La alegría de volver a abrazar

E-nable Medellín Adam Armfield,
El Medallo es una evolución de los primeros brazos que fabricaron, este es un brazo robótico, el primero con código abierto y documentado.

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E-nable Medellín nació en 2017 como fundación sin ánimo de lucro, luego de que Adam Armfield, un australiano que dejó hace seis años la industria farmacéutica, viajara a nuestra ciudad para aprender español.

Aquí se quedó y abrió Universo 3D una empresa de impresiones 3D.

Aunque Adam tenía como proyecto personal imprimir prótesis, le faltaba un empujón, el mismo que resultó cuando unos jóvenes de un grupo de ciencia visitaron Universo 3D y le plantearon la inquietud de imprimir un brazo para un compañero discapacitado: ahí tuvo vida este proyecto de responsabilidad social.

Adam entendió que tenía disponibilidad de tiempo en las impresoras y decidió “ocuparlas en una obra que tenía gran impacto”. Hoy tiene alianzas con hospitales, fundaciones, universidades y hasta entregó un brazo robótico llamado El Medallo a la Alcaldía de Girardota.

Muchos de los beneficiarios y voluntarios llegan por redes sociales y aunque cada paciente nuevo ha significado muchas alegrías, sabe que lleva como deudas pendientes las veces que ha tenido que decir que no, por ejemplo por la altura de la amputación.

“Vamos en constante evolución, ahora estamos perfeccionando un brazo robótico”.

Las prótesis son de plásticos biodegradables, a base de aceite de maíz, sin impacto negativo en el medioambiente y personalizables. Pueden tardar hasta mes y medio en entregarlas, pues la demanda es alta y cada una atiende las necesidades específicas de cada usuario.

Lo más emocionante para Adam es ver cómo pacientes que no utilizan las prótesis de las EPS, por el peso o por la demora en el trámite, recuperan calidad de vida. Recuerda “un paciente al que sus hijos no querían abrazar, porque les tenían miedo a los ganchos. Le decían que parecía un robot. Pero ellos le ayudaron a personalizarla y cuando se la entregamos hubo muchas lágrimas de felicidad entre los voluntarios y la familia y, por fin, muchos abrazos”.

Adam espera seguir ayudando a más personas que hayan sufrido accidentes, tengan condiciones congénitas o hayan sido víctimas de minas antipersonal. Quiere estar en un lugar más amplio y generar empleo. Para eso busca más apoyo económico y concluye: “es un proyecto que amo y que me da mucha felicidad”.

Por: Clara Giraldo Agredo / clara.giraldo@vivirenelpoblado.com

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