¿Sabía usted que los vapeadores pueden aumentar el riesgo de enfermedades graves y muerte prematura?
Durante los últimos años ha aumentado considerablemente el uso de sistemas electrónicos de administración de nicotina. Estos incluyen dispositivos como los cigarrillos electrónicos y otros productos de vapeo. Lo más preocupante es que pocas personas conocen sus verdaderos efectos sobre la salud.
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Las estrategias de venta y las redes sociales los han promocionado como dispositivos que simplemente producen vapor con sabores, haciéndolos parecer inofensivos. Esta percepción ha contribuido a que muchos de sus consumidores sean jóvenes y adolescentes.
Pero, ¿cómo funcionan estos dispositivos y cuáles son sus riesgos para la salud?
Los vapeadores tienen una resistencia o espiral que calienta y vaporiza un líquido. Este contiene propilenglicol y glicerina, sustancias utilizadas como disolventes. Su inhalación se ha relacionado con tos crónica, irritación de la laringe y problemas respiratorios, como las sibilancias: silbidos agudos que se producen al respirar debido a una obstrucción parcial de las vías respiratorias. En algunas personas también puede ocasionar alteraciones cardiovasculares.
Los aromatizantes más utilizados incluyen sabores como caramelo, frutas, mentol y menta, entre otros. Estos sabores hacen que los vapeadores resulten más atractivos y pueden facilitar su consumo repetido. Además, los líquidos contienen edulcorantes que generan una sensación de dulzura. Cuando estas sustancias químicas se calientan y se convierten en aerosol, pueden producir compuestos tóxicos llamados aldehídos reactivos, relacionados con daños en el ADN de las células vasculares y pulmonares.
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La resistencia metálica del dispositivo puede liberar níquel y cromo al calentarse. Estos metales son inhalados junto con el aerosol. El níquel ha sido descrito en la literatura médica como una sustancia cancerígena, mientras que la exposición a compuestos de cromo puede causar daños respiratorios y se ha relacionado con procesos inflamatorios del pulmón, como la neumonitis.
Ahora llegamos a uno de los aspectos más preocupantes: muchos de estos dispositivos contienen nicotina en diferentes concentraciones. La nicotina es una sustancia altamente adictiva que puede aumentar la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Con el tiempo, también puede favorecer cambios en el sistema cardiovascular y aumentar el riesgo de sufrir arritmias, insuficiencia cardiaca e infarto, entre otras complicaciones.
El panorama puede ser aún más grave cuando los líquidos contienen tetrahidrocannabinol, conocido como THC, principal compuesto psicoactivo del cannabis o marihuana. Su consumo puede provocar alteraciones de la percepción, ansiedad, ataques de pánico, síntomas depresivos y dependencia. En algunas personas, especialmente aquellas con factores de riesgo, puede desencadenar episodios psicóticos o agravar trastornos mentales. También puede producir cambios en la frecuencia cardiaca, dolor en el pecho y arritmias, entre otros síntomas.
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Los vapeadores representan múltiples riesgos para la salud. Países como Estados Unidos, España y México han adoptado medidas para regular la venta y el uso de estos dispositivos, además de emitir alertas sanitarias ante un problema creciente de salud pública.
En Colombia se han dado pasos para extender las medidas de control del tabaco a los cigarrillos electrónicos y productos de vapeo. Sin embargo, todavía se necesita fortalecer la aplicación de la normativa, la vigilancia, la educación y la prevención. Nuestros jóvenes y adolescentes continúan expuestos a estos productos y a una publicidad que minimiza sus riesgos.
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Como sociedad, no podemos seguir llegando tarde a la prevención. Es urgente reforzar la política de control del tabaco y la nicotina, limitar el acceso de los menores, vigilar la composición de estos productos y ofrecer información clara sobre sus efectos. Vapear no es simplemente inhalar vapor con sabor: es exponerse a nicotina y a otras sustancias capaces de perjudicar la salud pulmonar, cardiovascular y mental.




