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Por el afán de publicar en redes ni leemos ni confirmamos

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¿Por qué están disparadas las noticias falsas en días críticos como estos? Este jueves 2 de abril lo analizamos en nuestro Editorial y ahora lo comenta la periodista Perla Toro, especialista en interacción, comunidades digitales y redes sociales y responsable de Comunicaciones en Comfama.

“¿Quién puede resultar ganador con el pánico que se está generando mediante fake news en las redes sociales?”, se pregunta Perla. “En algún tiempo se pensó que con las noticias falsas ganan los políticos, pero estos son otros tiempos, vivimos una pandemia, una situación muy grave, cómo entender que circulen tantas noticias falsas”, insiste.

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Y es que están abundando: entrega de bonos de dinero a venezolanos, regalos de comida en un supermercado, ayudas a la población del Sisbén, cambios en la fecha de regreso a clases de los colegios, descubrimiento de la vacuna contra el COVID-19… todo y más circuló por redes, los usuarios lo compartieron y se contribuyó con el caos.

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Una interpretación ofrece Juan Carlos Monroy, coordinador del área de Mercadeo Digital de Eafit, quien coincide en que siempre ha habido motivos políticos para la propagación de desinformación, también sociales y de mercadeo, indica que el interés “financiero es uno de los más comunes”, señala.

“Esta avalancha de noticias falsas expresa la falta de credibilidad que tiene la audiencia en los medios tradicionales”

¿Y cómo funciona? De manera simple: cuando usted recibe una noticia por sus redes y la comparte y la multiplica, cada visita a ese contenido, cada clic de cada usuario, le permite al desarrollador del engaño percibir más y más ingresos de dinero. ¿Y el valor de la información? No. Para estas fuentes ese no es un valor.

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De acuerdo con el análisis de Perla Toro, también columnista de Vivir en El Poblado, el interés por la desinformación siempre ha existido y fue durante el plebiscito que Colombia conoció de cerca y de manera dramática el fenómeno. “Por esos días vivimos la primera explosión de fake news y se experimentó lo que estudios han documentado: una noticia falsa se puede difundir un 70 % más rápido que una real”. En opinión de Perla, “tenemos predisposición a las malas noticias, a las sensacionalistas. Aceptamos mucho más fácil las noticias malas”.

A manera de experimentación con las audiencias, hay marcas que han generado contenidos con titulares falsos y material basura y, cita Perla, “el hallazgo es que no leemos y que tenemos afán de publicar de todo y de dar la impresión de que estamos muy informados de todos los temas”. Así, por efectos de proximidad, si la persona que comparte la noticia, no importa cuál es el origen, nos es cercana en la parte emotiva o en la intelectual, tendemos a creer y a compartir, añade el análisis.

Mientras tanto, del otro lado, hay alguien haciendo dinero. Y creando pánico…

Por: Juan Felipe Quintero A.
juan.quintero@vivirenelpoblado.com

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