EAFIT recibirá sello de bioseguridad para continuar con la alternancia

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Una auditoría específica de Icontec determinó que el campus de EAFIT cumple al 100% los requisitos de bioseguridad.

El 24 de agosto pasado, la Universidad EAFIT sorprendió a su comunidad educativa con un paso que muy pocas instituciones de la ciudad se habían atrevido a dar, en medio de la pandemia: el inicio de clases combinadas. Dos meses después de lo que, al inicio, fue una prueba piloto, ¿cuál es el balance?

Para Paula Andrea Arango, Vicerrectora de Sostenibilidad y Proyección Social, el esfuerzo hecho por la institución para garantizar la calidad académica y la salud de la comunidad universitaria ha sido reconocido por estudiantes y docentes. Y también por las autoridades competentes, según lo afirmó a Vivir en El Poblado: “Después de una auditoría específica de Icontec sobre operaciones bioseguras, realizada la semana pasada, tanto para el campus de Medellín como el de Pereira, el resultado fue positivo para una certificación, con un cumplimiento al 100 % de los requisitos”.

Este es el resultado del esfuerzo hecho por EAFIT para adaptarse a las circunstancias excepcionales de la pandemia. Las personas que ingresan al campus, después de llenar encuestas obligatorias de condiciones y antecedentes de salud, se encuentran con arcos en las porterías para la toma electrónica de temperatura, pediluvios para desinfección de los zapatos y de las llantas de los carros, y estaciones de gel antibacterial en diferentes puntos. Un grupo de gestores de bioseguridad les recuerdan permanentemente a los visitantes el cumplimiento de estos protocolos, y vigilan que el aforo no supere el 40 %. Según afirma la Vicerrectora Paula Arango, “estamos recibiendo un poco más de 600 personas diariamente, en promedio. Ha ido ascendiendo lentamente, pero de manera sistemática”.

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Además del protocolo general de bioseguridad, la Universidad hizo una importante inversión para dotar 100 espacios de aprendizaje con la tecnología necesaria para que las clases se pudieran impartir de manera simultánea, tanto remota como presencialmente. La institución estableció, igualmente, un modelo de alternancia conformado por actividades presenciales, sincrónicas, y asincrónicas, y sus combinaciones. Hay alrededor de 5.300 estudiantes en este modelo de alternancia, para recibir 230 cursos. De ellos, 1.200 estudiantes están habilitados para ingresar al campus presencial.

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¿Cómo ha recibido la comunidad académica estos cambios? Según afirma Claudia Zea Restrepo, Vicerrectora de Aprendizaje, “la experiencia de regresar al campus ha sido muy emocionante y positiva, tanto para profesores como para estudiantes. Los profesores destacan el apoyo total de los técnicos y auxiliares, y la habilitación de espacios cómodos”.

Una experiencia que no está exenta de dificultades, y requiere grandes aprendizajes. Así lo afirma la Vicerrectora de Aprendizaje: “Los profesores destacan que se requiere tener una atención muy importante dividida entre los estudiantes que están presentes en el aula y los estudiantes que están conectados en forma remota”.

¿Y qué opinan los estudiantes? Según la Vicerrectora Claudia Zea, “poder volver a tener interacción con los compañeros es algo que ellos valoran muchísimo; sienten que aprenden más cuando pueden estar más cerca a sus compañeros y profesores. Y los estudiantes que se conectan de manera remota a las clases presenciales, tienen sus opiniones divididas: algunos consideran que es una alternativa excelente, y que sería muy bueno conservarla para flexibilizar las necesidades de los estudiantes; pero todavía sienten que tenemos que mejorar en el manejo de las tecnologías”.

Una experiencia que valoran los estudiantes, según la Vicerrectora, es la grabación de las clases: “Esa ha sido una herramienta muy importante para ellos, y, así se desarrollen las clases presenciales, la grabación en este momento es algo que les permite estar revisando los conceptos que se trabajaron”.

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