo. Cuando revisamos su historia clínica, encontré un patrón que veo cada vez con más frecuencia: llevaba 15 años tomando anticonceptivos orales combinados (ACOS).
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Como médica que ha caminado junto a cientos de mujeres explorando su salud hormonal, te invito a mirar más allá de la narrativa que nos han vendido. Los anticonceptivos no son solo medicamentos que impiden la concepción. Son sustancias que modifican profundamente el funcionamiento de tu organismo completo.
Aquí está la verdad que necesitas saber: cuando tomas ACOS, tu cuerpo deja de producir sus propias hormonas. El sangrado mensual que experimentas no es una menstruación real, es un sangrado por deprivación. Como dice Lara Briden, naturópata experta en salud hormonal: “Menstrúa mientras puedas”. ¿Por qué? Porque tu ciclo menstrual es un signo vital, tan importante como tu presión arterial o frecuencia cardíaca.
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Déjame explicarte qué sucede realmente. Desde el cerebro hasta los ovarios existe un eje de comunicación constante que regula la producción de estrógenos, progesterona y testosterona. Los ACOS bloquean esta comunicación. Es como desconectar el teléfono entre tu cerebro y tus ovarios. Y aquí viene lo importante: tienes receptores hormonales para estas hormonas desde el cuero cabelludo hasta la uña del dedo gordo del pie.
Los anticonceptivos te suministran hormonas sintéticas diferentes a las tuyas. Estas hormonas ocupan tus receptores, bloqueando tanto la producción endógena (la que tu cuerpo fabrica naturalmente) como el adecuado funcionamiento de todos tus sistemas. No es solo un tema ginecológico. Es sistémico. Afecta tu cerebro, tu metabolismo, tu sistema inmune, tu estado de ánimo, tu energía, tu digestión, tu piel, tu masa muscular, tus huesos.
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El problema se magnifica cuando usamos los ACOS indiscriminadamente, no solo para anticoncepción, sino para solucionar; acné, caída del cabello, menstruaciones dolorosas o abundantes. Estamos anestesiando síntomas sin tratar las causas subyacentes: resistencia a la insulina, disbiosis intestinal, inflamación crónica, fallas inmunológicas, procesos autoinmunes incipientes. Estas condiciones, silenciadas durante años, se magnifican en la edad adulta, muchas veces de forma irreversible.
Cuando le expliqué a María que su fatiga, su hipotiroidismo, su depresión y su aumento de peso podían estar relacionados con los ACOS, su reacción fue inmediata: “Pero doctora, me voy a brotar, se me va a caer el pelo”. Mi respuesta es siempre la misma:
Tu cuerpo no nace con deficiencia de anticonceptivos. Lo que está pasando es otra cosa, y eso es lo que tenemos que resolver para que no sigamos aplicando el tratamiento equivocado.
Las mujeres vivimos en constante transición hormonal. La pubertad es la primera. Muchas niñas reciben ACOS antes de tener su primer ciclo ovulatorio completo, olvidando que los ciclos irregulares son normales durante la maduración del eje cerebro-ovario. Esto genera una anulación completa de su ciclicidad natural hasta la etapa adulta, porque nunca los suspenden y normalizan su consumo.
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Las dosis de hormonas sintéticas en los anticonceptivos son superiores a la capacidad ovárica natural. El cuerpo se acostumbra a ellas. Cuando llegamos a etapas posteriores de la vida, donde el ovario y otros órganos que producen estas hormonas empiezan a declinar, el contraste es brutal. Como se ha dicho:
“Cuando tomas anticonceptivos y llega la menopausia, no te caes de un andén, te caes de un rascacielos”.
¿Por qué es esto importante? Porque el cerebro es el responsable de los cambios abruptos y complejos en la expresión de síntomas durante la menopausia. Si has suprimido tu producción hormonal durante décadas, la caída es mucho más dramática.
Cada día llegan más mujeres a mi consultorio preocupadas por los más de 700 síntomas que se han evidenciado en la perimenopausia y menopausia. Me preguntan: “¿Desde cuándo debo prepararme? ¿Cómo lo hago?”. Mi respuesta es siempre la misma: ¿Cuándo? Desde que naces. ¿Cómo? Menstruando mientras puedas.
Continuará…





