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Para la Fundación Paz y Reconciliación, el Lleras funciona como uno de los mayores expendios de vicio de la ciudad. Las autoridades dicen que un efecto de la intervención es que el problema se corrió “unas cuadritas”
Por Daniel Palacio Tamayo

¡Cigarrillos, papitas, chitos, chiles, yerbabuena! ¿Qué más se le ofrece al señor?
Esa frase es la puerta de entrada para conseguir droga en el parque Lleras o en parque de El Poblado. Es vox populi entre los visitantes de estos lugares que cigarrero que no venda droga, sí sabe dónde y cómo conseguirla. Para Luis Fernando Echavarría, coordinador de la línea de seguridad urbana de la Fundación Paz y Reconciliación (entidad dirigida por León Valencia) en este corredor de El Poblado entre los dos parques principales hay un fenómeno generalizado de venta al menudeo de dosis de alucinógenos como marihuana y bazuco, principalmente.

Para la Fundación Paz y Reconciliación, las principales “ollas” en Medellín están ubicadas en Barrio Antioquia, en Lovaina (cerca al cementerio San Pedro), la avenida de Greiff en el Centro y en los parques Lleras y Poblado. Por su parte, la Policía Metropolitana asegura que en la ciudad no hay ollas, pero que tienen información de unos 350 puntos de distribución de alucinógenos.

“Cada quien le pone el nombre que quiera, pero olla como tal no es”, aseguró el comandante de la Policía Metropolitana, mientras el secretario de seguridad de Medellín, Gustavo Villegas, desmintió que haya ollas en la ciudad. “Vengan y vean lo que se ha hecho en Parque Lleras. Sí había indisciplinas, pero decir que es una olla y compararlo con ollas como las de Bogotá me parece un desacierto. Había muchas actividades ilícitas, las sigue habiendo. Por eso entramos con la autoridad para mostrar cómo estos espacios pueden ser recuperados para el disfrute de las personas”, indicó el funcionario.

Para las autoridades, una olla es el lugar donde el ciudadano sólo va a transgredir las normas, donde hay un desacato absoluto de la autoridad y se presentan otras problemáticas ligadas al consumo de drogas. Por su parte, Echavarría aseguró que en el Lleras no hay tal parecido con ollas como las del Bronx, o como las hubo en Medellín en el corredor del río o en Barbacoas; el informe las nombró así por un tema semántico y coyuntural. “Formalmente no se le puede llamar una olla, pero funciona como tal. El control criminal está muy estructurado. En Bogotá no entienden qué es plaza de vicio y en Medellín no saben qué es taquillaje o gancho”, concluyó.

La Fundación Paz y Reconciliación señala en su investigación que en El Poblado principalmente se da la distribución de droga por medio del vendedor ambulante, del cuidacarros y de algunos establecimientos como licoreras “direccionado al extranjero, a quien también se le vende el paquete completo de drogas y sexo”. Para el investigador, en la comuna 14, hay toda una red conformada por vendedores ambulantes, recepcionistas de hostales informales, administradores de bares y hasta meseros acolitando el fenómeno, cada uno recibiría comisión por “remitir un cliente”.



El problema subió unas “cuadritas”
El general Acevedo, aseguró que para atacar esa situación de expendio de drogas, explotación sexual y otras conductas delictivas se inició una intervención integral en el Lleras y que incluso ya hay resultados. “Ya sabemos que la intervención tuvo su efecto y por eso se nos corrieron dos cuadras más arriba por el barrio Provenza. Pero vamos a seguir”.

Complementó el secretario Villegas que “no se ha ido corriendo, hay actividades que se han corrido hacia allá, pero en la medida que se van desplazando las actividades ilegales, nosotros vamos interviniendo, solo que cuando no hay denuncias los procesos son más demorados”.

A consideración de Echavarría el Lleras es un sitio perfecto para el criminal “que busca mucha ganancia con bajo riesgo” pues a diferencia del centro de la ciudad, en El Poblado no se conoce de disputas entre combos por esas rentas ilícitas.
Aunque la intervención siga más “arribita”, las autoridades creen que sí hay redes criminales alrededor de la explotación sexual en la ciudad, lideradas por extranjeros que anuncian en páginas que no se pueden ver en Colombia servicios de hospedaje en Medellín con drogas y mujeres. Las autoridades tienen indicios de que el asesinato de un israelí está relacionado con estas redes e investigan si el caso del danés, asesinado en el barrio Las Lomas # 1 también tiene que ver con el fenómeno.

“Tenemos detectados sitios en El Poblado donde van las menores, pero cuando la Policía va a mirar no aparece el registro de las personas. Los tenemos que tomar en flagrancia y poder iniciar el proceso de extinción de dominio”, aseguró Villegas quien agregó que aunque detectado en algunos casos de complicidad por parte de algunos comerciantes aún no hay ningún proceso en curso de extinción de dominio. En la última semana han sellado temporalmente 5 establecimientos por venta de licor de contrabando y esperan que con el nuevo Código de Policía tener más herramientas para la lucha contra otras actividades ilícitas.

Para Echavarría, intervenciones como la del Lleras al final se vuelven insostenibles, pues están basadas en coyunturas a las que los delincuentes se acomodan. Por eso se han desplazado unas cuadras más arriba y “si las autoridades llegan allá, pues lo harán por redes sociales o a domicilio”. Lo que hay que hacer, a consideración del investigador, es determinar cómo llega esa marihuana u otras drogas como las sintéticas a Medellín.



"Hay empresarios jugando a lo que no debe ser"


Luis Guillermo Orjuela, director de la Corporación Zona Rosa. Fotos Juan David Caicedo

¿Cuál es el balance hecho por la Corporación sobre la intervención de las autoridades en el Parque?

“Desde el gremio consideramos que la intervención realizada por las autoridades en el Parque Lleras fue efectiva para reducir algunas conductas como el consumo de licor en el parque; otras como la presencia de transgéneros y prostitutas, que han convertido al parque en una zona de tolerancia, continúan, al igual que el problema del espacio público, por lo que consideramos que la intervención debe continuar para afianzarse en el territorio”.

¿El problema del Lleras se ha solucionado o se ha trasladado a zonas como Provenza?
“Yo no pensaría que esa sería la explicación. Provenza es el lugar donde están los hostales que reciben algunos de los extranjeros que están en búsqueda de prostitución y droga. El problema siempre ha existido y va a existir en la medida que persistan extranjeros con esos intereses que son el foco del problema”.

¿Se exagera cuándo se califica al Lleras como una olla?
“Desde mi percepción de empresario hay problemas reales de microtráfico, pero no a nivel de olla como se podría calificar en algunos puntos de Barrio Antioquia o el Centro. Concuerdo con las autoridades en que sí hay microtráfico porque hay un mercado que lo consume, pero es marginal y se ve de una manera soslayada. Con la intervención con perros antinarcóticos se tuvieron muy buenos resultados y se encontró que son pequeños expendedores o vendedores ambulantes y se pudo controlar mucho”.

¿O sea que el problema del microtráfico sí está vinculado con los vendedores ambulantes?
“Los vendedores ambulantes me preocupan porque hay una cantidad desbordada de personas haciéndolo sin ninguna regulación. La pregunta que queda es, ¿qué se está moviendo desde estas circunstancias? Igual sucede con las ventas de comidas rápidas en las calles: según el estatuto antiterrorismo, no se podría permitir el uso de pipetas de gas en estos carritos”.

El Secretario de Seguridad de Medellín dice que además de que hay pocas denuncias, también hay complicidad de comerciantes con conductas irregulares. ¿Está de acuerdo con esa afirmación?
“A la Corporación sí nos preocupa que hay empresarios que no han hecho la tarea. Hay empresarios que le apuestan a lo ilegal, al licor de contrabando, a establecimientos con menores de edad en los establecimientos, o cohonestan con la trata de blancas. Desafortunadamente sí hay empresarios jugando a lo que no debe ser y la Corporación lo rechaza porque eso aunque dé ganancias va en detrimento de la zona. Lo que hay que hacer es apoyar las actividades de las autoridades”.

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