Con el alma en un bolero

Se habla del bolero gracias a una nueva resolución de la Unesco que lo inscribe en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Un género que tiene mucho de pasado, y que, sin embargo, está muy vivo.

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¿Cómo, todavía el bolero?, se preguntó alguna vez el escritor Juan Gustavo Cobo Borda. Sí, todavía y lo seguirá estando mientras existan el amor, la pasión y un corazón en penumbras. De las letras de los más grandes compositores, desde las voces de los más profundos intérpretes llega un murmullo que envuelve y que, sutil o de manera arrobadora, permite asumir esas palabras y esas melodías como propias.

El poeta y narrador Cobo Borda hizo esta pregunta en las páginas de La mujer en el bolero, libro publicado por Bolero Bar en su cumpleaños número 25, cuando Jorge Buitrago, fundador de ese lugar emblemático en Medellín, invitó a varios escritores e investigadores a hablar sobre este género musical, que ha hecho parte de una historia vital llena de cadencias, desde su nacimiento en Cuba en 1883 y desde cuando sus notas se expandieron hasta México siguiendo su recorrido por los países de América Latina, al vaivén de las olas del mar y de los vientos de los Andes, dejando frases y evocaciones para la memoria.

Tristezas se tiene referenciado como el primer bolero de la historia. Original del trovador cubano Pepe Sánchez, de él existe su partitura, un registro para una rica historia musical. 

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Precisamente, Jorge Buitrago, quien dio vida a Bolero Bar en 1983, dice que el bolero es la manera como en Latinoamérica hemos expresado musicalmente el amor romántico. Señala que es un género urbano que da cuenta de cómo vivimos esa experiencia. Se propagó por la región gracias a la difusión a través de la radio, al cine y a las grabaciones discográficas y con sus letras nos mostró una manera de sentir. Entre los años veinte y los sesenta del siglo XX el bolero vivió su más grande esplendor. Fue el aporte que Latinoamérica hizo al acervo de la música universal. Logra poetizar y musicalizar un sentimiento profundo.

Lo trágico y lo gozoso

El bolero reivindica el amor de pareja como su tema principal, en todas sus facetas, en su realización y permanencia; en la decepción y la ausencia. En la utopía. Hay un motivo fundamental, la mujer como el ser soñado, a veces inalcanzable. Se unen en él lo trágico y lo gozoso. Es la exaltación del sentimiento que se tiene frente al ser amado. Y, a esto se suma la sensualidad del baile, la delicadeza de sus pasos, la postura corporal de la pareja, su ritmo lento, acompasado. Un género que, señala Jorge, existirá mientras haya gente que se siga enamorando.

Se hizo grande en el siglo XX con figuras destacadas en la composición, en sus voces únicas, llenas de matices, en su guitarra y percusión. Algunos de sus representantes venían de las academias musicales, sin embargo, dejaron el lirismo para dar cuenta de un sentimiento popular. Fueron maestros de la síntesis, de ir a lo más hondo siendo esenciales. En sus letras hay brevedad y contundencia. Recuerden a Armando Manzanero cuando decía: “… Esta tarde vi llover, vi gente correr y no estabas tú”. Todo está dicho allí. Como cuando canta… “Cuando estoy contigo yo cambio la gloria por la dicha enorme de estar en tu historia”.

Tal vez esa magia del pasado no se recupere, sin embargo, su vigencia no se pone en duda, con una historia de más de cien años, tan vital en esa pléyade que ilumina su firmamento. Se siguen escuchando los boleros de siempre; hay nuevos compositores, solistas, duetos y tríos y algunos festivales se encargan de darlos a conocer, además, algunasorquestas sinfónicas han hecho arreglos fantásticos inspiradas en esos clásicos del romanticismo. Hay cafés que persisten en tener al bolero como protagonista de su oferta musical y la investigación sobre su legado no termina ni los coleccionistas que buscan tesoros entre tanto vinilo que queda por ahí.

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Nombres como Agustín Lara, Armando Manzanero, Felipe Pirela, Javier Solís, Lucho Gatica, Mario Clavell, Rafael Hernández, Juan Arvizu, María Teresa Vera, Omara Portuondo, María Luisa Landín, Olga Guillot, Miguel Matamoros, Isolina Carrillo, Celia Cruz, Toña la Negra; Los Tres Reyes, Los Panchos… permanecen en esa inmensa partitura.

Consuelo Velázquez, compositora e intérprete mexicana decía en Bésame mucho:

“… Quiero tenerte muy cerca

Mirarme en tus ojos

Verte junto a mí.

Piensa que tal vez mañana

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Yo ya estaré lejos Muy lejos de ti…”.

Y… es imposible no cantar ese sentimiento.

CON LA LUPA EN SU LEGADO

En diciembre de 2023, la Unesco aprobó la inscripción de la práctica cultural del bolero en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) de la Humanidad. La noticia fue bien recibida por aquellos que aman una música que ha sabido trascender el paso del tiempo y que ha irradiado las generaciones desde finales del siglo XIX.

Según se dice en la página oficial de la entidad, la lista tiene como objetivo garantizar que el Patrimonio Cultural Inmaterial sea reconocido por su relevancia.

Posibilita llevar a cabo acciones de salvaguarda en conjunto con las comunidades portadoras, en este caso, la comunidad del Bolero, para fortalecer su composición, interpretación y la transmisión de sus conocimientos y sus prácticas identitarias.

“La Unesco llama la atención sobre un género que ha entrado en receso en lo masivo y que supera los cien años. Es un reconocimiento que lo hace permanecer y le da trascendencia, y es que el dictamen del tiempo cuenta. A las nuevas generaciones las invita a escucharlo, sensibilizarse e inspirarse en el legado del bolero y los grandes maestros”, dice Jorge Buitrago.

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