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La medicalización de la vida (II)

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Purdue logró que los médicos prescribieran opiáceos también para dolores comunes. Y esto subió al cielo la fortuna de los Sackler. Y abrió a millones de personas las puertas del infierno.

El problema es de tal magnitud que Trump se vio obligado a declarar el estado de emergencia sanitaria: hay cerca de 200 muertes diarias por sobredosis de opiáceos.
A pesar de que el gobierno mira a México como principal responsable de la epidemia -provee el 91% de la heroína que se consume en los Estados Unidos- hay también otro actor principal: empresas farmacéuticas fabricantes de analgésicos opiáceos, en especial una de ellas.

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¿Y qué tiene esto que ver con Colombia? Ya lo veremos. 
En 1952 tres hermanos de apellido Sackler, compraron una pequeña farmacéutica: Purdue Pharma. En 1995 la empresa lanzó al mercado una droga para el dolor, que rápidamente llegó a ser el analgésico por prescripción más vendido en los Estados Unidos: más de 3 mil millones de dólares en 2014. Es el Oxycontin, un analgésico opiáceo.

Según investigación hecha hace unos años por Los Angeles Times, el éxito de esta droga se debió a que, afirmaba el fabricante, su efecto alcanzaba las doce horas, mucho más que los analgésicos existentes. Y a que fueron muy innovadores en lo comercial: su llegada al cuerpo médico la hicieron mediante seminarios gratuitos en sitios atractivos, contratación de especialistas reconocidos para los eventos, asesorías y programas de capacitación en los hospitales, entre otros.

Sobrevalorar los beneficios y minimizar los riesgos de consumir opiáceos: esa fue parte de la estrategia. “Derrotar la opiofobia, derrotar esta mentalidad”, era el eslogan que usaban en sus reuniones de ventas. Y ocultaban activamente los altos riesgos de adicción y de sobredosis.

En los narcóticos, que hasta ese momento la medicina limitaba su uso a pacientes de cáncer o con enfermedades terminales, Purdue puso todo su esfuerzo comercial para lograr que los médicos los prescribieran también para dolores comunes, como el crónico de espalda o de rodilla: era una forma efectiva de ampliar el mercado. Y esto subió al cielo las ventas de Purdue y la fortuna de los Sackler. Y abrió a millones de personas las puertas del infierno de los narcóticos.

En 2007 la empresa y tres de sus directivos fueron declarados culpables por el Departamento de Justicia y condenados a pagar 635 millones de dólares. Y comenzó un cerco legal -que aún no termina-, que ha repercutido en una significativa disminución de las ventas. Ante este panorama, los Sackler definieron una nueva estrategia: enfocarse en países del tercer mundo.A Colombia entraron en 2013 a través de su filial Mundipharma. La gerente dijo al diario Portafolio en septiembre de 2014: “…destacamos el apoyo que dimos a la creación de diez centros de cuidado paliativo en el país y nuestros esfuerzos en educación, que nos permitieron ser partícipes en la capacitación de 1.500 profesionales de la salud. En Colombia el mercado de los opioides fuertes creció un 25%. Mundipharma participa con el 23% del mercado”.

En su página web hablan hoy de 4.000 médicos capacitados en el tratamiento del dolor.

Enlaces de las publicaciones consultadas para profundizar sobre el tema:

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