El trabajo, un nuevo miembro de familia

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Toda la vida vimos entrar y salir a nuestros padres del trabajo y luego, les llegó el turno a nuestros hijos. No solo despedían a su padre en las mañanas, sino, en la mayoría de los casos, a su madre también.

Las madres de mi generación y las que le siguen, enfrentamos un reto muy grande en cuanto a las expectativas de la sociedad. Muchos esperan que trabajemos como si no tuviéramos hijos y que criemos hijos como sino trabajáramos.

Cuando comenzó la cuarentena y me enviaron a trabajar desde casa, aprendí a atender reuniones mientras me pintaban bigotes y me pegaban stickers. Aprendí a mediar el conflicto entre mis hijos, a abrazarlos mientras lloraban, a decirles “sana que sana, colita de rana” y, sobre todo, a que no me importara cuando mis compañeros de teleconferencia escucharan a Cristóbal gritar desde el baño para que alguien fuera a limpiarlo.

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Esto del “teletrabajo” en realidad es una ilusión. No estamos trabajando a distancia. Estamos trabajando desde casa porque hay una pandemia. Y eso no es lo mismo. Al estrés de la incertidumbre, la renegociación de salarios, el miedo a perder nuestro trabajo, le sumamos el abrirle la puerta de nuestros hogares al lugar donde trabajamos.

Esa empresa que nos esperaba todos los días a la hora de entrada, llegó sin tocar el timbre y se metió en nuestra habitación, en nuestro comedor y en nuestra familia. Nuestros hijos ya la conocen. Saben cómo nos hace sentir. Mencionan a nuestros colegas como si fueran sus amigos y además, asocian nuestro comportamiento en casa con lo que vivimos en el trabajo.

Hace poco, en una entrevista laboral, me escuché diciendo esto: “quiero trabajar en un lugar del que mis hijos se sientan orgullosos. Un lugar que mis hijos también sientan que les pertenece, porque en realidad (y en esta nueva realidad más aún) mis hijos le pertenecerán a ella”.

No creo en el famoso balance vida – trabajo. Lo que el trabajo nos da no se lo podemos quitar a la vida. El trabajo es parte de nuestras vidas.

Un pensamiento al aire… las empresas no se imaginaron jamás que la cuarentena fuera a durar tanto y lo que comenzó como un trabajo remoto por tiempos de pandemia ahora sí se convertirá realmente en teletrabajo.

Pocas empresas habían sido invitadas a la intimidad de los hogares de sus colaboradores y pocas o ninguna habían compartido tanto con ellos. Qué oportunidad más linda tienen ahora…

Por: Juliana Echeverri

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