Un ritual para un duelo colectivo

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Hoy, en el Teatro Metropolitano, se rendirá un homenaje a las personas que han fallecido por COVID19 y a sus familias. Un ritual de sanación y despedida.

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Podría pensarse que el duelo es un asunto que toca solo con lo individual, sin embargo, no es así. Y ahora, cuando el COVID19 ha traído tanta muerte y dolor, tantas pérdidas, se toma conciencia de esa fuerza colectiva que encierra esta experiencia singular ocasionada por el coronavirus.

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Hoy, 29 de julio, en el Teatro Metropolitano, se tendrá una ceremonia en la que se nombrarán algunas de esas personas fallecidas, muchas de las cuales se fueron sin un adiós, sin un completo ritual. Una propuesta que incluirá danza, música, poesía y lecturas. Un acto esencial, cálido, para un adiós colectivo.

El pianista y compositor César López, director artístico de este proyecto, recuerda que, a finales de 2020, se hizo más evidente en él esa sensación de extrañeza en medio de una narración sin fin de despedidas incompletas, en las que era imposible abrazar, mirar a los ojos, acompañar en la velación y el entierro, sumado a otras pérdidas, la pareja, el trabajo, el sueño de un proyecto. “Empecé a sentir que todos estábamos conectados por un dolor, por un dolor no tramitado”. Así, pensó en lo simbólico que sería un duelo colectivo en este ambiente de incertidumbre y angustia. Se dijo que tendría que ser desde las artes, con artistas que aportaran desde su ser y su conocimiento y ayudaran a superar ese vacío.

César López, director artístico del proyecto.
César López, director artístico del proyecto.

“Empecé a sentir que todos estábamos conectados por un dolor, por un dolor no tramitado”

César López trabaja en proyectos que van más allá de la música, aunque todos están conectados con ella, pues cree que las artes son una fuente inagotable para lograr una transformación social. Formado como músico tradicional, halló en la música la posibilidad de hacer algo muy potente. En sus recorridos por una Colombia en crisis, observó cómo las comunidades en los poblados afectados por la violencia, contaban sus experiencias desde el teatro, la fotografía, la danza, la canción, que les servían para sanar heridas, prevenir conflictos. “Y yo, que siempre había pensado que el universo de la música era el de los conciertos y la radio, y que allí había una pequeña vertiente de lo social, terminé creyendo que es al revés, que el universo comercial o del espectáculo es una muy pequeñita parte de las posibilidades que tienen las artes en la sociedad”.

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Si bien su investigación se concentró en sus inicios en las víctimas del conflicto armado en Colombia, su espectro se ha ampliado. Su trabajo toca con lo esencial de la comunidad, con su manera de ser y vivir circunstancias extremas. Cuando es imposible decir con palabras precisas, siempre está el lenguaje del arte, un aliado que permite dar sentido profundo a una experiencia dolorosa. El arte inicia o termina un relato, lo completa cuando las palabras faltan.

Un ritual para un duelo colectivo en el Teatro Metropolitano

Nombrar el duelo

César se encuentra en la palabra y el silencio, que siempre está presente en cualquier forma de creación. La palabra permite nombrar, dar una existencia, hacer visible. Al nombrar las víctimas por COVID19, dejan de ser cifras, dejan de ser una estadística. Cuando se nombra, pasa algo en el alma y en el corazón, en la vida de las personas que lo hacen. Y en estos duelos tan difíciles, ayuda a tomar conciencia de la ausencia, incluso a perdonar o sanar culpas. “Escribir sus nombres en este Duelo Colectivo es arrebatarle a la muerte una victoria completa. Es decirle a la muerte, ‘aquí no olvidamos, estas personas siguen con nosotros’. En términos terapéuticos ayuda en lo individual a aceptar y en lo colectivo a darnos cuenta como grupo social que esto nos pasó a todos. Ese dolor nos une”.

Tal vez esta noche las emociones estén al límite y se abran heridas que necesitan ser curadas totalmente. Tal vez sea el momento propicio para reconocer y admitir la ausencia. Este Duelo Colectivo será un canto y una celebración de la vida de aquellos seres que ya no están con nosotros.

Al rescatar esa memoria se les da un lugar a las emociones, lo que ayuda a tramitar correctamente los duelos. Y esto permite ubicar en el lugar justo a la persona que partió y mirar hacia adelante, recordar a ese ser como aquel que acompaña y fortalece. “Te permite ser habitado por otras emociones, más positivas”.

Este Duelo Colectivo puede ayudar a generar una conversación desde una experiencia dolorosa. César está convencido de que no basta la razón, hay que dejarse llevar por la emoción y el arte es un camino para conseguirlo. “Esa es la orilla, no es una utopía”.

Música y poesía para acompañar el duelo

En Medellín, numerosas personas enviaron su nombre y el del ser querido que ya no está, también historias y reflexiones. Esos mensajes se presentarán en un audio y en pantalla. César interpretará el piano, acompañado de Sandra Parra, Oriol Caro y la cantante Eliana Piedrahíta. Las lecturas estarán a cargo de Juan Mosquera, Ana Cristina Restrepo y Piedad Bonnett. Rafael Palacios subirá al escenario en un solo de danza y su grupo, Sankofa Danzafro, ofrecerá una coreografía pensada para este momento único. Todo estará contado en el círculo del duelo, con la ruptura inicial, la negación, la negociación y la aceptación.


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