¿Qué significa ser responsables con las mascotas? Una mirada desde la etología

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Las mascotas, lo demuestran las estadísticas, tienen una presencia mayor en los hogares. ¿Sabemos convivir con ellas? Los etólogos recomiendan tener en cuenta sus requerimientos y necesidades como especies animales.

Se les atribuye a los alemanes Konrad Lorentz y Nikolaas Tingerben el inicio de la etología, la subdisciplina de la biología que se encarga de estudiar el comportamiento de los animales. Aunque Lorentz ya venía hablando de este tema desde los años 30, con base en sus famosos experimentos con gansos salvajes, la etología se ha remozado en los últimos años, gracias a la inclusión creciente de animales de compañía en el grupo familiar.

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Cada vez más, las mascotas han ido ocupando un lugar esencial en los hogares colombianos, una tendencia que se acrecentó durante la pandemia del COVID19.

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Según una encuesta de BrandStrat, bajo una alianza con Offerwise, panel experto de consumidores en más de 21 países en América Latina, seis de cada 10 hogares en Colombia tienen una mascota. Las ciudades de Medellín (63 %), Bogotá (61 %) y Cali (65 %) son las que reportan mayor tenencia. Diferentes estudios demuestran que ocurre algo parecido en el mundo entero.

Por esta razón ha cobrado tanta importancia la etología: entender el comportamiento de las mascotas, y aplicar este conocimiento a la convivencia con ellas, hace ya parte de la vida cotidiana de miles de personas en el mundo.

Vida de perros

El mismo estudio de BrandStrat muestra que la mascota preferida de los colombianos es el perro (73 %), seguido por el gato (52 %) y los pájaros (17 %). Una preferencia que le genera mucho trabajo al etólogo Alejandro López, creador de las fundaciones High Performance Dogs y Villa Canina, pues cada vez son más las familias que quieren conocer la psicología de los perros, y mejorar la relación con ese “peludito” que les genera tantos momentos de felicidad… aunque también de incertidumbre.

No siempre es satisfactoria la tenencia de un perro, tanto para los dueños como para el mismo animal. Según el etólogo López, “el problema es que la gente no sabe lo que es tener responsablemente una mascota”. Cuando la situación conflictiva llega a su consultorio, “mis preguntas iniciales son hacia los dueños”. Desde la etología, dice, analiza la genética del animal, la situación de su nacimiento, su alimentación y su entorno. La esencia de esta rama de la biología es entender el comportamiento animal según “lo que da natura”.

Tomar un animal como mascota y parte de la familia es un compromiso serio en el que las necesidades de espacio, actividad física e interacción diaria deben ser atendidas con especial interés y dedicación. El animal no escogió.
Tomar un animal como mascota y parte de la familia es un compromiso serio en el que las necesidades de espacio, actividad física e interacción diaria deben ser atendidas con especial interés y dedicación. El animal no escogió.

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Y, según afirma Alejandro López, es lo que deben tener en cuenta los dueños de mascotas: “Yo les digo: en tus manos está la vida de un ser vivo, que tiene unas particularidades y unas necesidades diferentes a las tuyas”. Para el etólogo, lo más grave es cuando se escoge un perro más por la moda que por las características que se requieren según la raza, el tamaño o el entorno en el que va a vivir. A manera de ejemplo: “A la gente le encantan los border collie, que son perros de pastoreo, diseñados para cuidar ovejas durante 10 horas al día. Encerrados en un apartamento, son perros que no hacen sino ladrar, son groseros, hacen sus necesidades por todos lados… ¿De quién es el problema? No del perro, sino de esos humanos que no tienen en consideración un aspecto tan relevante”.

13 %

es el crecimiento anual del sector de mascotas en Brasil, México, Chile y Colombia.

80 %

de los jóvenes entre 25 y 29 años tienen un perro en su hogar.

Animales, no bebés

Otro de los aspectos que recalcan los etólogos con respecto a la tenencia de mascotas es la tendencia a humanizarlos -antropomorfizar, dicen-. ¿Qué significa? ponerles a los animales características exclusivas de los humanos.

La responsabilidad en la tenencia implica también los efectos del animal en el entorno, como el manejo del ruido, olores y los desechos generados, al igual que la adecuada y segura socialización con otros animales y personas.
La responsabilidad en la tenencia implica también los efectos del animal en el entorno, como el manejo del ruido, olores y los desechos generados, al igual que la adecuada y segura socialización con otros animales y personas.

Para la veterinaria y etóloga clínica Elisa Madrigal, actual coordinadora de Condicionamiento Animal del Parque de la Conservación, esa costumbre de tratar a los animales de compañía como si fueran niños pequeños “tiene implicaciones en su bienestar, porque en muchas ocasiones no se les permite expresar sus comportamientos naturales”.

Elisa Madrigal, veterinaria y etóloga clínica. Coordinadora de Condicionamiento Animal del Parque de la Conservación.
Elisa Madrigal, veterinaria y etóloga clínica. Coordinadora de Condicionamiento Animal del Parque de la Conservación.


“tratar a los animales de compañía como si fueran niños pequeños tiene implicaciones en su bienestar, porque en muchas ocasiones no se les permite expresar sus comportamientos naturales”.

Por ejemplo, llevar un perro en un coche de bebé para que no se ensucie -dice- no le va a permitir al animal expresar todos esos comportamientos, como “olfatear las glándulas anales de otros perros, lamer sus genitales u olfatear rastros”. Según la etóloga Madrigal, “el hecho de no dejar socializar a un perro con otros puede generar miedos y agresividad en las interacciones”.

56 %

de la población mundial tiene por lo menos una mascota en casa.

85 %

de los dueños de mascota la considera como parte de su familia.

No fauna silvestre

Las mascotas o animales de compañía existen desde los albores de la prehistoria, cuando el ser humano empezó a domesticar animales y se volvió sedentario. Pero para llegar a este punto han pasado miles de generaciones y muchos factores evolutivos, que han permitido esa convivencia cercana con ciertos animales.

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La fauna silvestre, por supuesto, no entra en esta categoría, aunque muchas personas se empeñen en sacar de su hábitat natural animales que están adaptados para enfrentarse a un entorno determinado. Para la veterinaria y etóloga Elisa Madrigal, la tenencia de fauna silvestre en ambiente doméstico, como mascotas, “es claramente un maltrato”.

La fauna silvestre brinda placer contemplativo, pero no es una buena opción como mascota o animal de compañía. Sus necesidades cotidianas rara vez son suplidas en cautiverio y su tenencia puede llegar a ser un delito.
La fauna silvestre brinda placer contemplativo, pero no es una buena opción como mascota o animal de compañía. Sus necesidades cotidianas rara vez son suplidas en cautiverio y su tenencia puede llegar a ser un delito.

El fomento del tráfico de fauna es un atentado a nuestra biodiversidad, ya que, al sacar a los animales de su ambiente natural, se están perdiendo poblaciones importantes de especies que nunca o difícilmente se recuperan. La compra de animales silvestres -afirma la etóloga- estimula la caza de especies adultas para recoger las crías y venderlas; un negocio nefasto en el que la mayoría de estos individuos mueren por las condiciones de transporte o por el trauma que significa la separación de su hábitat.

Y si sobreviven al traslado, los animales son sometidos a condiciones de alimentación, espacio y entorno que no corresponden a sus necesidades. “Nos hemos encontrado tortugas en las casas que tienen deformaciones en su caparazón debido a que no se cumplen sus requerimientos nutricionales, y atrofio en sus patas, porque el piso no es de un sustrato adecuado”.

Y, al igual que ocurre con las razas de perros, la decisión de adquirir una especie silvestre “porque está de moda” puede tener consecuencias nefastas para un ser vivo. Es el caso del erizo africano, un animal que, gracias a las redes sociales, se ha convertido en uno de los animalitos más buscados en este momento como “mascota exótica”.

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Para Elisa Madrigal es un caso doloroso de tenencia de fauna silvestre en ambiente doméstico. “Estos animalitos pueden presentar problemas médicos, en las uñas y en la piel; y hemos visto casos de estrangulación de las extremidades, porque se les enredan los pelos humanos”. Con un agravante: los erizos se alimentan de insectos vivos, una dieta que no es nada fácil de suministrar.

El mensaje de los etólogos para las personas que se deciden a adquirir una mascota es sencillo: entender que en sus manos está el bienestar de un ser vivo, con características y necesidades propias de su naturaleza animal. Ni juguete ni bebé.

Mercado Pet Care

Según un informe de Euromonitor Internacional, citado por Portafolio, la industria de las mascotas crece a un ritmo anual del 6 % en América Latina. En Colombia, la industria Pet Care, que incluye productos y alimento para mascotas, llegará a los $4,9 billones este año, y para el 2026 será del orden de los $6,1 billones. El aumento en los últimos años es evidente: en 2016 se contabilizaron $ 3,1 billones.

En volumen, el mercado este año será de 499 millones de toneladas, mientras que en cinco años se proyecta en 561 millones. En 2016 fueron 422 millones de toneladas.

FUENTES: Euromonitor Internacional, BrandStrat, Portafolio.

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