Lo que en un comienzo fue un rotundo “no se puede” en la unidad residencial Saint Pierre, hoy se ha convertido en uno de los proyectos de movilidad eléctrica residencial más emblemáticos de la ciudad. La unidad residencial marcó formalmente la inauguración de su infraestructura de carga masiva para vehículos eléctricos, demostrando cómo la tecnología y la gestión inteligente de energía pueden destrabar los conflictos de convivencia e infraestructura en los edificios.
Cinco años de “no se puede” y el riesgo de devaluación
Durante cinco años, el consejo de administración de Saint Pierre prohibió categóricamente que cualquier propietario conectara un cargador eléctrico a la red del edificio. La razón principal era la falta de capacidad eléctrica disponible y el miedo a que los primeros usuarios agotaran la potencia de la copropiedad. “Hubo momentos en que uno ni dormía porque buscar una solución no era fácil. Nadie quiere ceder ese derecho a poder cargar y sé que muchas unidades lo están pasando”, comenta Nicolás Bustamante, miembro del consejo de administración del edificio Saint Pierre.
El punto de quiebre ocurrió cuando se comprendió el impacto inmobiliario de esta restricción en un mercado donde la movilidad eléctrica crece aceleradamente, un apartamento de alto valor en un edificio sin acceso a cargadores corre el riesgo de devaluarse, ya que los compradores potenciales descartarán la propiedad. Con este argumento de valorización, sostenibilidad e innovación, la asamblea extraordinaria aprobó la implementación del nuevo sistema.
El origen de la solución técnica nació de la experiencia de José Dariel Arcila, ingeniero electricista y gerente de innovación de la firma Ingeniería Especializada de la empresa IEB. En 2022, tras adquirir uno de los primeros Chevrolet Bolt que llegaron a Medellín, solicitó la conexión desde la red interna de su apartamento. “El apartamento normalmente está hecho para una capacidad muy baja de alrededor de unos 7 a 8 kW de potencia, y un carro puede consumir 7,5 kW. El carro de una vez se consume toda la potencia”, advierte Arcila.
Mientras en países como Estados Unidos la normativa exige recalcular toda la instalación antes de conectar un vehículo, en Colombia se suele conectar “para ver qué pasa”, provocando sobrecargas en las redes, calentamiento de cables y disparo recurrente de los interruptores (breakers).
De un límite de 10 a una capacidad para 100 vehículos
Para solucionar esta barrera sin comprometer la seguridad del edificio, la empresa IEB —a través de su marca especializada Queen Bee— diseñó un modelo de distribución inteligente. En lugar de conectar los cargadores a los contadores de los apartamentos, el sistema mide la capacidad real disponible en el transformador del edificio mediante lecturas durante una semana. Esa energía sobrante se canaliza mediante circuitos independientes directamente hacia las celdas privadas de parqueadero.
Antes de la llegada de Queen Bee, instaladores tradicionales habían diagnosticado que Saint Pierre solo podía soportar un máximo de 10 cargadores adicionales. Sin embargo, los estudios de flujo de carga probabilística realizados por IEB demostraron que la red podía albergar hasta 100 cargadores. Actualmente, Saint Pierre ya cuenta con 41 usuarios activos cargando diariamente en sus parqueaderos privados, sin afectar el suministro eléctrico de la copropiedad. “Lo que nos ofrecieron ellos fue: ‘Venga, no se preocupe por la capacidad que usted tenga, sino que yo la distribuyo en los conectores que tengamos’”, recuerda Bustamante.
El sistema opera bajo un esquema de carga inteligente. Cuando coinciden múltiples vehículos conectados, el software redistribuye dinámicamente la potencia entregada a cada uno; cuando hay pocos autos, les entrega la máxima velocidad de carga. Todo el funcionamiento es monitoreado en tiempo real desde las oficinas de IEB mediante un sistema que detecta anomalías o fallas antes de que el usuario las note.
Además, el modelo rompió la burocracia administrativa. Una vez que un copropietario adquiere su vehículo eléctrico, la infraestructura permite que tenga su estación instalada y funcionando en su parqueadero privado en solo tres días.
Un modelo en expansión nacional
Aunque la marca Queen Bee se lanzó oficialmente en 2026, cuenta con el respaldo de los 37 años de experiencia de IEB. “Este proyecto no es improvisado. Llevamos 4 años desarrollando todo el sistema, desarrollando el software, desarrollando el producto… Cuando llegamos a Saint Pierre, ya traíamos un producto totalmente desarrollado”, señala su gerente, la ingeniera Erika Rengifo.
Tras el caso exitoso de Saint Pierre, la firma ha diagnosticado más de 70 unidades residenciales y ya avanza en la implementación en otras copropiedades como Wall, Oceanía, Prestige, Camino del Este y próximamente Saint Michel. A corto y mediano plazo, el plan proyecta expandir la operación a Bogotá y a otras capitales del país





