‘Pelechar’ es una de esas palabras que no encuentra equivalente único en otros idiomas, pero que en el nuestro explican perfectamente lo que queremos que pase en esta tierra: cuando algo se cuida con paciencia, se llena de hojas nuevas y empieza a dar fruto. Es un verbo cotidiano que viene del campo, pero que también usamos para hablar de las personas, las organizaciones y los proyectos que deciden transformarse y crecer.
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Recientemente ONE y Comfama nos unimos para hacer esa apuesta por impulsar el sector social de Antioquia. Invitamos a 100 organizaciones sin ánimo de lucro con impacto positivo demostrado y años de experiencia acumulada, pero con riesgos de dependencia financiera de una sola fuente de ingresos, debilidades en procesos y estructuras agotadas en sus esfuerzos por alcanzar los indicadores. Les ofrecimos algo que rara vez reciben: tiempo para pensar, herramientas para ordenar la casa, acompañamiento cercano y capital diseñado para ayudarles a crecer.
‘Pelechar’, en este contexto, fue animarlas a hacerse preguntas incómodas: ¿para qué existimos?, ¿cómo sabemos que lo que hacemos sí transforma vidas?, ¿de qué vivimos cuando se acabe este proyecto? Y, sobre todo, fue mostrarles que no están solas, que hay empresas, personas, entidades del tercer sector y cajas de compensación como Comfama que quieren poner sus recursos, experiencia y relaciones al servicio de quienes se atreven a resolver los grandes retos de nuestra sociedad de manera inteligente.
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En el modelo de intervención de ONE Inversión Social hablamos de profesionalizar el sector social y tal vez suena técnico, casi antipático, pero es, en palabras sencillas, dejar de tratar a quienes sostienen el tejido social como voluntarios eternos que “trabajan por amor al arte”. Es asumir que dirigir una fundación, una corporación o un emprendimiento social es tan complejo como dirigir una empresa y requiere, por lo tanto, estrategia, buen gobierno, finanzas claras, medición de impacto y equipos cuidados.
Cuando una organización social se profesionaliza pasa algo poderoso: gana voz en la mesa donde se toman decisiones y empieza a negociar; puede mostrar resultados con datos y no solo con historias conmovedoras. Y eso nos conviene a todos, porque son muchas veces esas organizaciones las que hacen presencia donde el Estado no alcanza y el mercado no ve negocio rentable.
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Es una meta muy ambiciosa pero los resultados de la Ruta de Sostenibilidad Pelechar nos demuestran que avanzamos por buen camino: una de cada tres organizaciones que antes no tenía planificación estratégica, hoy sí la tiene. El uso del sistema de medición para la toma de decisiones tuvo un crecimiento del 85 % y este tipo de cambios es justamente lo que se asocia con impacto sostenible en el tiempo. Además, se evidencia una reducción del 60 % de organizaciones que no tenían modelo de negocio operando o en construcción. La Ruta logró sacar a muchas organizaciones de una situación crítica donde no existía ninguna estructura de modelo de negocio para aportar a su estabilidad financiera.
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Nuestro foco en ONE es simple de decir y complejo de hacer: ayudar a que más organizaciones pelechen ofreciendo formación exigente pero cercana; acceso a capital paciente que entienda los tiempos sociales y espacios para que quienes quieren aportar, se encuentren con quienes saben qué hacer en el territorio. Porque ‘pelechar’, al final, no va de individuos o liderazgos aislados sino de trabajo en equipo para que todos crezcamos mejor.





