/ Juan Sebastián Restrepo
Cuerpos sin alma, sin brillo en los ojos, que ni ríen ni lloran, y que funcionan como autómatas orgánicos que solo sirven para devorar seres vivos o muertos. Miré a la señora y le dije: “¿No le parece que funcionamos así muchas veces?
Cuerpos sin alma, sin brillo en los ojos, que ni ríen ni lloran, y que funcionan como autómatas orgánicos que solo sirven para devorar seres vivos o muertos. Miré a la señora y le dije: “¿No le parece que funcionamos así muchas veces?