La vida sigue

Después de la pérdida de un ser querido, retomar la cotidianidad puede despertar tristeza, preguntas y culpa. La psicóloga Juanita Gómez responde: ¿cómo seguir adelante sin sentir que dejamos atrás a quien ya no está?
Por: Opinión
20 octubre, 2026
Juanita Gomez
Por: Juanita Gómez Peláez. Psicóloga clínica. Apasionada por el autoconocimiento, el bienestar emocional, la salud mental y el mindfulness. IG: @psicologa.juanitagomez

En los primeros días después de la muerte de alguien querido suele aparecer todo un andamiaje alrededor de quien está atravesando la pérdida. El teléfono suena, llegan mensajes, flores, comida, visitas. La gente pregunta cómo estás, ofrece compañía, tiene gestos de cuidado y detalles para expresar su solidaridad. La cotidianidad se altera: se cancelan compromisos, se reorganizan agendas, en el trabajo tal vez nos den una tregua.

La realidad -tal como la conocíamos- se suspende temporalmente porque el mundo, por un momento, nos concede el permiso de estar devastados.

Pero inevitablemente, con el paso del tiempo, ese andamiaje empieza a retirarse. Los demás vuelven a sus vidas, las llamadas y mensajes se vuelven más esporádicos, y la pregunta por cómo estamos, menos frecuente. Regresan el trabajo, las responsabilidades y los temas de conversación de siempre. Y a veces – paradójicamente- es justo aquí cuando la pérdida empieza a sentirse más real.

Lea: El amor en los tiempos de la inmediatez

Una cosa es saber que alguien ‘murió’ y otra muy distinta es experimentar, día tras día, lo que significa que ‘ya no está’. Con el tiempo llegan uno a uno los golpes de realidad:

Ocurre algo importante y nuestro primer impulso es tomar el teléfono para contárselo, llega una fecha que siempre compartíamos, llegamos a un lugar y, por un instante, esperamos encontrarla, o llega el momento en el que sentimos que solo esa persona habría sabido acompañarnos.

La muerte de ese ser querido deja de ser “solamente” un acontecimiento —“murió”— y empieza a convertirse en una realidad cotidiana; y esa realidad llega con una cachetada difícil de aceptar: la vida sigue. La gente sigue trabajando, siguen llegando los correos y las cuentas por pagar, vuelven las rutinas y hay que retomar las responsabilidades.

El mundo continúa funcionando con una normalidad que, para quien está atravesando el duelo, puede resultar perturbador.

Eventualmente, nosotros también retomamos nuestra vida. Un día nos descubrimos riéndonos genuinamente, volvemos a concentrarnos en el trabajo, a disfrutar de un plan. Y aunque una parte de nosotros puede experimentar alivio de sentir algo distinto al dolor, otra parte de nosotros puede resistirse:

“¿Cómo puede seguir todo si esa persona ya no está?”, “¿cómo voy a estar bien si murió?”, “no quiero que esto se vuelva normal”.

Avanzar puede sentirse -extrañamente- como una traición a quien ya no está. Pueden aparecer preguntas como: “Si puedo pasar varias horas sin pensar en él, ¿lo estoy olvidando?”, “si saco sus cosas, ¿lo estoy borrando?”, “si ya no lloro cuando hablo de eso, ¿significa que ya no me importa tanto?”, y con estas preguntas se asoma la culpa.

Lea también: Las pérdidas materiales no son solo materiales

Curiosamente, el sufrimiento puede llegar a sentirse como una forma tangible de seguir conectados con quien murió. Mientras duele intensamente, esa persona sigue ocupando un lugar enorme en nuestro mundo interno; cuando el dolor empieza a ceder -aunque sea por momentos-, aparece la duda:

Si dejo de sufrir, ¿lo estoy dejando atrás? Sin darnos cuenta, terminamos confundiendo la permanencia del dolor con la permanencia del vínculo.

Que el dolor cambie no significa que el amor disminuya. Que podamos volver a disfrutar no significa que hayamos olvidado. El duelo no tiene que consistir en “dejar atrás” a quien murió. Podemos encontrar una nueva forma de llevar con nosotros a quien ya no puede estar físicamente a nuestro lado.  Elaborar un duelo no significa que nunca vuelva a doler; más bien: que el dolor deja de ser la única manera de seguir conectados con quien murió.

Es aquí donde el “la vida sigue” empieza a adquirir otro significado.

Lea más columnas de Juanita Gómez Peláez aquí.

Buscar

Categorías

Noticias recientes

toto slot slot gacor rans303 slot gacor toto slot SPY77 toto togel https://ppid.karantinaindonesia.go.id/ toto togel https://bto-ao.co.jp/scaleremover/ toto bosjoko PWVIP4D dingdongtogel situs toto ARENA303 bwo99 situs slot JONITOGEL slot 1000 parlay bola situs online toto slot toto slot toto slot toto slot toto parlay agb99 toto slot toto slot toto slot toto slot agb99 situs toto agb99 8kuda4d slot gacor agb99 situs toto situs toto situs toto toto toto slot toto slot toto slot slot gacor slot gacor toto toto toto toto toto toto tikus4d spbu777 toto permata888 link slot gacor toto slot slotgacor kenzototo slot gacor calon4d puasbet slot gacor slot gacor slot gacor slot gacor slot slot slot gacor slot gacor hari ini slot gacor situs gacor slot gacor Slot Gacor situs slot gacor link gacor situs slot gacor calon4d slot hoki99 hoki99 slot online brojp login kenzototo kenzototo kenzototo biolabet