Mirando la olla de presión que había montado para el almuerzo, en cuyo interior un kilo de frijoles cargamanto se cocinaban a 120 grados centígrados, recordé aquel día…
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Algunos dicen que hay ciertos días que un ser humano nunca olvida: el día del nacimiento de los hijos, el día del matrimonio, el día en el que se alcanza un gran logro o el día en el que te rompieron el corazón. En mi caso, ese día fue cuando me diagnosticaron cáncer.
Recuerdo todos los detalles… creo que mi cerebro quedó tan impactado con la noticia, que se aseguró de guardar cada pormenor en los cajones de mi memoria a largo plazo; incluso, se encargó de archivar, usando carpetas de colores y en orden alfabético, todo el suceso.
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- Acqua di Giò de Giorgio Armani: era la loción que llevaba puesta mi oncólogo.
- Bulto: fue lo que me palpé días atrás en el seno izquierdo mientras me echaba jabón en la ducha para hacerme el autoexamen de senos.
- Carcinoma in situ: fue el resultado de la biopsia, la cual recibí con las manos temblorosas y el corazón a mil.
- Diagnóstico: mi oncólogo me explicó que el carcinoma in situ era como si miles de células estuvieran creciendo sin control en mi seno izquierdo, pero que estaban contenidas dentro de una membrana. Y que, gracias a esto, todavía no se habían diseminado a otros lugares de mi cuerpo. Fue allí donde comprendí que mi cuerpo albergaba su propia olla de presión.
- Esperanza: fue lo que vi en los ojos de mi oncólogo cuando me explicó todo lo que estaba pasando, cuando vio mis exámenes de sangre y cuando me examinó para definir el tratamiento. Me dijo que el cáncer podía suceder por factores genéticos, por historia familiar, por ciertos malos hábitos y, en otras ocasiones, por de malas… creo que mi caso se ubica en esta última categoría. Sin embargo, aunque el azar haya echado los dados en mi contra, los factores que yo sí podía controlar estaban jugando a mi favor en esta entramada del destino.
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“Es muy diferente llevar a cirugía a un paciente fumador, con diabetes, con hipertensión mal controlada, con obesidad o incluso con una flora intestinal mal alimentada, a llevar a un paciente que se encuentra en óptimas condiciones gracias al ejercicio, a la alimentación saludable y a sus buenos hábitos de vida. Definitivamente, gracias a todo lo bien que te has comportado con tu cuerpo a lo largo de estos años, tenemos a favor esas cartas y, con la ayuda de Dios, vamos a ganar esta partida”: me dijo el Dr. Manotas.
Ahora que miro la olla de presión me pregunto si fueron esos hábitos de ejercicio constante, de alimentación saludable y de oración los que contuvieron esas células que, como los frijoles, están creciendo dentro…
Tal vez yo no pueda controlar lo que dictamine el azar, pero lo que sí puedo controlar es estar en las mejores condiciones posibles para enfrentar estos azares de la vida…
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Simplemente, te quería compartir estos pensamientos mientras espero que el almuerzo esté listo y que llegue el jueves, cuando me hacen la mastectomía.




