Por: Mauricio Ballesteros Garzón / [email protected]
Parte de los 350 años de Medellín se ha escrito con música: con notas que atraviesan géneros, generaciones y calles de El Poblado y sus alrededores. Como parte de los 35 años de Vivir en El Poblado, rendimos tributo a esa ciudad musical, tropical y alegre, porque este género ha sonado en nuestros hogares desde hace más de medio siglo: primero en victrolas y radiolas, luego en equipos de sonido y hoy en los más modernos sistemas de audio.
Y quién mejor que el señor de las historias, Hernán Darío Usquiano, para darnos esta mirada musical a Medellín. Promotor y productor de las más importantes casas disqueras de la ciudad, fue también locutor y operador en varias emisoras, donde forjó entrañables amistades con los artistas.
“La industria discográfica de Medellín le puso ritmo y sabor a la ciudad a lo largo de estos 350 años”, dice Usquiano. Y aunque habla en pasado, su frase sigue siendo presente, porque esta industria aún late con fuerza.
Todo comenzó cuando Antonio Fuentes, fundador de la disquera que lleva su apellido, llegó desde Cartagena, atraído – además de por su esposa paisa – por sellos como Ondina, Silver y Metrópoli, que ya mostraban que este era un buen negocio. “Yo me atrevería a decir que uno de los grandes atractivos que tuvo Medellín fue la llegada de don Toño Fuentes; provocó que muchos artistas vinieran a grabar”, recuerda Usquiano. Fuentes se ubicó cerca del puente de la calle 10 sobre el río Medellín, donde aún permanece.
Tras Fuentes, llegaron otras disqueras: Sonolux, creada por socios de distintos sectores – hasta ejecutivos de Fabricato – en la Avenida Pintuco con la calle 30; Codiscos, nacida en Junín y luego instalada en la Avenida El Poblado, a una cuadra del parque; y Victoria, trasladada desde Cali por Otoniel Cardona, en la Avenida Guayabal.

Así, la ciudad se convirtió en el epicentro musical del país. Fuentes atrajo a artistas de la música tropical sabanera como Pedro Laza y sus Pelayeros, La Sonora Cordobesa y Los Corraleros de Majagual. Codiscos trajo a Los Caporales del Magdalena, y por los estudios se cruzaban voces legendarias como las de Julio Jaramillo, Olimpo Cárdenas, Obdulio y Julián, Garzón y Collazos, entre muchos otros duetos de música andina dirigidos por Hernán Restrepo Duque.
“Era un verdadero salpicón musical”, dice Hernán Darío. “Según la moda del momento, llegaban baladistas, grupos andinos o tropicales. En El Club del Clan grababan los grandes de la balada bajo la dirección de Guillermo Hinestroza”.
Barrios de músicos
El Poblado y Guayabal se volvieron un hervidero de músicos: en bares, restaurantes y cantinas era común cruzarse con Calixto Ochoa, Lisandro Meza, Alfredo Gutiérrez, Jairo Varela o Carlos Julio Ramírez. En los restaurantes del sector compartían mesa Rafael Orozco e Israel Romero, Otto Serge y Rafael Ricardo, Silvio Brito y muchos más que marcaron los años 70 y 80 con su vallenato.
Donde hoy está el Carulla junto al parque, funcionaba La Candelaria, una tienda del grupo Cadenalco. Allí los artistas cambiaban los cheques que Codiscos – ubicada justo al lado – les entregaba por sus grabaciones.
Cada año, las disqueras se preparaban para el fin de año, lanzando catálogos con música tropical y parrandera, y descubriendo talentos como Gildardo Montoya y Darío Gómez. Medellín se llenaba de melodías que anticipaban la Navidad y los bailes decembrinos.
A finales de los 60, el país bailaba al ritmo de saxofones, sonovox y guitarras eléctricas con agrupaciones como Los Golden Boys, Los Teen Agers y Los Falcon. Luego nacieron Los Hispanos y Los Graduados: música tropical hecha desde Medellín para Colombia. En los 70 llegaron desde Venezuela artistas como Emir Boscán, Nelson Henríquez, Pastor López y Willy Quintero, que encendieron la competencia.
Codiscos echó mano del bajista de Gustavo Quintero con Los Graduados, Jairo Paternina, quien grabó Te lo juro yo con El Combo de las Estrellas, agrupación que, con un deje flamenco, produjo éxitos como La bien pagá y Limosna de amores.
“Tuvimos que igualarles el paso”, dice Hernán. Así nació El Combo de las Estrellas, agrupación insignia de la música tropical creada hace 50 años. Más tarde, de esa misma raíz tropical, florecieron El Tropicombo y nuevas agrupaciones como Los Cumbia Stars, que hoy mantienen vivo el legado.
“Grandes orquestas nacionales también venían a grabar aquí: Los Tupamaros, La Gran Banda Caleña, Joe Arroyo, Niche, Guayacán… Medellín se graduó como el epicentro de la música que se baila en Colombia”, concluye Usquiano, para no dejar duda de la trascendencia de la ciudad en el pentagrama tropical del país.
Por eso, el colofón de la celebración de nuestros 35 años será un homenaje a esa herencia sonora: un tributo a la música tropical con Los Cumbia Stars, nominados al Grammy Latino, y la Orquesta Sinfónica de EAFIT, para el deleite de más de 900 asistentes en el Teatro El Tesoro.
Desde ya puedes reservar tus entradas escaneando el código QR que está en el centro de este artículo y acompañarnos el viernes 7 de noviembre en esta velada musical que une pasado y presente, y sobre la que les contaremos todos los detalles en nuestra próxima edición.
Celebremos juntos los 35 años de Vivir en El Poblado y demos juntos la bienvenida a la época más alegre del año: ¡Navidad!





