La tan nombrada ‘autoestima’ parece ser ya un discurso retórico aprendido, en el que además todo el mundo se siente experto para enseñar y opinar, y va por ahí de par en par, de reel en reel, de TikTok a Instagram, de Facebook a WhatsApp, promoviendo y contaminando las mentes y, sobre todo, los corazones, de los seres maravillosos, llenos de ‘muchosidad’ (se refiere a la esencia única de cada persona), diversidad y formas distintas de la belleza mostrar.
Bien lo decía mi amado principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”, de Antoine de Saint Exupery. Que gran verdad nos han querido hacer olvidar, con el único propósito de monetizar la inconformidad y la inseguridad que ellos mismos se encargan de sembrar.
Y es ahí donde nace el bombardeo de ideas, que nos quieren llevar a deshumanizar el sentir tan humano y necesario de la fragilidad, promoviendo la idea de pensar que la única forma de amarnos es poder “siempre, bien estar”. Lo cual subyace fuera de nuestra naturaleza, pues nadie puede estar todo el tiempo bien, amándose y admirándose, ya que la emocionalidad a todos nos sabe visitar, vestida de etapas de la vida, situaciones y fragilidades que al parecer nos quieren hacer pensar, que sentirlas es un sinónimo de malestar y de ser un fenómeno raro de la humanidad.
Mis queridos lectores, desde lo disruptiva que soy en mi forma de hablar y escribir, hoy quise cambiar el tono, sin desvirtuar nunca mi fin, porque eso de que todos tenemos que usar el mismo jean, la misma talla o hasta tener la misma nariz, me rehusaré siempre a encajar en ese perfil, pues no hay nada más deshumanizante que aborrecer la diferencia y más cruel y afectante que señalar con extrañeza, nuestras maravillosas y únicas rarezas.
Somos tan perfectamente imperfectos, que resulta imposible que uno se quiera todo el tiempo, en una sociedad que quiere que exista una única forma de belleza, generando demasiada presión en las personas, haciéndolas sentir insuficientes, que siempre falta algo y que no te puedes sentir plena sin esto o aquello, porque para ser bello y perfecto (según el estándar ridículo y lesivo de la sociedad) se debe pertenecer al clan de la enfermante y extrema vanidad que tanto dista de la realidad y que un ser humano funcional, que tiene una vida, una familia, un tiempo laboral y en suma muchas veces, un tiempo para estudiar, le añaden que debe una lista chequear, para poder cumplir lo que todos los demás, desconociendo lo diverso de la realidad, de la historia de cada uno y sobre todo de la imposibilidad, esa que todos poseemos, frente a muchas cosas, pero que hoy se nos es imposible nombrar, por miedo a que nos vaya a rechazar.
Así pues, déjeme decirle, que sí, tienes una buena autoestima, aunque haya días que no te sepas amar, y momentos en los que no quieres ni hablar, y que ese mandato social de que siempre hay que estar bien y pelando la muela de par en par, ha sido creado para que sintamos que no somos suficientes y claramente nos lleve a fracasar y de esta manera poder entrar a necesitar las ideas y mandatos que nos quieren instalar y uno que otro procedimiento y producto que nos quieren hacer necesitar.
Así que mis amados lectores, dejémonos de sabotear y sobrepensar, que algo malo en nosotros esta y más bien con la gratitud es por donde hay que empezar, agradecer por tener un cuerpo que nos permite vivir la vida y el mundo habitar, desde nuestra autenticidad y ni que decir de esos ojitos y esa mente que hoy mis letras le permitieron leer y analizar.




