¿Funcionan los economizadores de gasolina?
De la edición impresa (Edición 317)
Que ahorra hasta un 27% de gasolina, que sirve para todo tipo de vehículo, que reduce hasta en un 60% la emisión de gases tóxicos, que es tan fácil de instalarse que no requiere herramientas, que prolonga la vida útil del motor, cómo estas son muchas las cosas que dicen sobre aquellos dispositivos conocidos como economizadores de gasolina, pero, ¿qué es mito y qué es realidad? Vivir en El Poblado le cuenta.

Hace poco desempeñé por primera vez en mi vida el particular oficio de jurado de votación, y bajo la convicción de que ese trabajo poco se acerca a las atribuciones de un jurado tal y como lo define la Real Academia Española, pues, mientras las sagradas escrituras del lenguaje hablan de determinar culpabilidades, examinar méritos o deliberar en asuntos de diversa índole, la pomposa Registraduría solo quiere que sus árbitros desdoblen papeles y hagan rayitas en un formulario, y todo bajo la más rotunda desconfianza, pues ella misma, días después, recontará los votos en el refrigerado secreto de sus oficinas capitalinas. 
Claudia Calle
Alberto Sierra
Comienzo por poner en claro que yo soy de las que a la mazorca tierna del maíz la llamo chócolo a sabiendas de que muchos coterráneos la llaman choclo. No sé que opinarán los entendidos, pero para el tema que voy a considerar me da lo mismo referirme a chócolo que a choclo ya que el sabor final de sus preparaciones no cambian si lo llamamos de una u otra manera. Vamos al grano: en mi anterior columna (Sopa de cura en vereda) hice referencia a las torticas de chócolo que en muchas familias antioqueñas se involucran en la receta de la sopa de arroz; referencia que motivó a más de un conocido o colega para solicitarme que escribiera alrededor de tan conspicua receta. Como pasa con la gran mayoría de nuestras preparaciones, pretender la existencia de una receta estandarizada es algo bastante utópico pues las versiones y procedimientos cambian de familia en familia convirtiéndose en un asunto de infinitas variables; sin embargo me atrevo a opinar que existen 3 propuestas fundamentales a saber: tortica de chócolo sin nada; tortica de chócolo con quesito y tortica de chócolo con cebolla junca picada. No se trata de tomar partido sobre la mejor… me fascinan las tres y acompañadas de suero costeño son auténtica maravilla culinaria. Pero la verdad de todo este asunto es que en la cocina colombiana existen innumerables recetas con base en la mazorca tierna y con los más disimiles resultados tanto de sabor como de consistencia. Es así como podemos hablar de sopas, cremas, salsas, buñuelos, tortas y pasteles y con la moda e imaginación de los nuevos cocineros en nuestro medio he degustado deliciosos helados derivados de la joven mazorca. 
Al cruzar el puente de la Avenida El Poblado sobre la calle 30, uno de los funcionarios que acompañaba al Alcalde Sergio Fajardo en su recorrido por el sector le preguntó, un poco en broma, que hacía cuanto tiempo no venía por este lado de la ciudad. No hubo respuesta inmediata, pero luego, al final del trayecto, el Alcalde le dijo a Vivir en El Poblado que “hacía rato que no caminaba por acá, o sea que valió la pena venir”.