El panorama de los residuos textiles en Colombia es apenas un fragmento de lo que pasa a nivel global. Según cifras de la Superintendencia de Servicios Públicos, del total de residuos sólidos que se generan en el país, solo se aprovecha el 0.1 por ciento de los residuos textiles. Según la Organización de Naciones Unidas, cada año se tiran al mar medio millón de toneladas de microfibras, lo que equivale a 3 millones de barriles de petróleo.
Ante esa problemática, en Medellín se ha convertido en un laboratorio de soluciones donde empresas locales buscan transformar estos impactos. Una de ellas es Slow, una compañía que nació en 2022 y que se especializa en recolectar residuos textiles, combinarlos con cemento y crear piezas como floreros, lavamanos y lámparas.
Slow recolecta cerca de tres toneladas mensuales de residuos, especialmente mezclas complejas como poliéster y elastano que otros recicladores rechazan. Vanessa Báez, cofundadora de la marca explica que su enfoque está en la regeneración. “Nosotros transformamos esas fibras que hoy no pueden convertirse otra vez en textil”, señala.
Por otro lado, la innovación también surge desde el origen de esas fibras con Fiquetex. Su fundador, el ingeniero textil Alejandro Moreno se ha encargado de trabajar con el fique —también conocida como cabuya—, una fibra natural que se extrae de las hojas de las plantas del género Furcraea.
Moreno ha logrado que esta fibra sea más elástica y suave como el algodón. Su objetivo es “crear tejidos renovables que sean asequibles, de alta calidad y respetuosos con el medio ambiente para su uso industrial”. A diferencia de lo sintético, el fique es biodegradable y se convierte en alimento para la tierra.
Estas marcas presentan una transformación cultural en la forma de consumir y producir, un modelo circular en la industria textil como una solución alternativa al impacto que se produce en el medio ambiente. Mientras Fiquetex propone volver al origen con materiales que la naturaleza puede reabsorber, Slow impulsa un modelo donde los residuos dejan de ser basura para convertirse en infraestructura duradera.





