Un pare a la comida chatarra

Un pare a la comida chatarra
ilustración: Carlos J Roldán

En Colombia un cuarto de la población infantil sufre de malnutrición o desnutrición oculta. Según expertos, la comida chatarra es la culpable.

Paquetes de papitas, cereales, tortas, galletas, jugos en caja. Las pistas conducen a lo que los niños comen. ¿Ha leído las etiquetas? Aparecen ingredientes desconocidos e impronunciables, exceso de azúcar, colorantes, saborizantes artificiales, grasas saturadas, entre otros.

“La problemática es grande, son niños que comen, pero están malnutridos”, explica Verónica Botero, de Cocina Intuitiva, una organización que se ha dedicado a cambiar las costumbres alimenticias de los más pequeños en guarderías y preescolares.

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Según el Instituto Nacional de Salud, una cuarta parte de la población infantil en Colombia sufre de desnutrición oculta, una condición que se caracteriza por no ser evidente, pero sí en los niveles de micronutrientes en el organismo.

Carolina Piñeros, directora ejecutiva de RedPapaz, explica que la gran responsable de este mal es la llamada comida chatarra. Y allí entran ingredientes que, además, parecen ser nutritivos: los cereales, que generalmente están llenos de azúcar; o el pan blanco que ha sido tan procesado que ha perdido todos sus nutrientes. Es hora de empezar a comer con conciencia.

Nueva alimentación

Si se quiere un cambio en la forma de comer de los niños (y los adultos) lo primero que debería hacerse es eliminar los jugos industriales y las bebidas azucaradas, “luna de las causas más importantes de obesidad”, dice Piñeros. Verónica recomienda cambiarlos por aguas saborizadas, “el sabor hace que para los niños sea más atractiva”. También se pueden hacer jugos en casa, disminuyendo poco a poco la cantidad de azúcar remplazándola con panela, miel o jarabe de maple, sin no abusar de ellos.

Para Carolina Piñeros, los cambios deben hacerse graduales.“Desde pequeños nos acostumbramos al dulce, por eso, desacostumbrarse es difícil, pero no imposible”, explica. Por su parte, Verónica recomienda el consumo de frutas dulces que suplan el deseo del azúcar: “lo más fácil es tenerlas picadas siempre en la nevera”. Y también invita a mezclar alimentos como el yogur o los jugos con salsas de frutas dulces hechas en casa: se puede licuar la piña y ponerla a reducir en una sartén, así se obtiene una especie de almíbar que sirve para endulzar. Banano y dátiles también aportan dulzura en las preparaciones.

Otro cambio es reducir el consumo de productos empacados. “Hay que revisar el vencimiento y evitar los que tienen largas fechas”, dice Piñeros. Fuera de la alacena también deberían quedar los productos que en su etiqueta tienen una larga lista de ingredientes y aquellos que tienen colorantes y conservantes en exceso. Siempre será mejor un producto artesanal, de esos que se dañan rápido.

En cuanto a comer en calle, una hamburguesa bien hecha no tiene porqué ser satanizada. Sin embargo, hay que desconfiar de aquellas que se venden a precios muy bajos pues, generalmente, son sinónimo de ingredientes de baja calidad.

 

Algunas recomendaciones

  • Invitar a los niños a que hagan mercado, a visitar las plazas locales, los cultivos, plantaciones o huertas. Así aprenden de dónde vienen los productos y a elegir alimentos saludables.
  • Leer juntos sobre alimentación y nutrición.
  • Cocinar en familia.
  • Investigar sobre el origen de sus alimentos favoritos.
  • Compartir en familia el consumo de alimentos.

 

Una app para saber  qué comemos

La App Escáner nutrimental fue diseñada por RedPapaz para ayudar a las personas a identificar si una bebida o comestible ultraprocesado tiene exceso de azúcares, sodio o grasas saturadas de acuerdo con lo establecido en el Modelo de Perfil de Nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud. Una buena herramienta para saber en realidad qué están comiendo.

 

Por: Juan Pablo Tettay De Fex / juan.tettay@vivirenelpoblado.com

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