Red de palabras de buena vida

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Desde sus saberes, un teólogo y un autodidacta usan los púlpitos de las redes sociales para despertar cada mañana a sus feligreses del mundo, con un mensaje de fe y de optimismo.

Estos personajes dibujan palabras con pinceles planos y vinilo, en tipografía clásica, o las decantan de una en una, hasta seleccionar las que más puedan impulsar procesos de crecimiento y desarrollo espiritual. Las piensan y repiensan, y después de mucho pulir, las lanzan a los cuatro vientos de las redes sociales, día a día, sin pausa posible. Los artífices de estas ideas y pensamientos comprimidos, y destinados a dejar huella, son envigadeños: Jorge Humberto Restrepo Gallego y Juan Guillermo Araque Echeverri; así lo hacen y estas razones los motivan:

Enamorado de las frases

Don Jorge Humberto es autodidacta, lee y escribe todos los días, y fue destacado como Personaje de la Cultura 2016, en Envigado. Confiesa que desde niño estuvo enamorado de las frases, sobre todo cuando se dedicó a la lectura y empezó a coleccionarlas.

Don Jorge Humberto Restrepo también escribe cartas de amor, y hasta la BBC de Londres destacó su anacrónico oficio.
Don Jorge Humberto Restrepo también escribe cartas de amor, y hasta la BBC de Londres destacó su anacrónico oficio.
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La frase del día nació hace 24 años, en un tablero que colgaba en la puerta de su negocio de duplicar llaves, en el sector de San Marcos. Tan popular llegó a ser el mensaje que si, por exceso de trabajo no lo renovaba a tiempo, empezaban a llegar los reclamos. El tablero aguantó 21 años, y fue desmontado cuando don Jorge Humberto vendió el negocio. Entonces le proponían que mantuviera la devoción, aunque fuera en la puerta de su casa, pero se le ocurrió algo mejor, hace tres años: utilizar el Facebook: dibuja la frase original en papel reciclado y la comparte, mientras que el mensaje físico se exhibe en un negocio de libros leídos. Dice que la envía a 227 lectores cada día, pero que sabe que se multiplica como las células, porque muchos las replican. En dos grandes libros de contabilidad las ha transcrito año tras año, y conserva los recortes de papel que las contienen; no sabe cuántas atesora: calcula que su fortuna asciende a unas diez mil.

Este amanuense escoge la oración según la ocasión, y usa un sello como rúbrica. “Cuando murió mi madre puse la rúbrica sola, y todo el mundo entendió qué quería decir, como si fuera un Cristo caído, o como que uno no está de acuerdo con algo”. Da prelación a los mensajes de paz, de amor, de solidaridad, de buena voluntad. Las expresiones a veces son de reconocidos autores, otras las encuentra en libros y las retoma; otras más son producto de su inspiración. Cuenta que lo buscan con frecuencia para que redacte mensajes alusivos a hechos sociales, como defunciones, matrimonios, etc.  

“como un ejercicio de conciencia, desde que uno se levanta hasta que se acuesta; (…) al respirar así gastas mejor el dinero y el oxígeno que tienes, mejora tu disposición, tu ánimo, tu actitud”

Además, este cultor de la buena escritura produce cartas de amor. La BBC de Londres le dedicó una crónica a tan singular ocupación, igual que lo han hecho diversos medios locales. “Me llama mucha gente que no me conoce, pero que tiene referencias de mi trabajo; eso me da satisfacción más que plata”. Le apasiona contribuir a la recuperación de una relación amorosa, o la consolidación de un flirteo, por ejemplo. “Es una labor que a veces más parece de confesor”, explica.

Otra faceta:  dirige una revista, La Vitrola de Envigado Señorial, destinada a reseñar las actividades y la historia de la música, y su influjo universal. En ella escribe crónicas de los artistas, para llamar la atención sobre su lado humano, algo que, dice, “Me llena”. Son doce años de vigencia del impreso, con una circulación trimestral, antes de pandemia. Este año logró coronar dos ediciones, producto de su probada tenacidad, pero con el acicate de que la ciudadanía la reclama. 

Un ejercicio del alma

Para el teólogo y licenciado en ciencias religiosas Juan Guillermo Araque, “Escribir es un ejercicio del alma”. No ha hecho cursos de escritura, pero siempre le gustó mandar mensajes, así conquistó a la que hoy es su esposa.

El doctor Juan Guillermo Araque dice que sus escritos son pensados desde el corazón, para el corazón del otro.
El doctor Juan Guillermo Araque dice que sus escritos son pensados desde el corazón, para el corazón del otro.

Durante treinta años se desempeñó como maestro, y hace veinte que dicta conferencias, “para fortalecer la actitud interior en la vida de las personas a través de charlas y talleres, con una metodología experiencial”. Agrega que su misión es llegarle al corazón del otro, anunciar el evangelio. “Todos los días digo: Señor abre mis labios y mi boca proclamará tu alabanza”. 

Debido al COVID 19 limitó sus conferencias, pero entonces hizo un curso virtual de manejo de redes, y así aprendió a evangelizar por ese medio. Agrega que empezó escribiendo una oración diaria, de su propia cosecha, y con el tiempo definió una estructura, hasta llegar al minimensaje actual. Dice que lo envía a casi 600 seguidores y a veinte grupos, cada uno de entre 40 y 100 integrantes en el mundo. 

El mayor número de devotos lo tiene en Envigado, aunque por igual sus oraciones no conocen fronteras. Su rutina mañanera incluye tiempo para orar, leer el evangelio, desayunar y dedicarse a la reflexión del día. Son unos veinte minutos para pensarla y redactarla, buscando acucioso los términos, porque trata de ser muy universal. 

Es simple la estructura de sus textos diarios: una idea central y la inclusión de la fecha, a la que sigue el tránsito del genérico inicial a una voz personalizada, de invitación persistente a respirar con calma y a sonreír.

Respirar con calma es su mantra; lo aprendió del pueblo indígena Nasa, con el que vivió durante tres años, justo durante el proceso de paz. Lo hizo en cumplimiento de una misión que le asignó Proantioquia, para que prestara servicios de liderazgo: “Me formaron como maestro de maestros. Ellos me enviaron al departamento del Cauca, para asumir la formación de maestros indígenas”. Añade que “Les aprendí a los mayores a respirar con calma, como un ejercicio de conciencia, desde que uno se levanta hasta que se acuesta; (…) cuando respiras con calma gastas mejor el dinero y el oxígeno que tienes, mejora tu disposición, tu ánimo, tu actitud, respira con calma, sonríe”. Asegura que, si la gente adoptara esta rutina frente al espejo, ya tendría ganancia para salir a la calle. 

Tomás González y sus recuerdos de Otraparte

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Así que, cada mañana desde Envigado, religiosamente, un teólogo y un autodidacta inundan las redes de palabras que buscan que cada lector sea mejor ser humano: “Respira con calma, sonríe, el espíritu de la Navidad te invita para que haya paz en tu corazón”.

Red de palabras de buena vida

“Navidad es nacimiento. Nacer es poder empezar de nuevo y recomenzar un camino donde el amor y la alegría de vivir se conjuguen.

Hoy 16 de diciembre la invitación es a que renazcas de nuevo desde el perdón y la tolerancia, desde el servicio y la solidaridad.

Respira con calma, sonríe, es Navidad”. 

Juan Guillermo Araque Echeverri.

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