El ministerio de Asuntos Inútiles

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La cantidad de normas sin sentido que se han promulgado y se siguen promulgando en Colombia ameritaría la creación del Ministerio de Asuntos Inútiles, “que trate no solo normas, sino otros temas”. Esta es la opinión que comparte con los lectores de Vivir en El Poblado el ingeniero civil, exconcejal y asesor del PNUD, Diter Castrillón Oberndorfer.

Conflictos siempre han existido. Forman parte de la naturaleza humana desde que esta existe. Basta recordar que Caín mató a su hermano Abel por pura envidia. De ahí en adelante los conflictos han sido el pan de cada día. En el siglo XX ocurrieron dos guerras mundiales con millones de jóvenes muertos; la guerra de Corea, la de Japón contra China; Francia y USA contra Vietnam; Israel contra los países árabes o viceversa. Algunos conflictos se arreglaron pacíficamente: Noruega se separa de Suecia; Eslovenia de República Checa; Pakistán se separa de India, Panamá de Colombia. 

En África son muchos los conflictos pendientes. Uno de ellos es el de Sudán. 

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Las luchas tribales siguen y no hay perspectivas de un fin. Pensaron con el deseo que dividiendo el país en dos llegaría la paz. Sudán del Sur se independizó en diciembre de 2011 y no llegó la paz, porque el conflicto entre líderes gubernamentales rivales derivó en una guerra civil. Un acuerdo de paz puso en pausa las hostilidades, pero en julio de 2016 el acuerdo se disolvió y la matanza indiscriminada asoló el país. Muchos sudsudanes huyeron a Uganda, su vecino por el sur. 

Los sudsudanes emigrantes forzados se instalaron en el norte de Uganda y dieron origen a una nueva ciudad: Bidibidi, el asentamiento de refugiados más grande de África, que hoy ocupa un área más grande que París y recibe 6.000 refugiados diarios. 

Uganda, para atender la avalancha de refugiados sudsudaneses, puso en marcha una de las políticas más progresistas del mundo. Les permite que vivan, se organicen, cultiven y trabajen libremente en su territorio. Solo puso una condición: si en algún momento regresan a su patria, Sudsudan, toda la infraestructura en Bidibidi pasará automáticamente a Uganda. Hoy Bidibidi tiene vías, centro de salud, bomba eléctrica, tres iglesias, escuela secundaria, páneles solares, jardín de niños, mezquita, farmacia, salón tv, mercado, etc.

La organización política, paralela a la urbanística, tiene previstos los tres poderes, y dentro del ejecutivo se destaca el Ministerio de Asuntos Inútiles, una especie de club cívico para refugiados frustrados que aspiran a mejorar sus condiciones. 

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El Ministerio de Asuntos Inútiles que hoy opera espera que un día haya hecho lo suficiente para cambiar su nombre a Útil. La sola enunciación del Ministerio de Asuntos Inútiles en Bidibidi nos trae a cuento cuántas son las normas inútiles que gravitan sobre los colombianos, y si se justifica la creación del Ministerio de Asuntos Inútiles que trate no solo normas, sino otros temas. 

“…La imprenta nacional ha contabilizado desde 1864 y hasta 2014 (faltan 7 años por contabilizar) más de 72.600 normas vigentes de rango legal. Si tenemos en cuenta las normas con rango inferior, probablemente el número de normas vigentes sea 10 veces mayor o incluso más”. Serían 726.000 normas legales vigentes, una cifra difícil de asimilar. 

Tal vez fue el expresidente Alfonso López Michelsen -q.e.p.d.- quien en algún ágape expresó: “Los colombianos son muy raros. Para todo piden que se expidan normas, (para exportar, para importar, para subir al Nevado del Ruiz, para nadar en el río Magdalena, para visitar la isla del Malpelo, etc), y una vez expedida la norma se viene una andanada de críticas al imbécil que la dictó”. 

En Colombia, en el Congreso, se han radicado 350 proyectos de ley al año, de los cuales solo el 0.1 % se convierten en ley; en primer debate solo se discute el 20 %. Según el DNP, en el país se emiten 15 normas y 3 decretos diarios. En la investigación del DNP realizada en 2012, durante los últimos 17 años se han emitido en el territorio nacional 97.000 normas, que generan mayor inestabilidad jurídica en el país porque se cambian con frecuencia las reglas de juego de los sectores involucrados. 

En algún encuentro fugaz con el arquitecto Oscar Montoya Montoya -q.e.p.d.-, exministro de Trabajo y exgobernador de Antioquia, me invitó, en la calle, para que dictáramos un decreto; al preguntarle qué decreto sobre qué materia, me respondió: “Sobre cualquier cosa. Ud me dice lo que se le ocurra, y yo dicto un decreto. Lo importante para un gobernador es expedir decretos, no importa si sirven para algo. Si no dicta decretos, que deben aparecer en la Gaceta Departamental, se cae porque no está gobernando”.

El tema de los asuntos inútiles tomó fuerza nuclear: el Reino Unido expidió en 2015 una ley de desregulación (Deregulation ACT) cuyo fin fue eliminar normas sin uso práctico. Bajo esta política se impulsó la regla One-In, Two Out, según la cual para expedir una nueva regulación: primero, se deben identificar dos regulaciones previas objeto de eliminación; y segundo, el costo de la nueva regulación debe compensarse con los costos que generaban las dos regulaciones a eliminarse. 

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En USA el gobierno expidió en 2017 una política similar mediante una orden ejecutiva. 

En su artículo “Por un estado minimalista”, publicado por el diario La República, Juan Diego Martínez termina así: “La respuesta a la coyuntura no es expedir más normas ni incurrir en más gastos y costos, es reducirlos y priorizarlos. Desprendernos de lo ornamental para enfocarnos en lo esencial, menos es más”. 

Algunas perlas dignas de análisis por parte del presunto Ministerio de Asuntos Inútiles serían estos: 

Decretos de honores, ordenando izar la bandera a media asta, tocar el himno nacional a las 6, traslados, aceptación de renuncias, nombramientos, turnos para los almuerzos, manejo de vehículos, gastos de gasolina, turnos para vacunas, reemplazo del presidente y los ministros, vuelos sobre territorio nacional o extranjero, construcción de una piscina en la escuela integrada de Apurrimiandó, gestionar la estadística sobre el número del calzado de los inmigrantes venezolanos y haitianos, el diámetro máximo y mínimo de los arándanos, regular el precio de la gasolina, permiso para exportar flor seca de cannabis, el que organiza las cabalgatas y el que distribuye las tetas de vacas en proceso de ordeño, repartición equitativa del tesoro del Galeón San José, la importancia de la quinta llanta en los vehículos, la supresión del hilo de las cometas de papel que atentan contra la vida de las culebras y los pájaros que lo asimilan a una lombriz y se pueden ahogar. 

El Ministerio de Asuntos Inútiles tendría mucho trabajo zarandeando 726.000 normas vigentes. 

Colombia es un país de leyes, es nuestro orgullo nacional. La sola Constitución de 1991, Ley de Leyes, lleva 56 reformas y vienen más. Esto ni es serio ni es útil. Los entendidos dicen que es la más extensa del mundo. 

El Ministerio de Asuntos Inútiles necesitaría más dientes que un cocodrilo para poder morder. 

Referencias: 

  • National Geographic en español, ed. 42019. “Surge una ciudad”, por Nina Strochlic.
  • La República, 08.06.2021. “Por un estado minimalista”. Juan Diego Martínez. 
  • La República, 06.08.2021 “Asuntos L”, pag 3. Gonzalo Araújo. Socios de Sonar.

Por: Diter R. Castrillón
Ingeniero Civil
Exconcejal de Medellín

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