La Gobernación de Antioquia anunció que, por fin -aunque mínimo diez años más tarde-, se va a construir un intercambio vial en la glorieta de Indiana, que podría tener un impacto fundamental sobre la movilidad y la calidad de vida de miles de personas que viven, trabajan o pasan de forma constante por el Alto de las Palmas.
Casi como quien no quiere la cosa, dentro de un paquete con otros proyectos, nuestro buen Gobernador anunció la inversión de $18 mil millones para construir un puente y resolver este gravísimo cuello de botella, que colapsa el tráfico del Alto, especialmente los fines de semana. Y agregó que las obras se iniciarían el próximo 6 de abril.
¿De verdad? ¿Son capaces de resolver semejante nudo tan complejo con una inversión tan baja?
Solo para contrastar, el nuevo intercambio vial tipo trébol en el acceso al aeropuerto JMC, construido por la concesión Túnel Aburrá Oriente, requirió una inversión superior a $100.000 millones. Y el que apenas se inicia en la Avenida 34 con la Loma de los González, responsabilidad de Fonvalmed, se anuncia con más de $80.000 millones de inversión.
¿Acaso esta de Indiana será una obra básica, mínima, diseñada con mezquindad -para resolver el problema de ayer, no el de mañana- y sin atender a la enorme trascendencia que este punto tiene para el futuro del oriente antioqueño?
¿Dónde están los planos detallados para que los ciudadanos preocupados podamos analizar y opinar con mayor conocimiento de causa? Ni en la página de la Gobernación, ni en búsquedas por internet aparecen los detalles. Solo la noticia escueta del anuncio, destacando, eso sí, los $18.000 millones. Es curioso.
Cada vez viven más personas en el Valle de San Nicolás y en el oriente cercano, incluyendo las inmediaciones del Alto. La mayor parte de los desarrollos se concentra en la Variante al aeropuerto, la que sale de Indiana y termina en Sajonia.
Nuevos conjuntos residenciales, ciudadelas, complejos hoteleros y comerciales, clínicas, parcelaciones, restaurantes, edificios de baja altura, todos están proyectados, vendidos o en proceso de construcción. Y esta vía, que hasta hace poco era rural, es ya suburbana. Y pronto será plenamente urbana.
Esto implica que el tráfico subirá de manera notable frente a lo que existe hoy. No solo será necesario, será de vida o muerte, construir varios retornos serios y bien espaciados para conducir ágilmente el tráfico y evitar accidentes.
Por eso es fundamental que las entradas y salidas de la variante tengan las especificaciones suficientes para que no nos gastemos los recursos escasos construyendo cuellos de botella.
Por lo que puede verse, al menos hasta ahora, es que con el escasísimo presupuesto asignado haríamos una obra muy insuficiente, Reemplazaríamos un grave cuello de botella con otro.
Solo que este quedaría así para la eternidad





