“Que hay que sanar la mamá, el papá, el abuelo, el tatarabuelo y hasta el alma más remota del más allá, porque si no sanas te dicen que tu vida nunca va a mejorar y en resumidas cuentas porque sí, porque no, por descarte y por si tal o pascual, hay que sanar”.
Este y otro centenar de discursos circundan de par en par, en las redes sociales y en boca de todo el mundo que sabe repetir y multiplicar, ideas y murmuraciones, de los que se creen aptos para hablar sobre salud mental, pero no porque se hayan dado a la tarea de aprender e investigar, sobre un tema tan sensible y que hoy hace parte de una crisis sanitaria global, sino porque vieron un video en ticktok de cualquier charlatán, que solo vistas quiere acumular y que su interés mucho dista de querer generar bienestar a la humanidad.
Pues sí, mi querido lector, permítame ponerlo a repensar, porque realmente mi interés es que no se deje confundir y mucho menos manipular, de ideas sin fundamento y que en nada apuntan a cuidar su salud mental.
Y es que sanar es un término muy trivial y se puede asociar con aliviar un dolor o una enfermedad, pero cuando se trata de tu salud emocional y mental, debemos de comprender, mencionar, nombrar e identificar, todas las experiencias vividas y que nos hayan podido un trauma generar, para que desde ahí podamos comenzar a transformar, pero no para dejar de sentir, sino para reinterpretar y poder darle otro sentido y significado, a lo que en su momento nos haya podido afectar.
Así pues, mi querido amigo, que como profesional en la salud mental he sentido la necesidad de esta diferencia mencionar, para que no se mal entienda el sentido de nuestra profesión y no se deje engañar, de quienes quieren hacerle recomendaciones sobre temas sensibles y de suma importancia como lo es el conocimiento y adecuado abordaje de su bienestar emocional.
Espero sea el momento propicio, para que usted comience a recapacitar y pensar, que de su mente de donde emana la vida, en manos de “cualquiera”, no puede estar y que es urgente la suficiente atención prestar, para que juntos miremos el mundo desde la órbita del bienestar y podamos sin miedo todo lo que nos aflige nombrar, para que a partir del dolor podamos transformar nuestra realidad y con herramientas terapéuticas, de la mano de un profesional, cada día, habites tu mundo lejos del malestar.
Ah, y no te postergues más, recuerda que la mejor forma de amar a los tuyos, es cuidando de ti, de quien emanara la vida y el bienestar hacia los tuyos y los demás.





