El cuidado y la formación ciudadana

Por: Opinión
10 abril, 2023
Luz Gabriela Gómez Restrepo
Por: Luz Gabriela Gómez Restrepo

Hemos aprendido a excluirnos, mal tratarnos, marginarnos, cuando, para lo que somos realmente competentes es para ayudarnos y solidarizarnos; esto último es más natural y lo otro un artificio inventado por el miedo. La ética del cuidado nos pone en franca y sincera conversación con los demás, para conocerlos, darles la palabra, comprenderlos y partir de sus necesidades. Es así como estaremos favoreciendo una sociedad civil más participante y comprometida.

En clave de ciudadanía, todos y cada uno de nosotros somos protagonistas de la vida política y moral, y es por eso que no podemos aceptar la insignificancia individual. Se nos vuelve urgente crecer en el compromiso por lo que nos rodea, porque es apenas obvio y natural que lo hagamos por lo íntimo. La propuesta, o más bien necesidad, está en llevar el cuidado desde los ámbitos privados, primordialmente femeninos, a otros más amplios, donde lo que interesa es también preservar y mejorar para el bien común: el espacio de lo público.

Ese compromiso nos mejora y dignifica a todos por igual, porque sin preocupación legítima por los demás no avanzamos como humanidad. Va a ser necesario comprender que estamos más hechos para la colaboración que para la competencia.

La manera como cultivamos las relaciones con los otros, con nosotros y con la naturaleza moldea nuestra cultura ciudadana y permite la necesaria participación en la construcción de entornos más pacíficos y felices, a la vez que también mejor desarrollados y en progreso. Acerca de esas maneras de relacionarnos van a ser determinantes la pluralidad y diversidad, porque nos protegen de las generalizaciones y homogeneizaciones que tanto maltratan e invisibilizan. Vamos a preferir esa paz imperfecta que construimos juntos, día a día, en donde el cuidado sea una práctica social rutinaria y una habilidad de todos para la convivencia y el entendimiento.

Cuando nos entrenamos en ternura, afectividad, cuidado, mejoramos nuestro nivel de compromiso y es por eso por lo que se vuelve muy gratificante hacer parte de las redes de voluntariados que ayudan a reconstruir el tejido de relaciones entre iguales y desiguales, para una auténtica ciudadanía. No debe existir dicotomía entonces entre justicia y cuidado, razón y emocionalidad.

Deberíamos aceptar que la bondad es la máxima expresión de la inteligencia, y por tanto es necesario formar en la solidaridad para una vida mejor. Tan sencillo como partir de la gran vulnerabilidad y fragilidad humana y de allí la urgencia por juntarnos para cuidarnos y protegernos. Hay que superar como sea ese vicio generalizado de la pasividad que nos aleja, nos vuelve criticones, pesimistas y apáticos, y girar hacia una actitud y predisposición a la iniciativa, a la creación, a la libertad y autonomía para emprender causas valerosas y urgentes que nos mejoren como sociedad.

El trabajo voluntario para cuidar y ser cuidado se vuelve motor de corresponsabilidad civil y hacia allí se debe encaminar la mirada y la acción si queremos asumir el compromiso de la vida política y moral a que se alude. Cuando hablamos de ciudadanía cultural el voluntariado afianza nuestro compromiso cívico y refuerza la solidaridad. Sin esos millones de personas comprometidas de manera altruista en nuestro mundo, sería imposible lograr los milagros diarios y silenciosos de apoyo, ayuda y defensa de los derechos humanos vulnerados. Viene muy bien aprovechar el voluntariado para hacer resistencia a la idea de insignificancia e impotencia individual porque es que es solo un mal argumento para no hacer nada y mantener nuestra egoísta seguridad y comodidad.

Esa trama asociativa de organizaciones y movimientos de base voluntaria va a permitir elevar y dignificar en lo público, lo que antes era exclusivo de los espacios privados: el cuidado.

Existe una imagen muy inspiradora, atribuida a la antropóloga Margaret Mead, al afirmar que “el primer signo de civilización en la humanidad fue un fémur fracturado y luego sanado”, porque significó que alguien protegió, cuidó, alimentó y tuvo en un lugar seguro hasta la recuperación. Ayudar a otros en las dificultades, colaborar, ser altruista, desarrollar la empatía, no tendría que ser la excepción, sino más bien lo más común y corriente.

Para darle mayor fundamento a nuestra participación como sociedad civil, vale la pena distinguir estas tres perspectivas de formación ciudadana:

  1. Educar en la ASERTIVIDAD, para aprender a reaccionar frente a lo que me hacen a mí.
  2. Formar en la RESPONSABILIDAD, para responder por lo que yo hago a los otros.
  3. Ejercitarse en manifestar INDIGNACIÓN por lo que otros hacen a otros.

En asuntos referidos a convivencia, ciudadanía, participación, civismo es importante recordar que siempre seremos aprendices porque no son asuntos estáticos sino muy dinámicos, complejos y variables, por lo que la adaptabilidad será clave segura. La maestría nunca se alcanza, porque al igual que la utopía, las expectativas y necesidades sociales se mantienen en incesante movimiento para estimular respuestas y soluciones cada vez más atrevidas y creativas.

Buscar

Categorías

Noticias recientes

toto slot slot gacor rans303 slot gacor toto slot SPY77 toto togel https://ppid.karantinaindonesia.go.id/ toto togel https://bto-ao.co.jp/scaleremover/ toto bosjoko PWVIP4D dingdongtogel situs toto ARENA303 bwo99 situs slot JONITOGEL slot 1000 parlay bola situs online toto slot toto slot toto slot toto slot bwo99 bwo99 toto slot toto slot situs toto toto slot toto toto BWO99 parlay agb99 toto slot toto slot toto slot bwo99 toto slot agb99 situs toto toto agb99 8kuda4d slot gacor agb99 situs toto situs toto situs toto toto toto slot toto slot toto slot Pakde4D slot gacor slot gacor toto toto toto toto toto toto premantoto situs slot SlotPoker188 AMANAHTOTO kecak4d slot gacor mataramtoto mataramtoto sohib tikus4d spbu777 SlotPoker188 permata888 premantoto lemon212 Amanahtoto petir188 war138