Catorce años de pico y placa, miles de millones de inversiones ¡y seguimos en un taco!

Pico y placa ambiental para el martes 26 de febrero
Pico y placa ambiental para el martes 26 de febrero

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¿Cómo controlar el caos de movilidad en Medellín? Con pico y placa. Así resolvió un decreto del alcalde Sergio Fajardo en febrero de 2005, que restringió la circulación por dos horas en la mañana y dos más en la tarde, con la expectativa de sacar de las calles el 20% de los vehículos particulares y el 10% de los taxis.

Hoy, 14 años después, el pico y placa sigue vigente, mientras el crecimiento de motos ha sido del 411% y el de carros del 102%. El parque automotor aumentó en 846.000 unidades, según la Encuesta Origen-Destino 2018.

Se creció el monstruo del taco, se deterioró la calidad de vida y aparecieron las alertas por contaminación. El Observatorio Nacional de Salud reporta que los factores de riesgo ambiental producen en el país 223.000 muertes al año y que el material particulado es causante de 11.152 fallecimientos.

Es justo reconocer que la ciudad no se ha estancado en la búsqueda de soluciones: inversiones de la magnitud del metro, el metroplús, el cable y el tranvía, Encicla, las obras por valorización o los programas de educación vial, han intentado cortar el paso a la congestión. Algo más tendrá luz para el segundo semestre con posibles nuevas intervenciones, por ejemplo pico y placa para todas las motos y para los sábados, cuando salgan en marzo los resultados de un estudio de la Alcaldía.

Y aun así seguimos en taco. Elisa Londoño, académica experta en movilidad, anota que “es momento de estudiar la viabilidad del cobro de peajes urbanos, complementado con un transporte público tan atractivo que nos anime a dejar el carro en la casa, o con horarios laborales flexibles y teletrabajo”, mientras Daniel Suárez, miembro del colectivo Aire Medellín, señala que si bien el uso de la bicicleta ha crecido, “todavía la inseguridad constituye una barrera: hay usuarios que temen transportarse entre los demás vehículos”; además que “la Alcaldía tiene que cumplir con los 80 kilómetros de ciclorrutas que prometió, de los cuales ha entregado menos de 30 kilómetros”.

Seguimos en taco. La ciudad montó, además de los grandes proyectos, el reporte en vivo del estado de las calles por redes sociales, más carril solo bus, paraderos inteligentes, cepos, parquímetros… con ausencia, sí, de medidas impopulares y de voluntad y valentía políticas extremas. Ya es tiempo, es suficiente, porque el problema es extremo: hoy nos estamos gastando en tiempo destinado a viajes unos 52 días del año.

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