Si cada día evita subir escaleras o caminar por una loma porque el dolor en las rodillas se vuelve insoportable, es momento de prestarle atención a esas señales que su cuerpo le está enviando. El dolor no es normal ni debe convertirse en parte de su rutina.
Es muy probable que esos dolores se deban al desgaste del cartílago que recubre la articulación de la rodilla, una condición conocida como artrosis, que puede llegar a afectar directamente los huesos. Por eso, muchas personas terminan caminando sin doblar la rodilla para evitar el dolor. También es común en quienes realizan mucha actividad física o han sufrido lesiones en los ligamentos cruzados o colaterales.
En ningún caso hay que resignarse a vivir con dolor en las rodillas. El primer paso hacia una solución efectiva es consultar al especialista cuanto antes, especialmente si existen antecedentes familiares de este tipo de afecciones. Detectar a tiempo la causa del malestar puede marcar la diferencia entre un tratamiento oportuno y años de limitaciones innecesarias.
“Cuando el paciente llega a tiempo podemos hacer tratamientos ortobiológicos para proteger los cartílagos articulares”, explica el médico Frantz Colimón, especialista en Terapia del Dolor de la IPS CEAD. (Ver recuadro 1)

Agrega el médico Colimón que los cartílagos se mantienen saludables gracias al movimiento, ya que su nutrición depende del uso constante de las articulaciones. Por eso, en casos de molestias leves, lo ideal no es suspender toda actividad, sino optar por ejercicios de bajo impacto como parte del tratamiento, siempre bajo la supervisión de un especialista. Mantenerse en movimiento, de forma adecuada, es clave para evitar el avance del deterioro. (Ver recuadro 2)
Los tratamientos que ofrece la IPS CEAD se complementan con fisioterapia y medicina del deporte, lo que permite al paciente retomar su vida diaria sin molestias ni limitaciones. Lo importante es evitar la automedicación o seguir consejos caseros, como aplicarse ungüentos calientes, que pueden empeorar la condición en lugar de aliviarla.
Procedimientos de CEAD
Existen tratamientos enfocados únicamente en aliviar el dolor, lo que significa bloquear la señal que llega al cerebro, pero no restauran ni regeneran el cartílago dañado. Son soluciones temporales que mejoran el síntoma, más no la causa del problema.
También ofrecen tratamientos ortobiológicos que ayudan a proteger y regenerar las rodillas, al aprovechar las capacidades naturales del cuerpo para sanar tejidos dañados. Entre los más usados están:
Plasma Rico en Plaquetas (PRP): se extrae sangre del paciente, se centrifuga para concentrar las plaquetas y se inyecta en la rodilla. Ayuda a reducir el dolor y mejorar la función articular, especialmente en casos de artrosis leve o moderada.
Células madre mesenquimales: se obtienen de la médula ósea o grasa del paciente y se aplican en la articulación para regenerar tejidos, especialmente el cartílago.
Ácido hialurónico intraarticular: lubrica y amortigua la articulación, mejorando la movilidad y reduciendo el dolor.
Cuide la salud de las articulaciones
Para mantener sus articulaciones, especialmente las rodillas, en óptimas condiciones, los especialistas de CEAD recomiendan adoptar hábitos saludables que prevengan el desgaste y fortalezcan la musculatura de soporte. Aquí algunas sugerencias clave:
– Prefiera actividades de bajo impacto como la natación, montar en bicicleta o caminar en superficies planas.
– Si pasa mucho tiempo sentado, incorpore pequeñas rutinas: estire y levante ambas piernas al mismo tiempo. También puede hacer el mismo movimiento en su cama.
– Evite permanecer largos periodos en la misma posición: cada 45 minutos levántese, camine unos pasos o estírese.
– Mantenga un peso saludable: el exceso de peso aumenta la presión sobre las rodillas y acelera el deterioro articular.
– Evite el exceso de azúcar en su dieta y el consumo de tabaco.
– El colágeno es un suplemento nutricional no una medicina, por lo que no regenera cartílagos ni articulaciones.





