En Medellín y Envigado, tiendas como Ecosapiens y Moda Circular en Kasa son algunas de las marcas que buscan cambiar la forma de consumo de la ropa. Su objetivo es pasar de una línea recta a un ciclo vivo de compra, uso y venta, como una forma de disminuir la huella de carbono.
La Organización de Naciones Unidas (ONU) afirma que la industria de la moda es uno de los sectores más contaminantes del mundo, responsable de hasta el 8% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Además, consume 215 billones de litros de agua anuales, equivalentes a 86 millones de piscinas olímpicas.
Laura Gutiérrez fundó Ecosapiens en 2017 como un negocio de consumo sostenible. Ella lo denomina como un “universo consciente” que ofrece productos de higiene personal, aseo del hogar, experiencias de turismo y, desde hace un año, la línea de ropa de segunda mano. “Queremos que la ropa circule —explica Laura—, que tú tengas un lugar asequible al que ir a comprar y que la ropa siga contando nuevas historias”.

Según cifras de la Superintendencia de Servicios Públicos, en Colombia durante el 2021 se generaron 174.411 toneladas de ropa de vestir y para el hogar, que después de su uso puede terminar en rellenos sanitarios, mientras se producen más toneladas.
“No hay necesidad de comprar cosas nuevas ante la gran capacidad instalada de marcas locales que son muy buenas en calidad”, afirma Marcela Zuluaga, fundadora de Moda Circular en Ksa. La marca nació hace dos años en Envigado, bajo la premisa de “economía colaborativa”, donde ya han movido 1.320 prendas, alrededor de media tonelada de ropa. Su enfoque no es solo comercial, sino pedagógico, donde busca romper tabúes sobre la ropa de segunda mano y anima a otras personas a vender lo que ya no usan o a hacer trueques.
La ONU explica que duplicar la vida útil de la ropa podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 44%. En ese sentido, ambas marcas coinciden en que el reto actual es democratizar estos espacios, continuar con el trabajo colaborativo con otras marcas y hacer que el consumidor se cuestione sobre la forma en que consume.






