Es frecuente que la gente me pregunte cómo hago para estar enterada de lo que pasa en la ciudad referente a actividades culturales, porque casi siempre recomiendo eventos y lugares según los gustos de cada persona. Y es fácil para mí porque me apasiona. Conozco las entidades y sus proyectos. Sigo en las redes a grupos artísticos, museos, a músicos, escritores y me aparecen sus novedades. De eso está hecho mi algoritmo, podría decirlo utilizando términos actuales.
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Por eso sé, por ejemplo, que septiembre es probablemente el periodo del año donde más festivales tiene Medellín, tantos, que a personas como yo que nos gusta ir a eventos, seguramente tendremos que hacer renuncias importantes o tomar mucho café. En este noveno mes del año voy a mencionar cuatro que están entre mis favoritos: el festival de coros y el Titirifestival de Manicomio de Muñecos, que celebrarán 25 años; el Festival de Jazz, que va por su versión 30, y la Fiesta del Libro, que cumple 20. Propuestas maduras que, a pesar del tiempo, siguen con angustias para lograr financiar su programación, al menos las que son privadas.
Aparte de lo que veo en redes sociales, recibo información permanente de lanzamientos musicales. Me invitaron al de un grupo de rock local que se llama Reyes verdes; me mandaron toda la información de las novedades de Pablo Jaurena que hace algo de jazz; Salomón Beda con Bacilos y una iniciativa novedosa del Museo de Arte Moderno con el Área Metropolitana, llamado Área de Escucha – Paisajes Sonoros de La Estrella.
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Me interesa estar al tanto de lo artístico. Me gusta ser público, ver las propuestas, deslumbrarme, sorprenderme, experimentar, conocer. Ver la ciudad como una turista.
A mí me gusta ver lo bueno, lo bonito. Por eso me sorprende cómo las personas, en vez de estar al tanto de todas estas cosas que construyen prefieren conocer al dedillo las peleas entre políticos, las noticias negativas, los detalles escabrosos de los asesinatos, robos y lo que pasa en este país caliente de envidias, odios, incendios y movimientos de todo tipo. Y aparte de eso, esas personas se dedican a multiplicar las quejas y lo que no está bien en redes sociales y donde puedan. Se caracterizan por eso. Entonces uno ya sabe que el video que esa persona publica en el grupo que compartes con ella siempre se refiere a algo malo o alguna denuncia “heroica”. ¡Qué hartera!
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La realidad por sí misma ya es difícil como para amplificarla. Prefiero estar al tanto de las cosas buenas que hace la gente en medio de tanta inquietud y multiplicar la creación en vez de la queja y la destrucción. Me declaro de ese equipo. Del equipo de la admiración. Quiero multiplicar lo bonito, lo tierno, el arte y la construcción. Qué bueno sería que logre convocar a más gente y que seamos más los que cada día hablemos de lo bueno en vez de lo malo que ya tiene parlantes muy estruendosos y que logra ser sintonizados por una mayoría.
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Lo bueno de la ciudad en este último mes
La solidaridad desbordante para ayudar a las víctimas del terremoto en varias regiones de Colombia. Hasta grupos de teatro, que no la ven fácil en su economía, donaron para ayudar a sus colegas en esas ciudades afectadas.
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Los festivales que mencioné y que se realizarán en septiembre: Festival Coral Internacional de Medellín, Titirifestival de Manicomio de Muñecos y el Festival de Jazz que se hace en la Fiesta del Libro. Muy valiosas las clases maestras que los festivales de música realizan y han realizado de manera gratuita para seguir mejorando el conocimiento y la experiencia de los músicos locales.





