Hay varias fórmulas para despejar la equis de cuál es el mejor vino. Un montón de entusiastas le dan vueltas al interrogante, en la búsqueda de acertar en la próxima compra y cuidar cada brindis y cada peso de la inversión. O dar un gran regalo.
Una de las fórmulas es aquella de “el mejor vino es el que a mí más me guste”. Es limitante. ¿Cómo descubrir más placer si siempre toman lo mismo? Otra: “El mejor es el más caro”, que no es precisa ni útil porque lo descorcharán solo cuando les paguen la prima. Una más indica que fama es igual a calidad, pero está probado que hay campañas de mercadeo más deliciosas que el propio producto. Y una última: el mejor vino es el que es gratis, que tanto se ve en degustaciones. No es suficiente.
Pues tengo otra fórmula: el mejor es el que diga el jurado. Y si el jurado obró a ciegas, sin haber visto marcas ni precios, será más interesante.
El jurado más reciente que vimos en acción fue el de Expovinos, un par de semanas atrás, justo en la vigésima edición de la feria que nos engomó, nos explicó y nos descorchó el vino en una relación horizontal. Y lo sigue haciendo.
A ciegas trabajó Catalina Rugeles, sommelier y miembro del jurado. Como los vinos sometidos a prueba en Expovinos van sin etiquetas a la mesa de calificaciones, vista, olfato y gusto se tienen que defender solitos. “Fijo un puntaje de 80 a 90 y a los que más me gusten les doy de 93 a 95. El más alto es para los que son equilibrados y expresan las características de las uvas de las que provienen. Los que no me gustan son sosos, nos hacen tomar alcohol inoficiosamente”. El favorito de Catalina, a quien siguen en @catasdecata, es el Riesling; de sus copas espera elegancia y aromas a jardín de flores.
De la sumatoria de las calificaciones de todo el jurado resultan los ganadores, que, podemos decir, son los mejores vinos, por lo menos entre la selección de Expovinos. Si su compra se basa en país, anote en su lista a Diablo Malbec (Chile), Danzante Chianti Toscana (Italia), Gerard Bertrand Cabernet reserve (Francia), Ramón Bilbao gran reserva (España) y Trivento Private reserve Malbec (Argentina).
En cepas, los mejores son Callia Malbec, Álamos Cabernet Sauvignon, Santa Carolina reserva Merlot, Castillo de Molina Chardonnay, Adobe Carmenere y Marqués de Riscal Sauvignon blanc. En rosados, Cousiño Macul Gris; en dulces, Zuccardi Torrontés Viognier; y en burbujas, Veuve Clicquot, mientras Undurraga Gewürzrtraminer y Zuccardi Bonarda Serie A fueron elegidos como revelaciones.
Descubrir cuál es el mejor siguiendo pistas de expertos no está nada mal. También es posible que no nos guste su elección y que en vista, olfato y gusto vayamos en contravía. Pero no hay lío: solo son cinco copas. Y nos queda todo un universo para seguir explorando.





