Creo que como en todo, el cine es un punto de encuentro social en el que conviven diferentes tipos de criterios, ninguno mejor que el otro, porque al final se construyen basados en gustos, personalidad y diferentes formas de ver y sentir la vida.
Lea todas las columnas de Luisa Fernanda Sierra García aquí.
El cine es una ‘máquina de generación de emociones’, y las emociones se viven como si cada quien fuera un universo con distancia de 10.000 años luz del otro. Y es justo por eso que no nos gusta lo mismo. Muy a pesar de que gran parte de la percepción u opiniones hoy estén moldeadas por el marketing, las redes o la influencia de alguien con mayor conocimiento que nosotros.
Un ejemplo claro es el clásico de Kubrick, The Shining, una película que divide sentimientos porque algunas la aman y otros la encuentran una obra sobrevalorada, muy conceptual y hasta aburrida. Y este tipo de divisiones se da con toda clase de expresión artística, porque es y seguirá siendo subjetiva.
En los últimos meses se han estrenado proyectos cinematográficos muy interesantes, algunos basados en novelas como la cinta Project Hail Mary, de Phil Lord y Christopher Miller, que tiene como fichaje protagónico al muy amado Ryan Gosling.
Una película más de ciencia ficción sobre alguien atrapado en el espacio que alcanzó 94 % de aprobación de la crítica y 96 % del público. WOW.
Mientras que a mí me pareció una película de comedia que mezcló Interestelar, Arrival y Astronauta para salir con algo más mainstream (corriente principal) que le llegara a un público amplio, desde niños a adultos.
Le puede interesar: Cuando el cine te transporta a las tablas
La actuación en solitario de Goslingha sidouna de las más aplaudidas de su carrera. Me parece interesante el diseño de producción, los efectos y datos curiosos como que las hijas del actor fueron quienes le dieron voz en el set al alien que acompaña al protagonista en su pérdida en el espacio, pero no conecté con ella. No me conmovió, no me impresionó, no me impactó.
A pesar de que la crítica y de que las personas estuvieran riéndose en el cine cada 3 segundos por las anotaciones audaces del personaje, a mí el guion me pareció predecible, anacrónico, exagerado (en ocasiones) e impuntual, ya que iban dejando cada tanto huecos argumentativos de situaciones que no tenían explicación alguna, solo pasaban y tú ni preguntes por qué.
La gente la amó, yo no tanto, pero no puedo dejar de decir que está muy bien hecha.
Algo un poco parecido sentí al ver Good Luck, Have Fun, Don’t Die, que sí me gustó, que sí la disfruté, pero una cinta que para muchos podría convertirse en algo más grande se quedó a mitad de las expectativas y con el 82 % de aprobación de la crítica.
Lea también: El cielo puede esperar
Las decisiones desde la dirección de Gore Verbinski fueron muy atrevidas, y eso se le agradece, pero la premisa es algo que ya hemos visto de diferentes formas: “un mundo en peligro por un ser o entidad suprema y más inteligente que ha tomado el poder sobre nuestra realidad” …. ¿les parece conocido? ¡Efectivamente es Matrix! Solo que contado desde una narrativa más contemporánea entendiendo que a las personas les debes dar plot twist cada 5 minutos para mantener su atención. Estuvo buena, pero siento que al rato se olvida, no es memorable.
¿Será que el cine dejó de ser algo que nos sorprende y pasó a convertirse en un medidor de inteligencia o pertenencia social?
Me sorprendería, entendiendo que no es un medio que sea muy consumido con la masividad de contenido en redes y la hiperconectividad, pero a veces se siente como una lucha por ver quién entendió más de la película o quién puede ser el más diferente del grupo por sus comentarios. Tal vez yo también sea eso (irónico).
The Drama la esperé con ansias por ser de mis productoras favoritas (A24), y quería que las actuaciones de Zendaya y Robert Pattinson siguieran descrestando al público como lo han hecho con sus últimos proyectos, pero de alguna forma se sintió como si el director, Kristoffer Borgli, entendiera más el peso emocional masculino que el femenino, y que se distanciara tanto de las reacciones que las mujeres tenemos a ciertas emociones hizo que no lograra conectarme con la tensión del drama, sentí el problema un poco flojo… entretenido, pero sin mucho peso argumentativo ante el dolor de la protagonista. La crítica terminó dándole un 77 % de aprobación, muy parecido a la decisión del público.
Únase aquí a nuestro canal de WhatsApp y reciba toda la información de El Poblado y Medellín >>
Yo no estoy aquí para hablar mal de las películas, o decir que nada me ha gustado, porque, al contrario, el cine me distrae, me lleva a conocer otras realidades y a reflejarme en vidas que jamás serán la mía, a confrontar mis emociones o quizá reconocer otras abandonadas, me ayuda a seguir soñando, a creer que el arte es una de las expresiones más bellas del ser humano, y cada vez, a pesar de lo que vea, trato de disfrutarlo y llevarme algo interesante en qué pensar.
Quiero que esto sea más un texto que nos haga ver que a veces el mundo te va a decir: “ESO ES LO QUE TE TIENE QUE GUSTAR”, y va a meterlo por tus ojos de mil maneras, pero no, los gustos no son comunes y que alivio que no lo sean, porque así podemos encontrarnos en el debate, en las conversaciones largas donde cada quien de su punto de vista y nos ayuda a abrirnos a nuevas formas de entendimiento… y obvio, le da paso a miles de historias diferentes en la gran pantalla, porque para todo hay un público.
Me gusta que no te guste lo que a mí, y amaría que lo conversáramos, porque así tú te metes un poco en mi mundo, y yo logro entender un poco más el tuyo.





