La primera felina silvestre albina de Colombia espera su visita en el Parque de la Conservación, en Medellín​

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Los antioqueños han seguido las novedades en las noticias de la historia clínica de quien es hasta ahora la primera felina albina silvestre en Colombia, luego de ser rescatada, hace algunos meses, en zona selvática del departamento.

En la actualidad, este animal silvestre tiene ocho meses y pesa 8.4 kilogramos, y ya puede ser visitada en el hogar que la acogió para protegerla, desde diciembre de 2021, mientras finalizan los estudios científicos que se le adelantan.

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Se trata de su casa en el Parque de la Conservación de Medellín, antes Parque Zoológico Santa Fe, ubicado en la carrera 52 No. 20-63, barrio Guayabal. Sí, la noticia es que los visitantes de este parque para el cuidado de los animales de la ciudad ahora podrán apreciar a la primera felina albina silvestre de Colombia durante sus recorridos.  

La primera felina silvestre albina de Colombia espera su visita en el Parque de la Conservación, en Medellín​

El estado de salud de esta felina

Este insólito individuo, que ahora es juvenil, tiene 8 meses y su peso es de 8.4 kilogramos. Desde el primer momento en que ingresó al Parque de la Conservación, el pasado 23 de diciembre y después de que el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Corantioquia y la Universidad CES acompañarán su proceso de recuperación, ha recibido atención médico-veterinaria para facilitar su bienestar.

El cuidado ha sido posible gracias al acompañamiento brindado por el equipo de Clínica y Biodiversidad del Parque, a través de pruebas de control y seguimiento que han evidenciado la resolución de la dificultad respiratoria que presentaba en los primeros meses, así como una correcta curva de crecimiento y ganancia de peso.

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Adicionalmente, se ha estimulado para que desarrolle sus propias habilidades, entre ellas la caza, que en estado silvestre aprendería de su madre. Así mismo, en marzo pasado la felina albina fue sometida a una evaluación oftalmológica y de electrorretinografía bajo sedación, donde se evidenció que no tenía actividad eléctrica en la retina, por lo que se confirmó una ceguera total.

Es así como se adecúo un hábitat acorde a sus necesidades, el cual, está dotado de iluminación media porque la felina, por su condición de albinismo padece fotosensibilidad y, debido a su deficiencia visual, tiene mobiliario a baja altura y cuerpos de agua de poca profundidad.

En la actualidad, el animal ha mostrado una adaptación significativa a este ambiente, utilizando los sentidos del oído, el olfato y la mecanorrecepción y posiblemente está agudizando dichos sentidos en compensación a la ausencia de la vista.  Así mismo, la felina presenta conductas naturales en respuesta a los enriquecimientos ambientales que se le han dispuesto, mostrándose responsiva, curiosa y activa. Su respuesta conductual principal es el acecho y la simulación de depredación, el cual es un comportamiento normal en los felinos.

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