Andrea Wolff y el ballet como proyecto vital

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En un predio arbolado de San Lucas, un sueño de ballet acaba de cumplir sus primeros 20 años y parece que nada puede parar tan exitosa función. Bajo el liderazgo de la bailarina, psicóloga y maestra Andrea Wolff, la academia de ballet que lleva su nombre sigue brindando formación y opciones de progreso para cientos de sus discípulos.


“No hemos hecho el cálculo, pero creo que mil personas han pasado por aquí en estos 20 años. Hoy tenemos casi 90 inscritos en todos los niveles y hemos logrado una presencia internacional muy interesante con egresados, incluidos quienes han participado de nuestro programa social”, apunta Andrea.


A esta apreciación se suma su esposo, Iván Grajales, socio fundador y administrador de la academia, quien recuerda, con vívida nitidez, que el 18 de julio de 2005 empezaron este sueño, en esa misma sede,
con siete alumnos. “En seis meses, cuando retomamos labores en enero del año siguiente, ese número se había multiplicado por 10.La respuesta de los estudiantes y sus familias ha sido increíble desde el
comienzo”.

“El ballet, sea proyecto de vida o
hobby, demanda rigor y disciplina:
muy útiles en todas las facetas de la
vida”.

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Esa calidez y cercanía que se siente en cada espacio de la academia se puede evidenciar en tantos hitos; uno muy fresco: con motivo de su aniversario 20, Andrea Wolff Ballet presentó, en el Teatro Pablo Tobón Uribe, con un montaje de primer nivel, la obra clásica rusa La bella durmiente.

A propósito de la celebración, les visitaron y apoyaron varios de sus exalumnos que hacen parte de compañías internacionales en Estados Unidos y Chile, como el primer bailarín Felipe Arango, vinculado al
Teatro Municipal de Santiago, prestigiosa institución cultural chilena que cuenta con su propia ópera, sinfónica y compañía de ballet.


Andrea, con brillo en los ojos y su sonrisa fácil, recordó que “Felipe tiene 28 años y llegó a la academia de nueve, por el programa social con el que becamos a muchachos de recursos limitados. Él estudiaba
en la sede que el INEM tenía en San Lucas”. También mencionó a Santiago Castañeda, hoy integrante de una compañía en Memphis (EEUU), “que dictó un curso y evaluó audiciones en vivo, aquí, para
entregar becas en el exterior”.

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