HagalaU, la música es su universo

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Son muchas las preguntas que dan origen a este proyecto llamado HagalaU. Sí, preguntas, vacíos, necesidades observadas en la escena musical de Medellín. 

¿Cuántos grupos de rap, de metal, de punk hay en Medellín? ¿Cuántos de rock y electrónica? ¿Cómo funciona ese gran ecosistema que crece permanentemente y se nutre de múltiples saberes? ¿Cómo hacer visible aquello que está en el corazón de bandas y solistas?

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Desde antes de comenzar a estudiar Comunicación Social en la Universidad de Antioquia, Santiago Arango, fundador y director de HagalaU ¡No pase de largo!, comenzó a plantearse una serie de interrogantes sobre la escena musical y, entre ellos, uno fundamental: ¿qué hacer? Como estudiante, en su práctica de Radio en la Emisora de esa Universidad, sintió un interés especial por ese medio tan potente que le permitiría dar a conocer esas músicas locales diversas, desconocidas.

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La posibilidad de quedarse en la emisora como realizador de un segmento del programa Aquí en la esquina -lunes a las 4:00 p.m.-, lo llenó de ilusión. Fue entonces cuando nació HagalaU, en septiembre de 2000. Y, cuando el tiempo inicial sumó minutos y ya estaban también los sábados con un espacio más especializado, surgieron nuevas ideas y en el edificio del Paraninfo programaron toques, proyección de video conciertos y películas, tertulias y una serie de eventos que fortalecieron el proyecto inicial.

“HagalaU nace como respuesta a una pasión por la música y de ahí surge la pregunta sobre lo que ocurría en la ciudad y cómo visibilizarlo, cuando en los medios de comunicación se hablaba poco del movimiento musical local”, dice Santiago Arango, dinamizador, gestor, productor, escritor y periodista con maestría en Comunicación Digital, quien también dirige el Centro de Documentación Musical El Jordán. Y, además, está próximo a presentar el libro La era de la hipermúsica. Trampas, beneficios y retos.

La música es un puente para entender que somos distintos. Detrás de las músicas que se eligen para componer, interpretar o escuchar, hay una visión del mundo. Traduce afectos y narrativas; desde ella se hace el registro histórico de lo social, lo económico, lo político. Permite múltiples asociaciones, posibilita el diálogo y el encuentro con lo otro y con los otros.

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HagalaU se define como un medio de comunicación alternativo, como una plataforma de convergencia, de gestión musical independiente. Desde su página web se presentan proyectos de grupos locales, nacionales e internacionales. Hay noticias, entrevistas, podcast, textos críticos, registro de festivales. 

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El vigésimo aniversario

En 2020, para celebrar dos décadas de existencia y aprovechando la coyuntura que vivía el mundo, produjeron Memorias de la Pandemia, un proyecto transmedia en el que participaron grupos con temas inéditos, se hizo un podcast, un foro, una exposición, un micro documental, se escribieron textos y se invitó a compositores, intérpretes, ilustradores, caricaturistas, investigadores, escritores, entre otros. Un documento plural sobre un tiempo lleno de incertidumbre, muy retador.

La realización del Bazar de la Música, del Festival Hertz, de las veladas poéticas y de programas en distintas emisoras, entre ellas la de la Cámara de Comercio y UN Radio Medellín, y en la televisión local, Canal U, Telemedellín o Teleantioquia, les ha permitido hacer visible aquello que se quedaba en anónimos conciertos y en discos con muy poca distribución. La participación en festivales como Altavoz y en otros realizados en distintos municipios de Antioquia, en su mayoría, también en otras ciudades de Colombia y en algunos países de América Latina, ha expandido su labor, como ha ocurrido con la producción discográfica, a través de los álbumes Compilado temático HagalaU, Las mujeres y el universo, Sangre joven hirviendo y Memorias de la Pandemia.

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Desde la música, afirma Santiago, nos hacemos preguntas, es algo transversal que siempre está ahí. Nos da la posibilidad de abordar distintos temas y ofrecer una mirada diversa de lo que somos. En HagalaU la música es un todo más allá del sonido. Es un motivo para dialogar con la literatura, la plástica, el cine, el teatro, la poesía.

Al tiempo, su proyecto no solo ha permitido que el público espectador conozca sobre esa escena musical, sino que gracias a los encuentros se han creado alianzas entre artistas. Y se han realizado algunas investigaciones radiofónicas como 50 canciones de Guerra, Paz y Reconciliación.

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La libertad de proponer es una de las bondades de HagalaU. Y cuando la imaginación no tiene límites, y las ganas de hacer están presentes, pues no hay frenos. Esto ha permitido la riqueza de este proyecto inusual, con una apuesta muy generosa, sabiendo que se construyen puentes que siempre tendrán nuevas metas.

Del equipo, al lado de Santiago, hacen parte Estefanía Aguirre, Alexander Múnera, Luis Hernández, Yojan Valencia y Giovanni Rendón. Ellos están hoy, y antes estuvieron otros que aprendieron, gozaron, se fortalecieron, porque HagalaU es un laboratorio creativo, con un punto clave, el acercamiento a la ciudad desde la música y por la música. En su página web semanalmente generan contenidos convergentes, proponen dinámicas, al tiempo, ofrecen sus servicios de promoción artística o diseño de piezas gráficas y producción de videos, entre otros.

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Santiago sabe que vivir de la música en nuestro medio es difícil, por eso la invitación es a proponer creativamente. En esa necesidad manifiesta de expresar a través de notas, letras e imágenes, la música se presenta en su esencia con su enorme trascendencia, pues, nos da un lugar en el mundo, da un sentido de la vida. Las preguntas siempre estarán allí inmersas, nos permite vivir la ceremonia de la existencia, como un ritual. 

Desde HagalaU se cumple un rol, son actores de ese gran circuito. “Hemos generado la pregunta sobre la música de la ciudad. Compartimos y proponemos un diálogo”, advierte Santiago, quien sabe que desde su hacer construye una memoria, da cuenta de esa universalidad que se convierte en relato a través de la música.

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