*Por: Carolina González Tabares, directora ejecutiva de la Corporación Empresarial del Oriente.
Colombia necesita algo más que promesas, necesita reconstruir la confianza. La confianza en sus instituciones, en sus territorios y, sobre todo, en su gente. Hoy, desde el Oriente antioqueño, el empresariado tiene una enorme responsabilidad: ser parte activa de una regeneración ética, económica y democrática.
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Como lo expresó el escritor William Ospina, no nos salvarán los tribunales ni las cárceles, sino el trabajo, el conocimiento y la cultura. Yo le agregaría un elemento: la defensa de la libertad y la democracia. Por eso, desde la CEO -Corporación Empresarial del Oriente- creemos que las empresas pueden ser la plataforma más poderosa para defender la libertad y el derecho a elegir por economía legal, amplia y productiva, que brinde oportunidades a todos y nos aleje del control de economías ilegales que tanto daño hacen, sobre todo en las zonas rurales.
En este momento de país, defender la democracia debe ser tarea de todos: del sector privado, del sector público, de la ciudadanía, de la academia, de los medios. Debemos recuperar la confianza en las instituciones, fortalecer su independencia, y rechazar todo discurso que promueva el miedo o la polarización como única opción.
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La democracia se construye con participación activa, con debates serenos, con decisiones informadas y con una ciudadanía vigilante que exige rendición de cuentas y gobiernos transparentes.
No podemos permitir que el miedo o la desilusión nos roben el futuro. Colombia se ha sostenido por su gente honesta, resiliente y pujante. Y esa es nuestra mayor riqueza.
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