¿Por qué seguimos cayendo en las llamadas fraudulentas?

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Pese a las advertencias, los delincuentes siguen ganando con esta modalidad que ya tiene varias versiones. La última: el supuesto envío de encomiendas desde el exterior.

Cuando me llamaron, lo hicieron para ofrecerme un supuesto portafolio que estaba incluido en mis beneficios como usuario de la tarjeta de crédito de una reconocida firma de servicios financieros. Era de noche, estaba ocupado en algunas actividades del hogar y recibí la comunicación sin prestar mucha atención.

En medio de preguntas y confirmaciones de datos reales -y muy precisos- que tenían de mí, y con la mente puesta en otras tareas, al cabo de quince minutos me vi entregándoles los tres dígitos del código de seguridad de la tarjeta. Error grave. Mi esposa escuchó, me alertó, y fue cuando detuve la conversación. Colgué para llamar a cancelar la tarjeta, por fortuna alcancé a hacerlo a tiempo.

Esta es una de las varias modalidades de llamadas fraudulentas que cometen los delincuentes para lucrarse de sus víctimas a costa de sus datos financieros. La más reciente, que publicó Vivir en El Poblado, consiste en la suplantación de perfiles en redes sociales de colombianos residentes en el exterior para pedir el favor de hacer el envío de encomiendas a uno de sus contactos más cercanos, a lo cual le agregan llamadas haciéndose pasar por funcionarios de Aduana y del servicio de encomiendas para cobrar supuestos sobrepesos, impuestos y multas. Así le pasó a Jonathan López, quien vive en Italia, y a su amigo Luis Miguel Rojas, quien cayó en este cuento.

El comandante del Gaula metropolitano, mayor Óscar Fernando Mejía, comenta que estas llamadas suelen originarse en centros penitenciarios, y aunque lo tienen detectado hace un tiempo largo, los delincuentes siempre hallan la manera de seguir en lo suyo.
Su recomendación es que cuando le pidan datos personales, dinero, información de sus cuentas bancarias o tarjetas de crédito, se abstenga de compartirlas y cuanto antes denuncie en la línea 165, que las 24 horas, todos los días de la semana, recibe reportes de estos hechos.

¿Por qué seguimos cayendo?

Pese a que en ocasiones las llamadas fraudulentas utilizan una narrativa que las hace parecer muy obvias, es decir que es evidente que es una estafa, las personas siguen cayendo, sin distingo de nivel socioeconómico o formación académica, aún cuando las autoridades llevan insistiendo en su mensaje de prevención, explicando cómo no dejarse embaucar en ese engaño.

El psicólogo Juan Diego Tobón asegura que esto ocurre porque no necesariamente toda información que se le pase de manera reiterada a las personas hace eco en su orden de cognición, pensamiento o interpretación.

“Hasta que una información no cobra relevancia en su estructura de pensamiento, difícilmente la persona lo va a interpretar como algo importante. Los delincuentes acuden a situaciones absurdas y obvias, y normalmente llaman de sorpresa. Las víctimas suelen tener un sesgo cognitivo que les impide ver lo obvio”, señala Tobón.

¿Qué contestar y qué no?

El autocuidado es factor clave para no dejarse engañar con las llamadas fraudulentas. Mauricio Botero Wolff, vicepresidente de Servicios Administrativos y Seguridad de Bancolombia, comenta que los delincuentes acuden a estrategias como pedir que valide o complete la información de sus productos financieros como usuarios, claves, números de tarjetas de crédito con sus códigos de seguridad y fechas de vencimiento, indicando que ellos la conocen, pero que necesitan que usted, como usuario, los confirme.

También dicen ser representantes de supuestas alianzas de grandes empresas del sector financiero o que tienen relación con el mismo, como Visa, Amex, Mastercard, las cuales son franquicias de tarjetas de crédito pero cada una es independiente.

“Para los delincuentes usted siempre es un cliente merecedor de regalos o beneficios y se los ofrecen por teléfono, supuestamente solo por ‘confirmar la información de sus productos financieros’”, señala Botero Wolff.

Por eso, es necesario analizar el lenguaje del interlocutor, la forma en la que se expresa y cómo responde a sus inquietudes, ya que es usual que su vocabulario no sea el más indicado y además se impacientan ante las preguntas del usuario.

“Siempre van tras la información de sus productos financieros que les permita hacer transacciones fraudulentas, por eso nunca debe entregar o confirmar esto por teléfono”, expresa el vicepresidente.

¿Qué sí puede contestar?

No todas las llamadas son fraudulentas, y hay datos que sí se pueden suministrar por teléfono, como los siguientes:

  • Confirmar los últimos números de la cédula de ciudadanía.
  • Confirmar alguno de sus apellidos.
  • Validar si tiene ingresos superiores a un monto específico.
  • Confirmar los últimos dígitos de la cuenta de ahorros para el desembolso de créditos.
  • Fecha o año de su nacimiento.
  • Confirmar su dirección para la entrega del producto financiero.
  • Además, en el caso de las llamadas desde el sistema bancario, los asesores tienen unos códigos de servicio que pueden ser verificados por medio de las líneas de atención al cliente.

 

Por: Sebastián Aguirre Eastman / sebastian.aguirre@vivirenelpoblado.com

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