Este año he venido tachando varios libros de mi lista de “want to read’’ –“quiero leer”– y otros que, sin estar en ella, han llegado a mi como buscando ser leídos. Como soy amante a encontrar líneas transversales entre lo que leo, veo, vivo, me he dado a la tarea de hacer lo propio durante lo que ha pasado por mis manos en el 2025. A pesar de que, aparentemente, han sido temas y géneros distintos, como historia de la tecnología, el arte de la narración, ciencia ficción, reflexiones sobre petróleo y otras fuentes de energía, estrategía, liderazgo, psicología, novela histórica y otras, he encontrado un común denominador entre ellos. Pero, antes de explicarlo, contaré un poco de algo que llamo “singularidad’’.
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Es mi propia definición, y tal vez no es la oficial, pero singularidad para mi es cuando mi hijo menor ve en Waze que faltan 3 horas con 11 minutos para llegar al destino y, al mismo tempo, es la hora que da el reloj: 3:11 p. m. O cuando estoy hablando de un tema y aparece una valla en medio de la nada mencionando el mismo asunto o cuando estoy pensando en una persona y aparece. Esa singularidad es la que me hace pensar que nunca cae un libro por casualidad en tus manos, aunque te lo hayan regalado y no estaba en tus planes de lectura o cuando llegas a una conferencia de un tema y resultan mencionando algo relacionado con el libro que te estás leyendo. Todo esto me permite pensar que no todo tiene explicación, no todo tiene que tenerla y que hay muchas cosas que nos superan y que van más allá de nuestros límites o como lo dice nuestra mejor representante de Colombia en la NASA, se habla de los extraterrestre pero, tal vez, es extra-galáctico o extra vía láctea.
Creo mucho que hay algo superior a nosotros y que eso superior nos permite tener esperanza, pero esa esperanza depende tambien de cuanto hagamos en nuestro camino y nos mantenga en función de un propósito que valga la pena. Y, aunque por momentos estemos perdidos o no tengamos muchas claridades, seguir caminando, seguir moviéndonos nos hace ir encontrándolas.
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Me gusta mucho la frase que dice: “por sus obras los conocerán’’, y como en el último libro que leí, Ante todo, hacer algo, confirmo la importancia del hacer, pues permite ver tu producto, materializar lo que eres, sacar de ti los conceptos, pensamientos, sensaciones y convertirlas en algo tangible, es distinto cuando quieres explicarle a alguien tus pensamientos, a que esa persona vea cómo actúas, nada más contundente, un acto habla por si solo, no necesita explicación. Es así que, despues de las varias lecturas de este año y aunque aun faltan algunas, he encontrado en común entre ellas el llamado a la acción, el llamado a hacernos cargo, el llamado a no quedarnos quietos y de una forma clara el llamado a hacer una renovación y recarga de lo que sabemos.
Le digo mucho a mi equipo, y puede sonar drástico: “La IA no es opcional”, es como si en la época en que inició la masificación de la computación alguien hubiera preferido seguir dividiendo y multiplicando grandes cifras a punta de lápiz y papel; con seguridade, otro lo haría mejor y más rápido desde un computador. Todo esto supone una necesidad de repensar qué estamos dispuestos a dar y a motivar en otros.
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Se habla mucho de la importancia de dar feedback –retroalimentación-, y soy una que en lo personal estoy comprometida con este hecho, en el trabajo, con mis pares, mis colaboradores y por fuera del trabajo con mi esposo, mis hijos, mis amigos y con todo el que me lo pida. Pero leí una vez la importancia del feedforward -una instrucción hacia adelante-, que va más hacia hacer conciencia propia y a otros de lo que necesitamos hacia el futuro.
Ahí es donde el Radical Candor juega un super papel, el candor radical es cuando genuinamente me interesa un ser humano al nivel de no privarme de compartirle aquello que creo que le permitirá ser mejor en el futuro; producto de su proceso de apertura al crecimiento y al desarrollo. Esto justamente es lo que he encontrado transversal en todo lo que he leído este año, en ese proceso singular o extragaláctico que se llama aprender y aprender haciendo, no quedarme pensando en el hacer y convencer la otros de la importancia de esto mismo.
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