“Si este libro se perdiera, como suele suceder, suplico al que lo encuentre me lo sepa devolver. No es de monjas ni de frailes ni de la reina Isabel, sino de un buen estudiante que necesita aprender”
Y colorín colorado, este cuento… ¡ya ha empezado!
De un libro que se fue como ‘‘ñapa’’ en un regalo de Navidad, para los trabajadores de una finca, exactamente el de recetas de doña Sofía Ospina de Navarro, que despertó emociones dentro de ese hogar, surgió la idea de editar unos libros para estimular la lectura en las familias campesinas. Y la idea no solo se materializó sino que además, pasado poco más de un año de su creación, está adquiriendo unas dimensiones sorprendentes para todos. Es la fundación Secretos Para Contar, ‘‘una propuesta en forma de libros para despertar el interés por el saber’’, y como lo recalcan en su presentación ‘‘… es una invitación a leer, a jugar con las palabras, a querer el conocimiento’’ Un proyecto para hacer soñar a grandes y pequeños, compartiendo ratos de entretenimiento, ayudando a las tareas de la escuela y abriendo el mundo desde su terruño hasta el gran universo.
Hace más de tres siglos, en las tierras donde hoy se ubica la laguna de Fizebad y leguas más abajo, habitaron los indios Guarceños, quienes poseían proliferas minas de sal. Pocas son las personas que conocen la importancia que durante muchos años tuvieron estas minas para estos pobladores, y solamente vecinos de estos parajes y quienes han trajinado por el mundo de la arqueología entienden el porqué de tantos tiestos de cerámica a la simple vista del más desprevenido. 






