La inversión en emprendimiento ha venido recuperándose lentamente desde 2021, un año marcado por exceso de liquidez, en el cual hubo capital para invertir en fondos y empresas en todas las etapas, impulsado por tasas de interés bajas, una ventana de salidas mucho más activa, la llegada de inversionistas no tradicionales y, en general, un momentum que produjo distribuciones y alimentó el ciclo de capital.
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2025 fue un año de transición. De cara a 2026, varios reportes de PitchBook apuntan a un entorno más selectivo y disciplinado, con una recuperación gradual apoyada en una mejora progresiva de la liquidez. Esto podría interpretarse como que estamos en niveles anuales más cercanos a los rangos “normales” promedio entre 2015 y 2024 (excluyendo el pico atípico de 2021). Y así suene poco motivante, es una buena noticia: sugiere una recuperación progresiva y sana, donde Latinoamérica es protagonista.
Un amigo inversionista cercano solía decir:
“Latinoamérica es una máquina del tiempo. Lo que pasa en otros continentes pasará acá tarde o temprano, y podemos mirar afuera para entender nuestro futuro”.
En Estados Unidos ya se observa una recuperación más progresiva y, cuando se amplían las ventanas de liquidez, el ciclo tiende a reactivarse, retorna capital a los inversionistas y ese capital se reinvierte en creación de nuevas empresas. En esa línea, el análisis de mercado sobre IPOs y financiamiento de capital de EY y Morgan Stanley plantea escenarios de mayor actividad donde podría inferirse que los retornos de compañías invertidas años atrás podrían mejorar a medida que empresas apalancadas en tecnología, nacidas hace varios años, se acerquen a eventos de liquidez.
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Ese mismo patrón podría empezar a reflejarse en Latinoamérica, con una particularidad adicional y es que la región puede convertirse en un mercado de secundarios más interesante (Compra venta de acciones existentes, sin emitir acciones nuevas), que se hace muy atractivo para inversionistas que quieren entrar a mejor precio, o para compañías que buscan adquirir capacidades, equipos o entrar a la región a través de M&A.
¿Por qué en Latinoamérica está en el centro de la discusión?
Porque Latinoamérica combina, al mismo tiempo, oportunidad, talento increíble y buenos precios. La tensión geopolítica y económica en otras regiones está premiando geografías con costos más competitivos y problemas reales por resolver. A eso se suma un mercado grande (cerca de 8% de la población mundial), cercano a una potencia como Estados Unidos, y con “precios económicos” en comparación con otras regiones. Para muchos inversionistas y empresas, eso es suficiente para justificar diversificar hacia la región una parte de su portafolio.
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Por eso 2026 es importante, puede ser el año en que volvamos a ver el ciclo funcionar de manera natural (aun cuando no es inmediato), donde se invierte, se construye, se escala, se sale, y ese excedente de capital vuelve a ser invertido para impulsar la innovación, la atracción de capital y talento calificado. Así mismo, fomentar el libre mercado sano que impulse condiciones reales para movilidad social y el desarrollo económico a través del emprendimiento.





