Vivir la diferencia
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La Casa Tumac busca compartir y enseñar de la cultura del Pacífico colombiano, que se enriquece en las costumbres de los afro, los indígenas y los mestizos. La danza y la música son su lenguaje en contra de la discriminación

Por Laura Montoya Carvajal
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Desde que tenía un año y medio, Francisco Tenorio aprendió de su padre la danza y la música tradicionales del Pacífico Sur. En Tumaco (Nariño), donde nació, su papá inició la Fundación Tumac en 1969 para rescatar estas expresiones.

Después de treinta años Francisco sigue en el arte, en compañía del elenco de Casa Tumac, la fundación que él creó en 2010 para difundir la cultura del Pacífico en Medellín. “Lo hacemos no desde el estereotipo sino como una construcción de identidad. Creemos que al darla a conocer, podemos disminuir la discriminación y que se genere un respeto a la diferencia”, dice Francisco.

Esta fundación tiene un elenco de 16 personas, bailarines y músicos, con cinco obras montadas, y adicionalmente hacen semilleros en los barrios Nuevo Amanecer y en Moravia, donde enseñan danza afro tradicional y contemporánea y músicas tradicionales. Un proceso, en palabra de Francisco, “con nivel profesional, pero con carácter comunitario”.

Justamente en Nuevo Amanecer comenzó el trabajo de Francisco hace 7 años. Él venía de Bogotá, donde estudió una tecnología en alimentos, a hacer parte del grupo de danza Sankofa. “Los niños que empecé a formar allá desde el 2009 eran descendientes del Pacífico, y sus padres fueron desplazados. Dos veces, diría yo, porque muchas de esas familias llegaron del barrio la Mano de Dios, que se quemó”.

Con la intriga de que estos niños no conocían el lugar de donde eran originarios sus padres, hizo el proyecto Retorno al Pacífico. Trajo niños de Tumaco a que conocieran la ciudad, y llevó a los niños a lo que enseñaba a conocer Tumaco. “Así empezó la Casa Tumac”, dice.

Además ayudan con la estadía a jóvenes, de Tumaco en su mayor parte, que quieren estudiar en Medellín. También, en mayo realizan el Festival Noches del Pacífico, al que traen grupos de danza y de música, preparan platos típicos y dan talleres y charlas. El director cree que hay mucho desconocimiento: “El Pacífico no es solo Chocó, también es Valle, Cauca y Nariño, y su diversidad cultural es muy grande. Está el Norte que habla de contradanza y chirimía, el Sur que habla del currulao, de la manglería, el bambuco viejo, el bunde, el abozao y la caramba”.

Paola Vargas, bailarina y directora artística de Casa Tumac, comenta que además está la idea errónea de que lo afro es lo único que hay en el Pacífico: “También están la cultura indígena y la mestiza”, dice.

Francisco acepta que en Medellín se vive aún la discriminación por etnia o color de piel. Él mismo ha tenido problemas para arrendar apartamentos, por ejemplo. “Aunque hay muchos afro en la ciudad, están casi todos concentrados en los pocos espacios en los que les dieron acceso. Los afro nos buscamos para estar más tranquilos y protegernos de la discriminación”.

Aunque haya prejuicios, Francisco acepta que es valioso que la ciudad tenga una política hacia lo afro. Paola opina que “acá pasa algo muy raro, desde el arte y la cultura Medellín es fuerte con el tema de la inclusión, pero en el diario vivir se nota la discriminación. A los paisas nos hace falta más etnoeducación”.

“Los antioqueños son discriminados en el exterior por el pasado del narcotráfico y vuelven a discriminar”, completa Francisco. “Pasa igual con los afro. Somos discriminados y llegamos a la casa a discriminar a nuestras mujeres. Eso hay que romperlo”, reflexiona Francisco.

Casa Tumac tendrá presentación musical este sábado 17 de diciembre a las 9 pm. en La Pascasia. Fotos cortesía

Esta idea fundamenta en parte su última obra, estrenada este año. Manduco habla de las mujeres como el centro de las violencias, víctimas del machismo. “Hablamos de que estas mujeres fenotípicamente no son iguales, de no parir para la guerra, de que una mujer puede decidir no ser madre, o tener otra inclinación sexual y por esto no dejar de ser mujer”, enumera el director. La violencia sexual y el feminicidio también se reflexionan en esta obra, que como todas, tiene música original en vivo.

Sus demás trabajos son La Cueva del Sapo, que habla de la rumba y la cotidianidad de un pueblo; Bamburazo, del desplazamiento hacia lo urbano mirado desde la dignidad y el enriquecimiento de otras culturas; Fronteras, de las líneas invisibles que generan conflictos en todo el territorio nacional; Bombolá, que aborda la migración y el cambio. Desde 2011 han investigado sobre los movimientos cotidianos tradicionales, que incluyen como pasos de baile en sus representaciones. “El territorio es mucho más que la tierra. Lo llevamos a todas partes”, dice el músico y bailarín.


A largo plazo, los gestores de Casa Tumac quieren tener un Centro Cultural del Pacífico, y esperan pronto grabar un disco, iniciar una escuela abierta al público y visibilizarse más en el exterior. “Y ojalá los proyectos comunitarios como este tuvieran más apoyo, porque las comunidades como la de Nuevo Amanecer nos necesita y a veces es difícil llegar por la seguridad”, complementa Paola.


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