En Colombia, los jóvenes enfrentan un panorama laboral complejo: mientras el 17 % busca empleo sin éxito y uno de cada cuatro no estudia ni trabaja, las empresas reportan dificultades para encontrar perfiles en áreas críticas como tecnología, ingeniería y ventas. Así lo evidencia el informe Educación superior y mercado laboral en Colombia, elaborado por la Dirección de Estrategia de EAFIT.
La investigación muestra que solo el 16,5 % de los estudiantes nuevos se matriculó en programas STEM (profesiones relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingienería y las matemáticas) en 2023, cifra insuficiente frente a la alta demanda de talento en sectores de innovación. A esta brecha se suma la desigualdad de género: apenas cuatro de cada diez estudiantes en carreras STEM son mujeres, y en el sector TIC solo tres de cada diez empleos los ocupan ellas.
Para María Salomé Arango Bustamante, líder del Observatorio Imaginar Futuros de EAFIT, el reto es transformar la manera en que se enseña y se aprende:
“El informe ofrece una visión integral de cómo la educación superior debe adaptarse a cambios rápidos en el mercado laboral, las tecnologías y la demografía. Se trata de preparar talento pertinente y de anticipar tendencias de formación y empleo”.
Entre las soluciones planteadas se destacan las microcredenciales, que permiten certificar competencias prácticas y mejorar la empleabilidad. Según el reporte, el 71 % de las universidades en Latinoamérica planea adoptarlas hacia 2030. También se sugiere fortalecer la educación modular, integrar la inteligencia artificial en los procesos de formación y promover alianzas estratégicas entre academia, empresas y gobiernos.
Isabel Gutiérrez Ramírez, directora de Estrategia de EAFIT, insiste en la necesidad de un enfoque colaborativo:
“Ahí es donde tenemos que pensar qué nos hace distintos, cuál es nuestro valor agregado y, desde nuestros diferentes roles, qué podemos hacer para contribuir a estos desafíos”.
El documento concluye que Colombia atraviesa un momento decisivo: el bono demográfico, que se extenderá hasta 2047, representa una oportunidad única para impulsar el desarrollo a través de la educación. La clave está en cerrar la desconexión entre formación y mercado laboral, garantizar acceso equitativo y promover políticas que conviertan la educación en un verdadero motor de inclusión y competitividad.





