“COVID-19 nos está enseñando una lección que, con suerte, no olvidaremos”: Omar Vesga, MD

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Director del Grupo Investigador de Problemas en Enfermedades Infecciosas (Gripe), profesor de Medicina de la Universidad de Antioquia y jefe del área de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario San Vicente Fundación, el doctor Omar Vesga, analiza la situación del país en el contexto global, el manejo de la crisis diseñado por el Gobierno y el comportamiento de la ciencia y del ciudadano.

Desde su conocimiento experto, señala que el aislamiento, toque de queda o como se le deba llamar “no es necesario sino indispensable”. Entrevista*.

  • Nuestra sociedad no es disciplinada ni educada en salud. La franja poblacional que más se infecta es al mismo tiempo la que menos se enferma y la más eficiente para transmitir el virus.

  • Cada ciudadano contagiado tiene potencial de transmitir su virus casi el mismo día que lo adquiere.

  • Necesitamos hacer mínimo 10.000 pruebas diarias. Tenemos la capacidad tecnológica, humana y científica, pero no tenemos pruebas comerciales: llevamos semanas esperando a que el Instituto Nacional de Salud y el Invima permitan su importación.

  • Austria es uno de los países con mayor acervo cultural, histórico y educativo del mundo, y tuvo que declarar el toque de queda nacional.

  • El gobierno está muy mal asesorado y nuestro sistema de salud está quebrado.

¿Por qué el COVID-19 es tan particular y peligroso?

“COVID-19 es el nombre que la Organización Mundial de la Salud (OMS) designó para la infección respiratoria aguda que ahora es pandémica, es decir, afecta todo el planeta. CoViD-19, como era su ortografía original, es un acrónimo que significa CoronaVirus Disease – 2019, o Enfermedad por Coronavirus, año 2019. El agente causante de esta enfermedad infecciosa aguda del tracto respiratorio inferior (es decir, de los pulmones) es un virus zoonótico que los científicos denominaron SARS-CoV-2, otro acrónimo de Severe Acute Respiratory Syndrome – CoronaVirus – 2, en español Coronavirus 2 – causante de síndrome respiratorio agudo grave. El número 2 se emplea para diferenciarlo de SARS-CoV-l, el coronavirus que amenazó previamente a la humanidad con una infección respiratoria aguda grave similar en China en 2002 y 2003, y del cual nos libramos en el resto del mundo gracias a un esfuerzo heroico de la sociedad de Corea del Sur que, en mi opinión, nunca ha sido debidamente reconocido. El término “virus zoonótico” describe a los patógenos virales que son adquiridos por los seres humanos a partir de los animales, pero igualmente hay zoonosis causada por parásitos, hongos, bacterias o priones. Es necesario mencionarlo por el hecho de que es precisamente la invasión humana desbordada de los espacios biogeográficos y de los nichos ecológicos la que nos pone en contacto con patógenos que nuestro sistema inmune nunca había encontrado antes, y por ello no estamos preparados para defendernos de ellos. La importancia de este concepto es imposible de exagerar, y es ello lo que responde a su pregunta sobre la particularidad y peligrosidad en SARS-CoV-2”.

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En épocas recientes, el mundo ha visto pandemias en lugares en desarrollo, en África, en Asia… ¿Por qué este golpea a los países desarrollados y se da más en contextos urbanos?

“Porque las enfermedades infecciosas no discriminan según el nivel de desarrollo. Es decir, son mucho más frecuentes y devastadoras en sociedades pobres y con sistemas de salud débiles o corruptos, pero ello no es un requisito esencial. Uno que sí es esencial es la eficiencia del mecanismo de transmisión. Por ejemplo, la pandemia ya crónica del sida, la enfermedad causada por el virus de inmunodeficiencia humana (HIV): su principal mecanismo de transmisión es sexual, y el sexo en los humanos no está regulado por el nivel económico (no sería mayor la injusticia). El sida, inicialmente, afectó a sociedades ricas y pobres. Hoy, pasadas 4 décadas desde su descubrimiento y un siglo desde el salto interespecies (es decir, cuando HIV-1 pasó del chimpancé al ser humano en 1920), ya el patógeno está muy bien adaptado a su “nuevo” hospedero y, a pesar de ser perfectamente tratable, no es curable, y devasta a las personas de los países más pobres del mundo y a los pacientes más pobres de todos los países desarrollados. De otro lado, las zoonosis requieren un número limitado, pero exigente de condiciones para su diseminación en los humanos, y un número aún mayor para convertirse en pandemia. Una de ellas, es que la cadena de transmisión no se interrumpa, y en el caso de las infecciones respiratorias es esencial que las personas infectadas estén cerca físicamente de personas infectables, caso de las ciudades”.  

¿Por qué ha golpeado tan duro en Europa?

“Porque mientras somos los médicos los que atendemos, diagnosticamos y prescribimos tratamientos a los individuos enfermos, son los presidentes, primeros ministros y dictadores los únicos que pueden enfrentar una pandemia. Los líderes de Italia, España y Gran Bretaña optaron por la estrategia de mitigación, que es la misma del avestruz (esconder la cabeza en un hueco para no ver lo que se le viene encima), no por miedo, sino por cálculos políticos sumamente irresponsables. Pero COVID-19 no solo ha golpeado duro a Europa, lo hizo con todo el planeta y nos está enseñando una lección que, con suerte, no olvidaremos. Ahora, sociedades tan disímiles como Estados Unidos de Norteamérica, China, Corea del Norte e Irán, están hoy en una situación mucho más grave que otras que, de hecho, ya lograron contener el primer embate del virus. Hong Kong, Taiwán y Singapur tienen rebrotes esta semana, pero China y Corea del Sur, que ya tienen la experiencia de 2003, siguen teniendo un éxito envidiable; al respecto, es interesantísimo observar que, a pesar de que la mayoría son democracias respetables, el factor común para que SARS-CoV-2 se haya ensañado contra ellas es que sus gobernantes son totalitarios o parecidos de alguna manera a Big Brother, el amo y señor de Oceanía en la obra cumbre del maestro de la distopía, George Orwell (Nineteen Eighty-Four). Una lección de impacto incalculable que solo la tecnología moderna de las redes sociales y el buen periodismo, tan disponible el primero como infrecuente el segundo, nos han permitido conocer a pesar de los esfuerzos de tinte dictatorial que todos esos países hicieron para ocultar la magnitud de sus catástrofes respectivas”.

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¿Se espera el mismo impacto en Colombia?

“Bastante peor, por varias razones. La más poderosa es que en salud, nuestra economía no sobrevivirá a la pandemia, a menos que la logremos contener, meta que solo puede imponer el presidente Duque. Dos, nuestro sistema de salud está quebrado por la suma nefasta de la corrupción, la ineficiencia, el derroche y la mala gestión. Tres, nuestra capacidad hospitalaria y de ventilación mecánica, único tratamiento disponible en el mundo, es muchas veces inferior a la que vamos a necesitar, y no hay tiempo para reparar esa variable, extremadamente grave. Cuatro, nuestra sociedad no es disciplinada ni educada en salud. Cinco, la franja poblacional que más se infecta (20-29 años) es al mismo tiempo la más eficiente para transmitir el virus, una generación inmensa de colombianos que no quiere escuchar a sus abuelos en asuntos referentes al comportamiento social (según DANE, en 2020 el 26% de nuestra población tiene entre 15 y 29 años).Lo que no saben esos jóvenes rumberos, es que datos publicados hoy por investigadores de Center for Disease Control and Prevention (CDC, USA) demuestran que 14% a 21% de los pacientes entre 20 y 44 años tuvo que ser hospitalizado por su gravedad, que 2 a 4.2% requirió ventilación mecánica, y que 0.1% a 0.2% falleció, demostrando que SARS-CoV-2 no tiene “rosca” por los jóvenes, al contrario, los infecta más porque se exponen más, y está aprendiendo a matarlos (https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/69/wr/mm6912e2.htm?s_cid=mm6912e2_w). Hay muchas otras variables que favorecen un impacto devastador en Colombia”.    

¿Está haciendo el gobierno colombiano lo mejor para frenar la pandemia? ¿Qué está haciendo bien? 

“Debo hacer una salvedad y es larga. Voté por el presidente Duque y creo firmemente en su honestidad, capacidad y buenas intenciones, pero esas cualidades son insuficientes para enfrentar una pandemia. Carece, como todos los líderes políticos mundiales, de un elemento esencial: conocimiento científico. Ellos suplen eso con asesores, pero la característica más común a los científicos y académicos es el bajo perfil que encuentran en la privacidad de sus laboratorios, oficinas, aulas, hospitales universitarios, congresos, y artículos científicos. Son generalmente tímidos, introvertidos y socialmente ineptos, defectos que los llevan a evadir cocteles y medios masivos de comunicación. En una palabra, son invisibles para sus sociedades (eso es muy malo) e inexistentes para los reyes, presidentes, primeros ministros y dictadores. Estos defectos se pronuncian en forma logarítmica en la subpoblación de médicos – científicos. Usted nunca va a ver a un científico de verdad entre los asesores de un gobierno de un país subdesarrollado, pero va a encontrar a cuanto pseudo-científico y “experto” haya generado la sociedad. 

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Dicho eso, lo bueno que ha hecho el gobierno: mucho. Es loable que el presidente Duque esté al frente, así tiene que ser. Si, como sabemos, la orden presidencial que urge al Estado a pagar ya su deuda con los hospitales y clínicas de Colombia se cumple esta semana, el gobierno dio el paso esencial, pues con el sistema hospitalario público y privado quebrado no hay forma de atender a nadie, mucho menos una pandemia de estas proporciones. El ministro de economía anunció anoche un paquete de medidas de alivio económico sumamente útiles. La cuarentena obligada a pacientes, contactos y viajeros internacionales es indispensable. El cierre de establecimientos públicos y privados que facilitan el acercamiento físico entre las personas también es absolutamente necesario, pero si ello se extiende a todo el aparato productivo, y por más que unas pocas semanas, se quiebra la economía. Promover y facilitar el modelo de trabajo desde la casa ayuda a mantener la producción, pero no resuelve todo al respecto. Los esfuerzos para educar al público respecto al distanciamiento social, la higiene de manos y la protección a la población con mayor riesgo de muerte ya están en marcha. La declaración del estado de emergencia no admite discusión. El cierre de fronteras era necesario por el momento de la pandemia, pero es insostenible en el tiempo por razones económicas. Si la sociedad no obedece la cuarentena, medida vital, será necesario imponer el toque de queda nacional, y no dudo que se impondrá de ser necesario. Como ve, son muchas cosas, algunas dolorosas y costosas, pero todas son muy buenas; quien se oponga no sabe que esta pandemia es mucho peor que un tsunami o un terremoto, y que se parece mucho a una guerra entre muchas naciones pobres”

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¿Qué está haciendo mal el Gobierno?

“El gobierno está muy mal asesorado. El Instituto Nacional de Salud no solo ha sido inferior a su misión, sino que ha obstaculizado la única medida que, aunque lejos de ser infalible, ha demostrado su eficacia para contener la pandemia. Las sociedades “científicas” no han entendido su papel fundamental y algunos profesores y administradores universitarios están del lado de los pseudo – científicos, impidiendo e incluso saboteando el esfuerzo de los científicos. Por último, la reacción oficial es dolorosamente lenta, y el tsunami ya nos trajo el agua hasta los tobillos. Sin embargo, aprovechar políticamente esta pandemia es autodestructivo para la oposición y puede causar la destrucción del país. Lo que significa que es hora de aportar, no de oponerse para autobeneficiarse.”.

¿Qué debería cambiar?

“Varias cosas, pero demasiado importantes y en cuestión de horas, no días. El cambio más importante es masificar ya el diagnóstico virológico mediante la prueba que en este momento tiene utilidad probada e incuestionable, la reacción de polimerasa en cadena de la transcriptasa reversa en tiempo real (rRT-PCR). Necesitamos mínimo 10,000 pruebas diarias, y el ritmo actual del INS es 30 veces inferior. Tenemos la capacidad tecnológica, humana y científica, pero no tenemos pruebas comerciales porque hasta ayer llevaban semanas esperando a que INS e Invima permitiesen su importación. Aunque la prueba casera de INS ha sido útil, no abastece la demanda. Identificar al agente causal es absolutamente esencial en enfermedades infecciosas, es una emergencia en epidemias, y es de vida o muerte en una pandemia. En el lapso de 3.5 horas invertido para responder sus preguntas, un solo paciente asintomático en cualquier parte de Colombia ya ha infectado a otro ciudadano, y a las 24 horas infectará 2.3. Este valor epidemiológico, llamado “R0”, es diferente para cada patógeno, pero una variable que lo influye bastante es el periodo durante el cual cada individuo infectado permanece contagioso. En realidad, 2.3 no es un R0 muy alto si se compara con HIV (4.0), el virus de las paperas (10), o el virus del sarampión (18), pero SARS-CoV.2 se contagia de persona a persona antes, durante y después de los síntomas, y por varias rutas. Siguiendo con el ejemplo, lo dicho implica que al tercer día el virus de un solo individuo ya estará circulando en otros 12, y como estamos ciegos con respecto a quién tiene la infección porque los síntomas son inespecíficos y el dx clínico etiológico está lejos de ser preciso, un paciente promedio puede estar 12 días transmitiendo la enfermedad, tiempo durante el cual 21,914 personas habrán sido infectadas a partir de ese primer individuo. Todo en medicina depende de que los médicos identifiquemos a cada patógeno, y no saberlo en una pandemia equivale a mandar a un bombero a apagar un incendio forestal con una venda en sus ojos. La OMS ha insistido hasta el cansancio en ello. Los editores de revistas científicas de la alcurnia de Nature están escribiendo sobre ello (ver https://www.nature.com/articles/d41586-020-00772-4?utm_source=Nature+Briefing&utm_campaign=2033dfb840-briefing-dy-20200318&utm_medium=email&utm_term=0_c9dfd39373-2033dfb840-44329441). En realidad, la comunidad científica mundial que maneja esta área del conocimiento tiene este punto absolutamente claro, no de ahora, desde Pasteur y Koch. Mas no el INS de Colombia. Eso no puede ser más grave.

La definición de caso (para hacerle la rRT-PCR) ha sido miope porque se desestimó la velocidad con la que está creciendo la pandemia en Colombia respecto a otros países a pesar del subdiagnóstico. Debe ampliarse ya para incluir cinco grupos poblacionales muy bien definidos: (1) cualquier paciente en el territorio colombiano que consulte por fiebre o cualquier síntoma respiratorio agudo potencialmente causado por un agente infeccioso; (2) cualquier viajero internacional, independientemente del país de procedencia o del medio de transporte empleado; dicho viajero tendría que estar bajo cuarentena supervisada; (3) cualquier contacto respiratorio o físico de los casos cuya rRT-PCR resulte positiva; (4) un grupo aleatorio de ciudadanos captados en las calles y carreteras de ciudades y poblaciones al que se tome muestras de hisopado nasofaríngeo para determinar la circulación nacional del virus; y (5) otro grupo no aleatorio de ciudadanos que voluntariamente pida la prueba argumentando que se cruzaron con los casos demostrados de CoViD-19. Para enterarlos, se publicará en redes y medios masivos de comunicación un mapa de rastreo de celulares y tarjetas de crédito y débito de los casos, identificando en dicho mapa las direcciones exactas donde estuvieron los casos antes de ser diagnosticados y aislados.

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¿Qué más debemos hacer?

“Implementar estrategias inteligentes, como la masificación de la aplicación Fever Tracker (gratuita en App Store y Android), que nos permite seguir minuto a minuto la temperatura de todo aquel que la baje y empiece a utilizar. Colombia tiene más celulares que gente, no podemos desaprovechar esta herramienta tecnológica. Los medios de comunicación formales, los llamados “influencers”, y el Estado deben ayudarnos a distribuir esta información para que cada colombiano tenga Fever Tracker en su celular y lo emplee. Si alguien se queja argumentando que invadimos su privacidad, como médico viejo puedo decirle que, si no logramos contenerla, COVID-19 no solo hará que 35 millones de colombianos pierdan del todo su privacidad, sino la dignidad y hasta sus vidas. Déjennos ayudarles a no infectarse. Estas estrategias funcionan para contener la pandemia en un país que la ponga en marcha muy a tiempo, pero ni son infalibles ni su utilidad permanece igual con el paso de las horas. El enemigo más poderoso es el tiempo, pues cuando el número de casos supere nuestra capacidad de respuesta será incontenible la pandemia en Colombia, y solo podremos lamentar decenas de miles de muertos, la quiebra de la economía nacional y el derrumbe de la estructura social de nuestra nación”.   

¿Cuándo se estima que podría llegar el pico a Colombia? ¿Cuánto tiempo nos tomaría para dejar la crisis?

“Ello es inestimable sin masificar el diagnóstico virológico. Sin embargo, se pueden emplear las matemáticas para modelar el comportamiento de la epidemia con los datos actuales. Ya disponemos de muchos modelos, pero la capacidad de predicción de todos depende de calidad de los datos con que se alimenten. Cuando se masifica la prueba diagnóstica, se tiene un retrato real de magnitud del problema, pero el subdiagnóstico distorsiona mucho los resultados. El modelo de Imperial College London es excelente, pero no introdujo la variable crítica, el diagnóstico virológico. El mejor modelo disponible, en mi opinión, fue cedido por Ashleigh Tuite y David Fisman de University of Toronto a The New York Times y, con este, al mundo (https://www.nytimes.com/interactive/2020/03/13/opinion/coronavirus-trump-response.html). Todo mundo puede “jugar” con el modelo y, si se presta atención, llorar al poder ver lo que nos espera si no actuamos ya”.

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¿El sistema de salud está preparado? 

“No, pero hay que entender que ningún sistema de salud del planeta está preparado para “mitigar” la pandemia de COVID-19, en contraposición a lo que algunos despistados aquí y en Londres andan pregonando. Para lo que sí estamos preparados, incluso en Colombia, es para contenerla, pero es imposible sin un apoyo gubernamental irrestricto y libre de obstaculizadores”. 

¿Cómo hacer para no parar la economía, que las cosas sigan funcionando? Que las fábricas y los emprendimientos no pierdan plata.

“Esa es la solución que nos brinda el diagnóstico virológico precoz. Al identificar a los infectados sintomáticos o asintomáticos y determinar la circulación interna del virus, aislamos solamente a esas personas. El resto de Colombia puede seguir produciendo siempre y cuando (1) esté educada sobre cómo evitar el contagio, (2) confíe en la capacidad y eficiencia del sistema de salud, y (3) crea en el Estado colombiano. Para lograr el punto 2, es indispensable contener la pandemia en Colombia, pues solo así el número de enfermos de cada día nos dará tiempo de atenderlos con los recursos hospitalarios y humanos disponibles. Si llegamos a punto de Italia, España e Irán, donde la gente está muriendo a las puertas de los hospitales, en las cárceles y en los centros de atención del adulto mayor, la sociedad se desmorona. Eso no lo han entendido en el gobierno”.

¿Hay personal suficiente para aplicar la PCR en Colombia?

“Desde luego tenemos como aplicarla y tenemos con quién. Pero nos tienen que dejar importar las pruebas comerciales ya, eliminando todo tipo de obstáculos aduaneros y burocráticos. La declaración del estado de emergencia es para eso”.

¿Qué tan necesario es un toque de queda?

“Ello depende del acatamiento de los ciudadanos de las medidas ya implementadas. Si se ve incumplimiento, como es evidente hoy, no es necesario sino indispensable. Austria es uno de los países con mayor acerbo cultural, histórico y educativo del mundo, y tuvo que declarar el toque de queda nacional. Ese solo hecho tiene que responder su pregunta”.

¿Se deben cerrar fronteras y controlar las personas que llegan?

“Definitivamente, pero el cierre no puede prolongarse más allá de lo estrictamente necesario. El límite lo daría la contención local de la pandemia, pero la oportunidad de contención se aleja mientras hablamos”.

*Entrevista realizada el 19 de marzo de 2020 a las 12:30 horas. Registramos fecha y hora porque el cambio de la información es igualmente veloz.

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Expertos opinan

Juan Pablo Hernández Ortiz, profesor de la Universidad Nacional y director del Colombia – Wisconsin One Health Consortium

Lo que mas resalto del artículo del doctor Vesga de la Universidad de Antioquia es como desde su conocimiento y desde su racional científico demostrado nos abre los ojos a la realidad de que el diagnóstico oportuno es la única forma para combatir el coronavirus en nuestro país.

Tony Naranjo, docente investigador de la UPB y la Corporación para Investigaciones Biológicas, subdirector de Asuntos Corporativos del Programa Nanobiocáncer de Colombia Científica

Totalmente de acuerdo con el análisis del profesor Vesga, lastimosamente así aprendemos los humanos, viviendo malas experiencias por no hacer las cosas bien y a tiempo. Ojalá sea esta la oportunidad para enrrutar al país eliminando tanta burocracia y corrupción por parte de la mayoría de los gobernantes.

Juan G. McEwen, MD. Ph. D. U. de Antioquia – Corporación para Investigaciones Biológicas

El artículo desde su punto científico es acertado. Tiene varios puntos que son la opinión del autor y pueden ser polémicos. La realidad es que Colombia no esta preparada para la pandemia. Podemos mirar las diferencias de mortalidad entre Alemania e Italia. Alemania tiene una capacidad de 9 camas hospitalarias por cada mil habitantes, Italia solo 3 y nosotros muchas menos por lo tanto de instaurarse la pandemia nos va ir mucho peor.

Alejandra Zuluaga coordinadora de Diagnóstico especializado de la Corporación para investigaciones Biológicas

“El artículo deja una gran reflexión sobre como toda la población se encuentra bajo la misma vulnerabilidad, aquí no importa la edad o clases sociales, hay total igualdad en esta situación que vivimos”.

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