De acuerdo con biólogos y arboricultores, el final del ciclo de vida de un árbol está determinado por múltiples aspectos como factores de riesgo, condiciones ecológicas y climáticas, daños generados por la actividad humana y presiones derivadas por la infraestructura física y la actividad urbana.
Para aprobar la tala del árbol, la autoridad ambiental, en este caso el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, deberá confirmar los factores de riesgo considerados: heridas en tallos, distribución desigual de las cargas, ramas fisuradas, pudrición avanzada, deterioro de las condiciones fitosanitarias y estructurales del individuo, entre otras.
“En el caso de estos dos árboles, uno de ellos patrimonial, localizados en la ribera de la quebrada La Presidenta, en Provenza, se identificaron afectaciones y enfermedades derivadas por acumulación de residuos en sus bases, objetos clavados en los troncos como luces, cámaras, avisos publicitarios y otros elementos que durante años influyeron en su deterioro”, detalló Marcela Ruiz Saldarriaga, secretaria de Medio Ambiente de Medellín.
103 árboles patrimoniales tiene Provenza: 99 acacias amarillas y cuatro carboneros zorro
Con la intención de contrarrestar estas anomalías, desde 2023, como lo registró Vivir en El Poblado en las ediciones impresas 861 y 882, equipos técnicos del Área Metropolitana y las secretarías de Medio Ambiente e Infraestructura Física de Medellín han realizado recorridos de inspección y control en este sector. Igualmente, se han adelantado jornadas pedagógicas con los comerciantes del entorno para generar conciencia ambiental frente a la vulnerabilidad de los árboles, especialmente los clasificados como patrimoniales.
Luego de estudios especializados con tomografías (escáner de tallos) y tree radar (escáner de raíces), que permiten confirmar daños internos, no detectables a simple vista, y realizar análisis técnicos más precisos, el diagnóstico fue demoledor: 19 árboles patrimoniales de Provenza, en su mayoría acacias amarillas, debían ser talados por daños irreversibles provocados por la acción humana.
Ante el riesgo inminente de colapso de los llamados “individuos arbóreos”, el 29 de noviembre de 2024, mediante comunicación oficial con código AMVA 00-03600, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá aprobó la tala de los 19 árboles enfermos, procedimiento que se efectuó en junio pasado.
19 árboles patrimoniales fueron talados en junio de este año en Provenza, El Poblado, debido a su mal estado, según AMVA
“Las talas siempre serán decisiones difíciles, especialmente en árboles patrimoniales. Cuando se corta un árbol es porque tiene su ficha; o sea, es porque lo amerita y genera riesgos. En estos casos aplicamos un plan de reposición priorizado con especies nativas, endémicas o amenazadas; también, adelantamos paisajismo y restauración ecológica como los árboles hábitat”, comentó Esteban Jaramillo Ruiz, subsecretario de Recursos Naturales.
8 árboles, como reposición de los 19 talados, se han sembrado en Provenza; falta plantar once más
Como reposición, por cada árbol cortado se están sembraron palmas nativas en la ribera de la quebrada. Asimismo, los comerciantes y propietarios de negocios en el sector, a través de la Corporación Provenza, definieron compromisos y tareas con la administración distrital.
“Se adelantó un proceso de socialización que incluyó reuniones y visitas a los establecimientos del sector para informar sobre las intervenciones, resolver inquietudes y recoger opiniones de los habitantes”, explicó Jaime Andrés Naranjo Medina, secretario de Infraestructura Física de Medellín.
El acuerdo contempló también la promesa por parte de los comerciantes de retirar todos los elementos que perjudican la salud e integridad de los árboles patrimoniales; así como la conformación de brigadas ambientales que refuercen los mensajes de protección de los ecosistemas y riqueza arbórea del sector.
Por respeto a los árboles
“Nos duele cada tala que se hace. Aunque nos gusta que ‘retoñen’ nuevos ecosistemas, un ‘árbol hábitat’ nunca será igual a uno patrimonial. Sabemos de nuestra responsabilidad ambiental y seguimos sensibilizando a los comerciantes. Con pedagogía hicimos seguimiento al acta que se firmó para desmontar elementos dañinos a los árboles. Ellos saben que si ubican objetos en las ramas o troncos se atienen a sanciones. Con los venteros lideramos acciones de limpieza en la quebrada”:
Paul Byron Carder Biardeau, copresidente Corporación Provenza.
5.000 salarios mínimos legales es la multa por ubicar objetos dañinos en los árboles: Ley 1333 de 2009
Malas prácticas que enferman los árboles
La Alcaldía de Medellín hizo un llamado enfático a la ciudadanía para que proteja los árboles de la ciudad, especialmente aquellos declarados como patrimoniales. Las autoridades ambientales advirtieron que, debido a malas prácticas ciudadanas, en lo que va del año han sido talados 20 árboles, que hacían parte del patrimonio natural y cultural.

En todos los casos, incluidos los 19 individuos derribados en junio en Provenza, hubo acciones humanas que afectaron la salud de los árboles: avisos y publicidad clavada en los troncos, instalaciones eléctricas y lámparas colgadas en las ramas, depósito de basuras en las raíces y base de los tallos.
Bajo el amparo del decreto 598 de 2019, 662 árboles han sido reconocidos como bienes naturales, culturales y patrimoniales en la capital antioqueña.

Nuevos resguardos naturales
Con plántulas y especies de flora, un equipo de silvicultura del Jardín Botánico de Medellín se encargó de propiciar ambientes ecosistémicos en los dos últimos árboles que fueron derribados en Provenza a causa de malas prácticas ciudadanas: una acacia amarilla, clasificada como patrimonial, y un eucalipto, no patrimonial.

“Hicimos cavidades en los tocones o troncos donde ubicamos begonias, tangos y filodendros limón, que es una enredadera. Estos follajes atraen mariposas, colibríes, reptiles, murciélagos, abejas y demás polinizadores”, destacó Joel Galvis, técnico en Sistemas de Gestión Ambiental.
70 % de los árboles urbanos de Medellín ya están registrados en el aplicativo SAU

Por norma del AMVA, cada árbol talado debe reponerse con otra siembra que es ingresada al Sistema de Árbol Urbano -SAU-. Este aplicativo, o base de datos, guarda la hoja de vida de más de 470.000 árboles de Medellín y casi 310.000 individuos de los otros nueve municipios del Valle de Aburrá.





